CHRISTIAN AND THE SHADES

CHRISTIAN AND THE SHADES
Todo lo relacionado con Cincuenta Sombras de Grey. Basado en la trilogía de E.L. James

jueves, 31 de diciembre de 2020

Los Grey - Capítulo 11 - Una vieja amistad

 Llevaba posponiendo el viaje durante muchos días, y al final no tuvo más remedio que ir. Le propuso a Anastasia que le acompañara, pero justo en esa fecha ella tenía un simposio que llevaba esperando durante mucho tiempo


- ¿ No puedes dejarlo para la próxima semana- Le preguntó Ana
- Imposible, la persona que tengo que ver viaja desde Canadá, y no me parece llamarle ahora y decirle que venga en otra fecha. Le he estado dando esquinazo desde hace tiempo
 -Que vaya Ross
-Tengo que ir yo, Anastasia. Entiendo que no te he avisado con tiempo
- No es que no me hayas avisado con tiempo, sino que este evento se celebra cada dos años.  Es una oportunidad única para SIP
-Esta bien, no te preocupes.Lo entiendo


Pero en el fondo estaba contrariado.  Había pensado pasar con su mujer ese fin de semana. Pero comprendía que ella tenía razón: era una oportunidad única para ella y para SIP

Christian en el avión, estudiaba la documentación de lo que debía tratar con el canadiense interesado en utilizar la flota de barcos  pesqueros de Grey Enterprises. Los astilleros de Taiwan  y los de ellos funcionaban perfectamente.  Se habían consolidado como una de las navieras más importantes en barcos de pesca y de recreo.Fue una magnífica idea la fusión con los orientales.  Taylor leia tranquilamente una novela para hacer el viaje más llevadero.

Cuando llegaron al apartamento, Christian llamó a su mujer anunciándole que el viaje lo habían hecho perfectamente sin ninguna complicación. Cenaría  y vería televisión. La entrevista sería al día siguiente  en el hotel donde se hospedaría: el Hotel Ritz, en Pak Avenue.  Regresaría el día después de la visita del futuro cliente. 

Miró su reloj y vio que era tempano para encerrarse en casa.  Dio permiso a Taylor para que hiciera lo que quisiera y él pasearía un rato, porque con la diferencia horaria, dudaba mucho de que al acostarse pudiera  conciliar el sueño y además echaba de menos a su mujer, el calor que ella le infundía.  Hacía muchos años que dormía con ella y ya no se acostumbraba a hacerlo solo. Sonrió al pensar eso: el  había peleado con todas las mujeres que estuvieron en su vida por no hacerlo, hasta que llegó ella... y todo cambió.

No paseó mucho, echaba de menos la charla de Anastasia y optó por volver de nuevo al apartamento. Miró en el frigorífico y comprobó que no había nada que comer.  Llamó a un establecimiento de comida rápida, y cómodamente sentado, cenaría mientas veía la televisión. Buscaba ente los canales algo que le apeteciera ver y al no encontrar nada, optó por coger un libro y leería hasta que le diera sueño.


Al día siguiente fue hasta el hotel Ritz para la reunión esperada. Avisó en Recepción de que comunicaran al señor Milford  que le esperaba en el vestíbulo. Y allí se reunió con su futuro cliente.  Subieron hasta la planta en que estaba situado  el comedor del mismo hotel, y tras algunas charlas de diversos temas, comenzaron a establecer parámetros de lo que sería su futura colaboración.  Quedaron en reunirse en Seattle, y al cabo de más de dos horas, se despidieron con un apretón de manos.  La cena había resultado altamente beneficiosa.
Bajaba en el ascensor y al pasar junto a la cafetería, escuchó un piano que tocaba melodías suaves, y cambió de idea: en lugar de volver a casa,  tomaría una copa y escucharía la música. Cuando le apeteciera, llamaría a un taxi que le llevase hasta Queens, donde tenían el apartamento.  Entró y buscó una mesa . El piano tenía un poder magnético sobre él. Al camarero pidió un whisky y se dispuso a escuchar al magnífico pianista que desgranaba sus melodías. Estaba ensimismado en la música, cuando alguien se acercó hasta él,  despacio. Chisttian volvió la cabeza y no pudo articular palabra por la sorpresa ¡ Elena !

