CHRISTIAN AND THE SHADES

CHRISTIAN AND THE SHADES
Todo lo relacionado con Cincuenta Sombras de Grey. Basado en la trilogía de E.L. James

sábado, 30 de enero de 2021

Los Grey / Christian - Capítulo 26 ¡ Qué tendrán los ascensores !

 ¿ Esto que siento es ser feliz ? Creo que si, Seguramente.  Rotundamente aseguro que soy feliz. Anastasia ha aceptado la compra de nuestro futuro hogar, y ella ha conseguido realizar el primero de sus sueños, ser editora.  En lo único que he intervenido en ese acontecimiento, fue en despedir a ese canalla que quiso abusar de ella. Teniendo la fuerza y el poder en mi mano, no podía consentirlo; nadie pone las manos encima de lo que es mío. Mi chica está a salvo; la protegeré siempre, aunque ella no lo quiera.  Lo haré sutilmente para no molestarla y abrumarla, pero lo haré siempre,  si lo creo necesario.


Deseo agasajarla y voy a llevarla a un restaurante de los mejores de Seattle.  Es exclusivo. Sólo pueden acceder a él, los socios, y yo soy uno de los más relevantes.  Siempre tengo mi mesa reservada. La verdad es que hasta la fecha, he hecho poco uso de ella; alguna vez que otra he venido con Elena, pero con ninguna otra. Me cuidaré mucho de comentarlo con  Ana, pues estoy seguro que, de saberlo, querría marcharse.  Es algo absurdo, con Elena siempre ha sido en plan de amigos y socios, nada más.  Por todos los diablos  ¿cómo meter en esa cabecita tozuda, que ella no representa nada para mi? Y comparándolo con los sentimientos que albergo por Anastasia, creo que nunca tuve otra conexión parecida.  Sólo amistad.  Ella me propuso dar un paso más adelante al divorciarse de Linc, pero yo  no deseaba más, por tanto mi negativa fue rotunda.  Ojalá algún día Ana, se de cuenta de todo esto.

Estamos sentados en la barra del bar tomándonos una copa de vino.  La contemplo, y veo que una nueva luz se asoma a su bonita cara.  Esa luz que está reflejada en las fotos de José y que yo quería conseguir.  Bien pues ya lo he conseguido, y ha sido¡ tan fácil !. . Con sólo mirarla, noto mi excitación.   Me tiene subyugado, es increíble. Permanentemente la deseo, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, pero ahora no se puede. Quizá cuando estemos cenando se me ocurra alguna picardía.  Quiero que esta noche siga siendo especial hasta el final.  De repente se me ocurre algo. ¡ Si ! Ni por lo más remoto se lo espera. ¡ Ay pequeña!, aún no sabes  lo que soy capaz de hacerte.

- Ve al baño y quítate tu ropita interior - la digo y casi consigo que se atragante con un sorbo de vino-. Anda, ve. Hazme caso


Regresa a su asiento, sonriente, porque piensa que vamos a rememorar la cena de la lectura del contrato.  ¡Qué ingenua es, Dios mío !. Todavía no se ha dado cuenta, que, para ella los juegos son especiales y diferentes siempre. Y éste será de lo más excitante; ya tendrá ocasión de comprobarlo dentro de un par de horas aproximadamente.

- Nuestra mesa, está preparada. Coge tu copa y vayamos a sentarnos

La noto algo sofocada. Quizás expectante a lo que desea y espera recibir. Pero esta vez se equivoca. No sabe lo perturbador  que puedo ser a veces.  He vuelto a pedir ostras y pescado ¿ por qué ?, pues la verdad es que no lo se. Dicen que las ostras son afrodisiacas, pero yo no necesito estimulantes junto a ella, no señor. Y comienzo mi juego favorito; la seducción. Deposito una de mis  manos sobre mi muslo, la paseo por mi pierna junto a la de ella, que instintivamente las  separa  hasta rozarse con la mía.  Su roce me hace vibrar. Calma Grey, aún no es la hora.  Y sigo con el juego varias veces más; ella se impacienta, porque tarda en llegar lo que desea.  Yo  miro y sonrío, y ella se enfurruña.  Mi niña caprichosa y anhelante. Has de esperar, querida, has de esperar.


