CHRISTIAN AND THE SHADES

CHRISTIAN AND THE SHADES
Todo lo relacionado con Cincuenta Sombras de Grey. Basado en la trilogía de E.L. James

lunes, 4 de enero de 2021

Los Grey - Capítulo 16 - Fin de semana en la Gran Manzana

 Habían pasado casi dos meses desde el viaje a Nueva Yok para entrevistarse con el canadiense, y Christian seguía sin confesar a su mujer, el encuentro con Elena y lo que le siguió. No se atrevía ¿Cuándo ´él había tenido dudas de contarle a Ana su encuentro con Elena ? Si sólo fuera  el encuentro, ya se lo hubiera dicho, pero se trataba de Elena y lo que hizo por ella. Eso eran palabras mayores. Y recordó el deprimente encuentro y a lo que se dedicaba. No podía consentirlo, pero ¿ lo   comprendería su mujer ?  Como si le leyera el pensamiento, al llegar a casa desde SIP, Ana le propuso pasar ese fin de semana en Nueva York, contando con que Christian no tuviera algo  para esos días.




- Me parece excelente. No tengo nada, y si lo tuviera lo anularía.: primero de todo eres tú.  Deseo complacerte, ya lo sabes. Así que existe una contrapartida y es que tú me complazcas a mi
- ¿ Acaso no te complazco?- dijo Ana sonriendo y mirándole coqueta
-Mucho, señora Grey, pero hoy tendremos sesión especial.  Nueva York es agotador, así que en previsión de que este fin de semana estemos muy cansados para..., bueno ya sabes a lo que me refiero, he decidido que tengamos una anticipación, un adelanto, vamos
- Christian eres un depravado sexual
- Contigo desde luego
- Acaso ¿ hay otra con la que no lo seas?

- Sabes de sobra que no

 Se abalanzó sobre ella y la besó como en los buenos tiempos, como si los años no hubieran pasado para ellos, y aún fuesen unos jovencitos en continuos deseos sexuales.  La cosa hubiera ido a más, pero la entrada de Phoebe, lo evitó.

 -Mamá tengo que hablar contigo
- Bien, dime cielo
- No.  Delante de papa no
- ¿ Por qué delante de mi no ?
- Me da vergüenza. Son cosas de mujeres
- ¡ Ah ya ! Papa no sabe nada de eso- dijo Christian riendo y guiñando un ojo a su mujer
- Vayamos a tu cuarto ¿ quieres? - le dijo Ana
- Si,  lo prefiero- respondió Phoebe
- Y mientras yo trabajaré un poco

Madre e hija salieron y se dirigieron a la habitación de Phoebe.  Sentadas en la cama, Ana cogió las manos de su hija y con ternura le preguntó qué es lo que la perturbaba




- Mamá, creo que me he enamorado
- Phoebe, ¿ eso te alarma ?  Eres una adolescente, es normal.  A tu edad, yo también me enamoré de un compañero de clase.  Todos a esa edad nos enamoramos ¿ dónde está el problema.  Porque creo que lo tienes, sino no me hubieras consultado 
- Si mama lo hay
- Bien, pues cuéntamelo, y quizá entre las dos podamos aclarar las dudas.
- No quiere saber nada de mi, porque dice que soy muy joven y  que mis padres son muy ricos, y él no. Es hijo de un médico y él quiere serlo, pero considera, que aunque su familia económicamente se desenvuelvan bien, no son como papa
- ¿Él está enamorado de ti?, porque es posible que no le gustes y ponga esa excusa para no ofenderte, porque en realidad eres demasiado joven para andar con noviazgos. ¿ Qué edad tiene él ?
- Creo que veintitantos
- ¡ Phoebe, es muy mayor para tu edad ! Así que olvídalo.  Cuando yo me enamoré de mi compañero, dejamos de vernos al terminar el curso.  Creí morirme, y ya ves, tu padre ha sido el amor de mi vida, y a él tardé cinco minutos en olvidarle. Olvídalo. Eres muy joven aún. Tendrás tiempo de encontrar a un chico que te adore y entonces tu te enamorarás de él. pero da tiempo al tiempo
- No mama, es imposible.  Es guapísimo. No podré soportarlo.
- ¡ Claro que lo soportarás ! Además tu padre se subirá por las paredes. desechalo de tu cabecita loca.  No puede ser, Phoebe, todavía no puede ser.- Ana abrazó a su hija lamentando el dolor que ahora sentía. Seguro que cuando se lo dijera a Christian volvería a llamar a Welch, pero esta vez todo ofendido por haber ignorado a su preciosa niña.