-¡ Vaya ! Si es el magnate Grey en persona, y está sin su mujercita ¿Os habéis divorciado ?
- ¡Elena! ¿  Qué haces aquí ?
- Pues ya ves.  Ahora vivo en Nueva York
-¿ Has abandonado el negocio?
-Lo he vendido y con el dinero obtenido vivo a lo grande.  Aprendí de ti con los negocios
- ¿ Quieres tomar algo ?
- ¡ Claro ! Eres un viejo amigo y me apetece charlar mientras tomo alguna copa.  La última vez que lo hicimos fue hace mucho tiempo, y terminamos no muy amistosamente,
- Creo que debes dejar ese tema.  No nos conduce a ningún lado y fue desagradable.
- Para mi no y sabes a lo que me refiero...- lo dijo como siempre sonriendo 
-Estaba a punto de irme, así que lo siento pero el viaje ha sido largo y regreso mañana, así que buenas noches, Elena

- ¿ Por qué te vas tan pronto ?  ¿Temes que te regañe Anastasia ?.   ¿La has dejado en el hotel?
- Elena, no vayas por ahí.  Nos conocemos lo suficiente,  y a mi mujer ni la toques.
- ¿ Quieres irte a casa?, voy a tomar un taxi hasta mi apartamento, puedo dejarte en la tuya   ¿Dónde vives?
- Muy lejos, en Brooklyn
¿ En Brooklyn ? ¿ No has dicho que vivías a lo grande? Broklyn no es de lujo precisamente
- Es que verás... el dinero se termina cuando vives a todo tren y yo he vivido aprisa todos estos años, y ahora me busco la vida
- ¿ Qué es lo que estás diciendo? ¿ No tienes ni un pavo ?
-Exacto.  Pero me voy defendiendo
- ¿En qué trabajas?
- Mira a tu alrededor. Hay señores de mediana edad, de negocios, que vienen a Nueva York a divertirse
-¿Me estás diciendo que te has convertido en una fulana  Es eso lo que insinúas?
-Chico listo. Pero una fulana muy especial. Tu sabes que me gustan determinados juegos, y en este salón hay más hombres de los que te imaginas con los mismos gustos que yo, y lo pagan bien. Gano dinero y disfruto de lo lindo ¿ Qué más puedo pedir?
- No te creo
- Pues puedes hacerlo. Ya no soy joven. Christian, y he de aprovechar los pocos años que me quedan
-¿ Por qué vendiste el instituto?
- Soy una sentimental, en el fondo ya no era lo mismo. No nos veríamos y te echaba de menos. Sabes que siempre te he apreciado y me dolió la ruptura.
-¿ Tu una sentimental? - Christian rio,  y se acordó de aquella frase hiriente el día de su cumpleaños " el amor no es más que para los estúpidos ".  La miró detenidamente y se dio cuenta que ya no era la mujer de belleza espectacular que le cautivó de joven.  En su rostro el tiempo había dejado sus huellas, y aunque seguía siendo bonita, quizá su ritmo de vida,  había hecho su trabajo  en el rostro,  y  su cuerpo seguía siendo atractivo, pero ya no conservaba aquel tipo sensacional, con aquellas curvas de infarto.  Ahora había pasado a ser una mujer madura espléndida sin más.


De repente sintió lástima por ella, en el fondo, y pese a todo le había ayudado en un momento decisivo de su vida y creía estar en deuda con ella, a pesar que le devolvió el dinero prestado con creces y de haberle regalado Esclava con sucursales incluidas, algo que ella había dilapidado.  Y algo se abrió en su cabeza: la ayudaría a salir del pozo en el que se había metido.  Pese a todo creía que no se merecía esa vida que había decidido vivir. La ayudaría; hallaría la manera de que volviera a tener una vida normal. Pagó la cuenta y tomándola de un brazo la dijo:
Vámonos - Ella sonrió interpretando sin duda otra cosa, y él se dio cuenta perfectamente de ello, pero cortó su pensamiento en el acto.

- Sé en lo que piensas, deséchalo de tu cabeza.  Te lo dije en una ocasión : sólo Ana. Voy a reservarte una habitación aquí mismo. Mañana iremos a tu casa y recogerás todo. Te instalarás en mi apartamento hasta que encuentre algo para ti.    ¿Lo quieres aquí o en dónde ?
- ¿ Me estás ofreciendo tu compasión?
- No Elena, te estoy ofreciendo mi ayuda. Tu me la brindaste en una ocasión, es justo que yo corresponda ahora que lo necesitas.  No me gusta que lleves esta vida.  Deseo que vivas como antes, como te corresponde.  Independientemente  que sigas yendo o no a mazmorras, eso es cuenta tuya, pero recupera tu modo de vida, al que has estado acostumbrada desde siempre. Eso es lo que te ofrezco. Pero vamos, es tarde tu estás cansada,  yo también lo estoy, así que andando.