Veo en su cara algo de frustración, al terminar nuestra cena. Yo sin embargo estoy a cien.  Mi propio juego me ha llevado al grado máximo de excitación, pero se controlarla hasta que llegue el momento adecuado, que no tardará.  Con mohines y palabras me reprocha el haberle hecho esas insinuaciones y que al final no hubiese ocurrido nada. " Ten paciencia, todo llegará ", es lo que la digo, pero creo que no está convencida de ello. Piensa que será en la cama, en nuestra cama, cuando tendrá la compensación, y resignada me sigue mientras me murmura bajito unas palabras que sólo ella y yo oímos

- ¿ Para esto me has hecho quitar las bragas?


Yo me río ante su salida.  Realmente esperaba más y se ha ¿ enfadado ?, yo diría que no, pero si desilusionado.  Después de firmar la factura, que pasarán a mi cuenta, la tomo de la mano y nos dirigimos al ascensor.  "Nos vamos a casa" la he dicho, y ella ha esbozado una ligera sonrisa, como diciendo ¡ ya era hora !.

Estamos en uno de los edificios más altos de Seattle, en el piso setenta.  Las vistas son impresionantes, y aunque se lo he hecho notar, ella estaba pendiente de "otra cosa", y las ha admirado, pero sin demasiado entusiasmo.  La tengo nerviosa y muy excitada. Lo he conseguido, así la quería tener. Veremos qué pasa ahora.



Me mira extrañada porque no puedo evitar una sonrisa algo pícara, y piensa que me estoy riendo de ella, algo que ante su expectación fallida, no le hace gracia.  El ascensor se detiene y entramos junto a dos parejas  de socios, conocidas, con las que he coincidido en alguna ocasión viniendo yo solo; algo que noto  ha extrañado verme con una chica  de una belleza espectacular.

 La tomo del brazo y la conduzco hasta el fondo del ascensor.  Lo tengo todo calculado. Me agacho y finjo que me ato un zapato. Uno de los socios amigos, gira su cabeza y ve lo que estoy haciendo, y vuelve a su posición nuevamente.  Coloco a  Anastasia delante, pegada a mi, que también se extraña puesto que los cordones están bien atados y en su sitio. Y comienza el juego.







 Doy un último vistazo y comienzo a recorrer su tobillo. Subo por la pantorrilla , y cuando llego a la rodilla, ella pega un respingo.  No se esperaba esa invasión, y además en el ascensor. Observo que mira inquieta a la pareja que está delante de nosotros que charla animadamente.  Hemos llegado al piso sesenta y nueve.  Entran más socios que se van acomodando delante de nosotros, sin prestar atención a nadie.  parece ser que son  hombres de negocios, en cena de trabajo.  mejor, cuanta más gente entre, más libertad de movimientos para nosotros.

Acaricio suavemente su rodilla. La muevo en círculos, y ella entre abre ligeramente los labios.  ¡ Bien !, Y sigo mi ascenso lento y sensual. El siguiente movimiento está en el arranque del muslo; lo recorro suavemente, sin apenas rozarlo dando vueltas a su alrededor.  Por la parte de delante y por detrás llegando hasta sus nalgas que pellizco ligeramente.  Llegado a este punto, bajo nuevamente la mano hasta la rodilla; Ana exhala un ligero suspiro y entorna los ojos. Una nueva parada y más personas entrando.  Se está  poniendo interesante.

En cuanto se pone en marcha de nuevo, vuelvo a mis caricias en el muslo, pero esta vez subo un poco más y rozo su sexo.  Tiro  suavemente de su vello púbico y rozo su parte más sensible imperceptiblemente.  La tengo totalmente a mi merced. La susurro al oído que no diga nada, que se muerda los labios si es necesario, pero que no diga ni pío.

 Ella tiembla un poco a mi contacto con su clítoris, pero me hace caso. No puede evitar echar su cabeza hacia atrás y posarla sobre mi hombro. La beso suavemente y sonrío.  Paso a paso vamos descendiendo en el ascensor, pero yo sigo ascendiendo por su cuerpo.  Esta vez llego hasta su vientre que acaricio suavemente y voy bajando con lentitud hasta llegar de nuevo a su vagina.  Allí la penetro con mis dedos, y siento sus temblores y su excitación, pero ella también percibe la mía.  Es imposible tener este juego y ser inmune.