- ¿ A qué edad te enamoraste de papa ?
- Phoebe, lo nuestro fue muy especial, y tenía veintidós años
- Cuéntamelo de nuevo
- Niña , te lo he contado miles de veces y no tuvo nada de particular, conociendo a tu padre. Me quedé impactada cuando le vi. Y tendrías que haberme visto a mí: falda plisada, un jersey absurdo y unas botas horribles. ¿ Cómo pudo fijarse en mi ? Aún me lo pregunto, no creas.  Pero fue fantástico, aunque tardo lo suyo en declararse



- Mamá ¿ qué voy a hacer ?
- De momento, no diremos nada a papa. Mañana iré a buscarte al Instituto y si estás con él me lo presentas sin más.. Si acaso no lo estuvieras y le ves desde lejos, me lo muestras.  Deseo conocer a  quién ha osado romper el corazón de mi preciosa hijita.
- ¿ Harías eso por mi ?
- Cielo. Los padres hacen cualquier cosa por sus hijos. Y da gracias que no se lo diré a papá, de lo contrario...
- ¿ Qué haría mama ?
- No lo se, pero algo se le ocurriría. Deja que yo le vea primero ¿ vale ? Y ahora cálmate
- Gracias, mami.

Y Anastasia fue al día siguiente a recoger a su hija, y vio de lejos al muchacho que ella señaló, y efectivamente era muy guapo, y de vez en cuando dirigía su mirada hacia Phoebe que atendía a unas compañeras y a su madre.   Ana se brindó a llevarlas hasta su casa, puesto que vivían por la zona.  Sería una excusa perfecta para que el chico en cuestión no se diera cuenta de que era observado por la madre de la chica que le traía loco.  Tenían por delante el fin de semana.  A penas habían llegado a casa, cuando el teléfono de Phoebe comenzó a sonar
-¿ Quién llama ?
- Phoebe soy Bryan.  Hoy no hemos tenido ocasión de charlar.  Parecía que me dabas esquinazo
- No Bryan, es que algunas veces pienso que soy una pesada y tú muy educado.  Que no deseas charlar conmigo y que yo te impido ir con otro grupo de gente que te agrade más
- ¡ Qué cosas dices ! Tu me gustas...  y mucho. ¿ Quién era esa señora que os ha recogido en el coche?
- Es mi madre
¿ Tú madre ? Pero si parece tu hermana
- Pues ella se pondrá muy contenta cuando lo sepa



- ¿ Te apetecería mañana ir al cine o a pasear... conmigo?
- Bryan, no lo se. Creo que no. Te sientes obligado y eso no me gusta
- No me siento obligado.  Quiero estar contigo.  Sabes cual es el problema, pero ... me gustas Phoebe y no estoy dispuesto a renunciar a ti.  Trabajaré duro para darte todo lo que ahora tienes, pero. por favor, no te vayas de mi lado
- Bryan ¿ te estás declarando ?
- Si eso se llama así, pues si... lo estoy haciendo. ¿ Que me dices 
- Está bien. Salgamos
- ¿ A que hora quedamos ?
- ¿Te parece bien las seis ? -
- Phoebe eso es muy tarde. Quiero estar todo el tiempo contigo
- Lo siento , mis padre no me dejan antes. Tendrá que ser a las seis
- Está bien,  ¡ Si no hay más remedio ... !

Al colgar, Phoebe lanzó un grito de alegría y fue a contárselo a Ana riendo.

Estaban a punto de tomar tierra. Christian había hablado poco durante el camino, y Ana estaba preocupada por ello. Cuando aterrizaban, él hizo un gesto, que para ella no pasó desapercibido.  Le preguntó lo que le ocurría, y la dijo lo primero que se le vino a la cabeza

- No pensemos en los trabajos. Procuremos divertirnos- dijo acariciando a su mujer
- Hagámoslo Christian. Llevo deseando esta escapada desde que viniste para entrevistarte con el canadiense.  Me disgustó mucho no acompañarte.
-Bueno, olvidémoslo. Estamos aquí. Disfrutemos de Nueva York.

Cuando bajaron, a los pocos instantes, Taylor apareció con el coche.  Había contratado desde Seattle el coche de alquiler que siempre tenían cada vez que venían a la ciudad.

- Este Taylor es el colmo de la eficiencia - dijo Christian mientras se dirigían a su encuentro.  Ana asintió con la cabeza.



Era fin de semana y por tanto el tráfico complicado, pero por fin estaban en casa.  Ana se quitó los zapatos.  Se le habían hinchado un poco los pies, se tumbo en la cama para descansarlos. durante unos minutos. Cuando ya los tenía más o menos naturales, se incorporó y abrió uno de los cajones de su mesilla, y entonces lo vio.  No podía creerse lo que allí había.  Lanzó un grito llamando a su marido, que alarmado se presentó en la habitación inmediatamente.

- ¿ Qué ocurre? - preguntó  Christian
- Que ¿ qué ocurre ? Dímelo tu- Y Ana sacó del cajón un precioso tanga de encaje.

Christian tenía los ojos como platos, pero no atinaba a darle una explicación: no sabía nada de aquello

... 
Autoría:  Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Editada;  2016
Ilustraciones: Internet
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

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