Y tomándola del brazo reservó una habitación y le acompañó hasta ella y en la puerta.   se despidieron para verse al día siguiente..



Autora: Versión libre de 1996rsafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones:  Internet / Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

martes, 29 de diciembre de 2020

Los Grey - Capítulo 10 - Viaje a Nueva York

 Llevaba posponiendo el viaje durante muchos días, y al final no tuvo más remedio que ir. Le propuso a Anastasia que le acompañara, pero justo en esa fecha ella tenía un simposio que llevaba esperando durante mucho tiempo


- ¿ No puedes dejarlo para la próxima semana- Le preguntó Ana
- Imposible, la persona que tengo que ver viaja desde Canadá, y no me parece llamarle ahora y decirle que venga en otra fecha. Le he estado dando esquinazo desde hace tiempo
 -Que vaya Ross
-Tengo que ir yo, Anastasia. Entiendo que no te he avisado con tiempo
- No es que no me hayas avisado con tiempo, sino que este evento se celebra cada dos años.  Es una oportunidad única para SIP
-Esta bien, no te preocupes.Lo entiendo


Pero en el fondo estaba contrariado.  Había pensado pasar con su mujer ese fin de semana. Pero comprendía que ella tenía razón: era una oportunidad única para ella y para SIP

Christian en el avión, estudiaba la documentación de lo que debía tratar con el canadiense interesado en utilizar la flota de barcos  pesqueros de Grey Enterprises. Los astilleros de Taiwan  y los de ellos funcionaban perfectamente.  Se habían consolidado como una de las navieras más importantes en barcos de pesca y de recreo.Fue una magnífica idea la fusión con los orientales.  Taylor leia tranquilamente una novela para hacer el viaje más llevadero.

Cuando llegaron al apartamento, Christian llamó a su mujer anunciándole que el viaje lo habían hecho perfectamente sin ninguna complicación. Cenaría  y vería televisión. La entrevista sería al día siguiente  en el hotel donde se hospedaría: el Hotel Ritz, en Pak Avenue.  Regresaría el día después de la visita del futuro cliente. 

Miró su reloj y vio que era tempano para encerrarse en casa.  Dio permiso a Taylor para que hiciera lo que quisiera y él pasearía un rato, porque con la diferencia horaria, dudaba mucho de que al acostarse pudiera  conciliar el sueño y además echaba de menos a su mujer, el calor que ella le infundía.  Hacía muchos años que dormía con ella y ya no se acostumbraba a hacerlo solo. Sonrió al pensar eso: el  había peleado con todas las mujeres que estuvieron en su vida por no hacerlo, hasta que llegó ella... y todo cambió.

No paseó mucho, echaba de menos la charla de Anastasia y optó por volver de nuevo al apartamento. Miró en el frigorífico y comprobó que no había nada que comer.  Llamó a un establecimiento de comida rápida, y cómodamente sentado, cenaría mientas veía la televisión. Buscaba ente los canales algo que le apeteciera ver y al no encontrar nada, optó por coger un libro y leería hasta que le diera sueño.


Al día siguiente fue hasta el hotel Ritz para la reunión esperada. Avisó en Recepción de que comunicaran al señor Milford  que le esperaba en el vestíbulo. Y allí se reunió con su futuro cliente.  Subieron hasta la planta en que estaba situado  el comedor del mismo hotel, y tras algunas charlas de diversos temas, comenzaron a establecer parámetros de lo que sería su futura colaboración.  Quedaron en reunirse en Seattle, y al cabo de más de dos horas, se despidieron con un apretón de manos.  La cena había resultado altamente beneficiosa.
Bajaba en el ascensor y al pasar junto a la cafetería, escuchó un piano que tocaba melodías suaves, y cambió de idea: en lugar de volver a casa,  tomaría una copa y escucharía la música. Cuando le apeteciera, llamaría a un taxi que le llevase hasta Queens, donde tenían el apartamento.  Entró y buscó una mesa . El piano tenía un poder magnético sobre él. Al camarero pidió un whisky y se dispuso a escuchar al magnífico pianista que desgranaba sus melodías. Estaba ensimismado en la música, cuando alguien se acercó hasta él,  despacio. Chisttian volvió la cabeza y no pudo articular palabra por la sorpresa ¡ Elena !