 Y llegamos al último piso. El ascensor está ocupado por bastantes personas.  ¡ Menos mal !, de lo contrario hubiera sido difícil jugar a lo nuestro. Lentamente, retiro mi mano de su cuerpo, la miro, la sonrío, y deposito un suave beso en su mejilla.  Uno de los socios me ve hacerlo y sonríe,  sin duda extrañado al ser la primera vez que voy con una mujer y además la beso.  No quiero hacer exhibiciones en público de mi amor por ella.  No al menos que se vean; lo ocurrido ahora, ha sido milagrosamente secreto entre ella y yo, como debe ser.  Sólo la beso en los labios cuando estamos solos. Es algo muy íntimo que solo reservo para nosotros. Pero la mejilla es diferente, es algo tierno.



Está medio desmayada, pero hemos de salir.  La sujeto del brazo, porque siento que está totalmente exhausta.  Ha sido intenso, muy intenso, y hasta yo observo la tirantez de mis pantalones, tratando de sujetar mis interioridades a punto de estallar.  Ella me pregunta el  por qué de todo esto. Yo sonrío y le digo que deseo tomarla en cualquier lugar,  a cualquier hora...,  en cualquier momento.  Quizás otra vez que volvamos te sorprenderé en otro lugar muy excitante.  Y en ese momento me sorprende con una salida que me hace reír a carcajadas
- Vayamos a él. No tienes ni idea lo que me has hecho
- Si querida, si que la tengo
- Pues llévame de inmediato a casa y tómame de una forma más normal. Tienes una perversión sexual que me vuelve loca en todos los sentidos.  Decididamente, esta ha sido una experiencia que debe encabezar una lista de las más excitantes escenas que hemos vivido. Date prisa y llévame a la cama de inmediato. Rompemos a reír excitados, contentos y amándonos.


Estamos en casa y nos encontramos esperando el ascensor que nos lleve al apartamento. Otro ascensor. Y el deseo ardiente e imperioso corre de nuevo por nuestras venas.  Esa sangre caliente que no ha encontrado  la  liberación que reclama desde hace rato. Entramos en él, y sin poder contenerme, la empujo contra la pared, apretando mi cuerpo contra el de ella.  Deseo que me sienta y ella lo hace y me responde. Nuestras bocas se buscan, nuestras manos encuentran nuestros cuerpos, La cojo del pelo y sujeto su cabeza  y mi lengua se hace dueña de la suya, de su boca de su cuello. Y ella responde, responde siempre, pero un timbre nos anuncia que ya hemos llegado.  Sin apenas sostenernos de pie, la conduzco hasta la mesa de entrada al vestíbulo, la tumbo y le subo el vestido hasta la cintura.  Deseo poseerla aquí y ahora.  La deseo en todas las superficies disponibles, y el vestíbulo va a ser la primera.   La toco, separo sus piernas y me acomodo entre ellas. He de ponerme el preservativo, es algo primordial si no quiero que hayan consecuencias. Y la penetro y ella me recibe, nuestros cuerpos se sacian ante la excitación recibida. Quiero que abra los ojos, que ha cerrado de puro éxtasis, pero quiero verlos.  Deseo ver cómo se refleja su placer en ellos. Me obedece a duras penas.  Tiene los labios abiertos y gime, gime como nunca lo había hecho, y yo también pronuncio su nombre con excitación inmensa, con éxtasis y ambos nos rendimos al orgasmo más devastador que hayamos sentido desde que estamos juntos.


. Ha sido extenuante y necesitamos descansar. La llevo en brazos hasta el dormitorio y la ayudo a desnudarse.  Sus brazos están lánguidos al igual que sus piernas. Pertenezco a esta mujer, soy suyo y de nadie más, y se lo hago saber.  Ella tiene los ojos entornados y sonríe; está medio dormida pero antes de rendirse al sueño, me acaricia la cara, me besa y, sonriendo me dice.

- La casa me ha encantado.  Gracias-.  Beso su frente y la dejo dormir




Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Edición: 2017
Ilustraciones:  Cincuenta sombras más oscuras
Video: Youtube / Beyoncé / Haunted
DERECHOS DE AUTOR RESERAVADOS

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