-¡ Vaya ! Si es el magnate Grey en persona, y está sin su mujercita ¿Os habéis divorciado ?
- ¡Elena! ¿  Qué haces aquí ?
- Pues ya ves.  Ahora vivo en Nueva York
-¿ Has abandonado el negocio?
-Lo he vendido y con el dinero obtenido vivo a lo grande.  Aprendí de ti con los negocios
- ¿ Quieres tomar algo ?
- ¡ Claro ! Eres un viejo amigo y me apetece charlar mientras tomo alguna copa.  La última vez que lo hicimos fue hace mucho tiempo, y terminamos no muy amistosamente,
- Creo que debes dejar ese tema.  No nos conduce a ningún lado y fue desagradable.
- Para mi no y sabes a lo que me refiero...- lo dijo como siempre sonriendo 
-Estaba a punto de irme, así que lo siento pero el viaje ha sido largo y regreso mañana, así que buenas noches, Elena

- ¿ Por qué te vas tan pronto ?  ¿Temes que te regañe Anastasia ?.   ¿La has dejado en el hotel?
- Elena, no vayas por ahí.  Nos conocemos lo suficiente,  y a mi mujer ni la toques.
- ¿ Quieres irte a casa?, voy a tomar un taxi hasta mi apartamento, puedo dejarte en la tuya   ¿Dónde vives?
- Muy lejos, en Brooklyn
¿ En Brooklyn ? ¿ No has dicho que vivías a lo grande? Broklyn no es de lujo precisamente
- Es que verás... el dinero se termina cuando vives a todo tren y yo he vivido aprisa todos estos años, y ahora me busco la vida
- ¿ Qué es lo que estás diciendo? ¿ No tienes ni un pavo ?
-Exacto.  Pero me voy defendiendo
- ¿En qué trabajas?
- Mira a tu alrededor. Hay señores de mediana edad, de negocios, que vienen a Nueva York a divertirse
-¿Me estás diciendo que te has convertido en una fulana  Es eso lo que insinúas?
-Chico listo. Pero una fulana muy especial. Tu sabes que me gustan determinados juegos, y en este salón hay más hombres de los que te imaginas con los mismos gustos que yo, y lo pagan bien. Gano dinero y disfruto de lo lindo ¿ Qué más puedo pedir?
- No te creo
- Pues puedes hacerlo. Ya no soy joven. Christian, y he de aprovechar los pocos años que me quedan
-¿ Por qué vendiste el instituto?
- Soy una sentimental, en el fondo ya no era lo mismo. No nos veríamos y te echaba de menos. Sabes que siempre te he apreciado y me dolió la ruptura.
-¿ Tu una sentimental? - Christian rio,  y se acordó de aquella frase hiriente el día de su cumpleaños " el amor no es más que para los estúpidos ".  La miró detenidamente y se dio cuenta que ya no era la mujer de belleza espectacular que le cautivó de joven.  En su rostro el tiempo había dejado sus huellas, y aunque seguía siendo bonita, quizá su ritmo de vida,  había hecho su trabajo  en el rostro,  y  su cuerpo seguía siendo atractivo, pero ya no conservaba aquel tipo sensacional, con aquellas curvas de infarto.  Ahora había pasado a ser una mujer madura espléndida sin más.


De repente sintió lástima por ella, en el fondo, y pese a todo le había ayudado en un momento decisivo de su vida y creía estar en deuda con ella, a pesar que le devolvió el dinero prestado con creces y de haberle regalado Esclava con sucursales incluidas, algo que ella había dilapidado.  Y algo se abrió en su cabeza: la ayudaría a salir del pozo en el que se había metido.  Pese a todo creía que no se merecía esa vida que había decidido vivir. La ayudaría; hallaría la manera de que volviera a tener una vida normal. Pagó la cuenta y tomándola de un brazo la dijo:
Vámonos - Ella sonrió interpretando sin duda otra cosa, y él se dio cuenta perfectamente de ello, pero cortó su pensamiento en el acto.

- Sé en lo que piensas, deséchalo de tu cabeza.  Te lo dije en una ocasión : sólo Ana. Voy a reservarte una habitación aquí mismo. Mañana iremos a tu casa y recogerás todo. Te instalarás en mi apartamento hasta que encuentre algo para ti.    ¿Lo quieres aquí o en dónde ?
- ¿ Me estás ofreciendo tu compasión?
- No Elena, te estoy ofreciendo mi ayuda. Tu me la brindaste en una ocasión, es justo que yo corresponda ahora que lo necesitas.  No me gusta que lleves esta vida.  Deseo que vivas como antes, como te corresponde.  Independientemente  que sigas yendo o no a mazmorras, eso es cuenta tuya, pero recupera tu modo de vida, al que has estado acostumbrada desde siempre. Eso es lo que te ofrezco. Pero vamos, es tarde tu estás cansada,  yo también lo estoy, así que andando.

Y tomándola del brazo reservó una habitación y le acompañó hasta ella y en la puerta.   se despidieron para verse al día siguiente..



Autora: Versión libre de 1996rsafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones:  Internet / Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Los Grey - Capítulo 9 - Un viaje a Detroit

 Abrió un cajón de su estudio para guardar la copia de la llave del cuarto rojo, y al hacerlo vio el sobre marrón  que recibió en su día con la información  de su madre biológica. Se sentó en una butaca y  volvió a leerlo detenidamente. Hacía mucho tiempo que lo había recibido.   Lo leía tan a menudo que se lo sabía de memoria. Y volvió a ver la carta de Lizzy, aquella amiga de su madre biológica. Había fallecido y sus hijos enviaron a los abogados la carta que un día le escribió ELLA.





Detroit, 15 de Abril de 2016

Informe sobre Ella Dickinson,  Detroit  /   At. Mr Welch -  Detective Privado

Apreciado señor Welch:

Poco se ha podido averiguar de la titular de este informe, ya que no dejó descendientes y  no se le conoce familiar alguno, por estar sus padres fallecidos.  A través de distintos medios, por alguna amiga, y del lugar en donde trabajo al abandonar el domicilio paterno, , hemos sabido que tuvo un niño sin padre reconocido, y que cambió de domicilio, viviendo en una zona más céntrica que le facilitase un trabajo...

Al fallecer contaba con veintitrés años de edad.  Fue enterrada por los Servicios Sociales en el cementerio municipal de Detroit.  Su deceso fue debido a sobredosis de drogas, y se la halló muerta en su propio domicilio al cabo de cuatro días de su fallecimiento.  Un denunciante anónimo dio aviso a la policía que hizo acto de presencia, hallando a un niño de corta edad junto a ella.  Se le practicó autopsia.


El niño, de nombre  Christian, según él mismo informó a través de una nota, pues no tenía la facultad del habla en esos momentos,  Fue trasladado por los servicios sociales a su sede central, en espera de encontrar una casa de acogida. Posteriormente fue adoptado por el matrimonio Grey Trevelyan, con la legalidad vigente, pasando de llamarse Dickinson, el apellido de soltera de su madre, a tomar los apellidos del citado matrimonio adoptante.

Así mismo adjuntamos una carta que nos ha sido aportada por los hijos de la tal Lizzy, fallecida hace un par de meses, y que según nos indican  dejó encargado su madre nos fuera remitida por si pudiera aportar algún dato.  Al venir en sobre cerrado y dirigido a otra persona, no hemos querido abrirla.  Si ustedes al hacerlo vieran algo que aporte luz al asunto que tenemos, les rogamos nos lo hagan saber a la mayor brevedad posible.

Eso es todo lo que hemos podido conocer al día de la fecha..  Si acaso se encontrara otra fuente que aportara más datos, se lo comunicaríamos de inmediato.

                                  Suyo affmo.  Sheridan y Asoc. Abogados

Y volvió a sacar del sobre aquella carta escrita por su madre, poco antes de morir.  Le daba miedo porque la emoción le atenazaba la garganta y muchas veces interrumpió su lectura en el encabezamiento y la había guardado sin leer. Pero hoy si lo haría.  Desdobló el papel, y comenzó a leer. 

Detroit,  19 de Marzo de 1984

Mi querida Lizzy:

Te escribo esta carta en un momento de lucidez y mientras mi hijo juega con un pequeño tren. Sé que mi vida se acorta y no sé lo que será de mi pequeño. Seguramente su destino estará en alguna casa de acogida o cualquier orfanato.. Le quiero muchísimo y lamento profundamente los errores que cometí y de los que él está sufriendo las consecuencias.  No sé qué hacer ni a quién recurrir. Si acaso algún día te localizara, entrégale esta carta y dile que le he amado mucho y que me perdone por todo el daño,  que sin querer,  le he causado. A ti te recuerdo siempre, porque siempre estuviste a mi lado.  Te doy las gracias por ello, y a mi antigua jefa en el bar.  Ambas fuisteis las únicas personas que me ayudaron  y que me demostrasteis afecto.  Os bendigo a ambas, y siempre estaréis en mi recuerdo.   Te adjunto esta foto que me hice en el Instituto, por si le vieras, al menos sepa cómo era. Adiós querida amiga   ELLA 


Grey había vuelto a leer el escueto informe encargado,  tras insistir mucho Anastasia, desde hacía  tiempo, pero hoy, al fin,   conoció el contenido de la carta de su madre moribunda. Y sacó la foto que era igual a la pinchada en su corcho juvenil y que los Grey le dieron cuando le llevaron a su casa.

  Pasó la mano por su frente para alejar tan dolorosos renglones. y volvió al día en que discutió con Anastasia por el nombre de su hija.  Sus hijos eran   pequeños.  La discusión había tenido lugar  porque ella deseaba dar  a la niña,  casi recién nacida,  el nombre de la madre biológica de Christian,

- No insistas. Mi hija no tendrá nada que ver con mi pasado
- Pero ELLA es un nombre muy bonito
- He dicho que no. Phoebe también lo es. Y se llamará Phoebe. Me toca a mi, puesto que a Teddy le pusiste tú el nombre. Y por favor dejemos ya esta conversación.
-Pero al menos, averigüemos qué es lo que pasó
- He dicho que no quiero saber nada.


Pero al día siguiente de esa conversación, encargó a Welch que hiciera ese trámite, a sabiendas de que nada se encontraría. Y Welch contactó con el prestigioso despacho de abogados y con las indagaciones que él mismo pudiera llevar a cabo. Que no fueron muchas por escasez de datos.

Pasó mucho tiempo, hasta que se decidió a leer el  informe, se encerró en su estudio y allí permaneció durante horas.  Cuando salió, Ana vio que tenía los ojos enrojecidos.  Se abrazó a ella, , no hizo ningún comentario. Sólo trago saliva y dijo

- Subamos a dar las buenas noches a los niños.

Ana asintió con la cabeza. Se enlazaron por la cintura y subieron al cuarto de sus hijos. Les leyeron los cuentos hasta que  se durmieron tranquilamente.  Christian acariciaba sus cabezas viéndoles dormir tranquilos, seguros de que estaban protegidos en un hogar caliente y acogedor.  Les besó en la frente, y miró a su mujer. No hubo  palabras.  No hacían falta, ella sabía muy bien lo que esa mirada significaba. Toda la angustia y tristeza de una niñez desoladora.

Ya en su dormitorio,  y acostados, Christian la atrajo hacia sí  y como siempre enterró la cabeza ente sus cabellos, en su refugio.  Ella se volvió hacia él y acarició su rostro suavemente, y se dio cuenta de que unas pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos.

- Por favor no vuelvas a leerlo. No consigues nada torturándote No tuviste la culpa.  Fuiste tan víctima como ella; no te tortures. Creo que deberíamos ir a Detroit
-¿ A Detroit?
- Si. Iremos a las oficinas de los abogados que confeccionaron el informe y tratemos de averiguar dónde está enterrada. Únicamente de esa forma te quedarás tranquilo
- No, ni hablar
-¿ Por qué ? Mira dejamos los niños con Grace e iremos. Sólo serán pocos días. En cuanto lo averigüemos estaremos de regreso.  Creo que se lo debes. Pasaste muchos años pensando que no te quería y que tú no la querías a ella.  Es hora de que ese asunto quede zanjado.
- No seas terca Ana
- No lo seas tú. Iremos
- Ahora hace mucho frio en Detroit. No tienes ni idea como nieva.
-Bien pues así lo sabré.  Mañana mismo dejo todo arreglado en SIP para faltar unos días. Y tú haz lo mismo en tu oficina. No hay más que hablar.


Y partieron a Detroit, con un Christian remolón, pero al mismo tiempo ansioso por saber el lugar en donde reposan los restos de su madre biológica.

La nieve cubría las calles de Detroit y los coches circulaban despacio, con precaución. Dentro de un taxi iba la pareja en silencio. El con el rostro crispado, ella expectante.. Lentamente se encaminaban hacia el cementerio de la ciudad.  Habían llegado en avión hacía dos días, con el tiempo justo de hacer algunas averiguaciones y visitar una vieja tumba olvidada del mundo.  El taxi que les conducía hasta allí, les dejó no muy cerca del lugar al que se dirigían. El sepulcro estaba situado en una zona poco accesible. Pagaron la carrera, y cogidos de la mano buscaron un nombre. 
Apenas podían  leerse  las lápidas borradas por el tiempo y cubiertas por la nieve caída . Hacía muchísimo frio. Con las manos enfundadas en los guantes, apartaban la nieve  para poder ver las inscripciones. El llevaba un plano que le habían  dado en el Ayuntamiento .  Tardarían un buen rato en localizarla, pero al fin lo consiguieron.


De pie, uno junto al otro,  enlazaban sus manos para infundirse valor mutuamente.  Había conseguido llevarle hasta allí, aunque llevaba mucho tiempo intentándolo, y él , rechazándolo.  Pero ahora estaban frente a la tumba con una chapa borrosa  que simplemente decía un nombre y una fecha

                                         ELLA  /   Detroit 1984                                             
                                     
Nada más...,  escuetamente. Y esas pocas palabras se clavaban en la retina de Christian como un cuchillo. ¡ Cuánta tristeza encerrada en ellas !

El  permanecía en silencio, con la mirada fija en aquellas líneas, pensando lo que todo aquello encerraba de doloroso. Ella apoyaba su cabeza en el hombro y,  él la atrajo hacía si,  abrazándola

- Vámonos- dijo - ..  Nunca debimos venir
- Es triste, pero  teníamos que hacerlo. Ella vivió su propio infierno y es hora de que la perdones.  Ahora sabes el valor de ser padre y para ella no debió ser fácil recorrer ese camino, sola, sin tener siquiera un rincón en el que refugiarse.  No puedes ser tan cruel. Es hora de pasar página definitivamente, pero no lo conseguirás si sigues guardando en tu interior  rencor hacia ella.

Se giró hacia Ana y la abrazo.   Sin poder remediar un profundo sollozo  atenazó su garganta. Se arrodilló, sin importarle la fría nieve que había en el suelo.  Ella también lo hizo; no le dejaría solo.  El lloraba,  lloraba sin poder parar. Cubrió su cara con las manos y así permanecieron largo rato.  Cuando se calmó un poco, levantó la cabeza y miró a su mujer, con  infinita tristeza . Como suplicando..., como si ella pudiera aplacar el dolor  que sentía

-¿ Quieres que te deje solo ?  Estaré cerca por si me necesitas - dijo ella apenada 
- No, por favor. Permanece a mi lado,  porque sin tu presencia no hubiera sido capaz de estar aquí. Ni siquiera la he traído unas flores...  Seguramente nunca las habrá tenido...
- No te atormentes. Si ella pudiera verte, no la importaría. Tú eres quién importa..., tu presencia aquí. Sabía que la querías, y la cuidabas... ¡ Eras tan pequeño !

Un grito desgarrador salió de los más profundo de su garganta pronunciando su nombre;  Ella, Ella, ¿por qué ?
- Cielo, la vida te presenta,  a veces, cosas  que no puedes controlar y seguro que a ella le ocurrió algo para que su destino fuera tan solitario y tan triste. Salgamos de aquí



Tirando del brazo de su marido, le ayudó a levantarse.  Cuando ya se alejaban, él volvió la cabeza y con su mano enfundada en el guante, tiró un beso al aire en dirección a la tumba que guardaba los secretos y amarguras de ELLA.

Anduvieron el largo camino que les conduciría hasta la salida.  Iban muy juntos, como para darse calor mutuamente.  El,  la enlazó por la cintura  para que no se resbalara con la nieve, Allí tomaron un taxi que les condujo hasta el hotel. Cogerían  el avión a la mañana siguiente que les llevaría de regreso a su casa, a Seattle.  
A su llegada al hotel, en Recepción, les dieron  un sobre grande , de color marrón, que habían dejado para que les fuera entregado a su llegada..  El lo depositó encima de la cama

- ¿ No vas a  abrirlo? - le dijo ella
- No, nena.  Sé lo que dice,  y no me encuentro con ánimo de hacerlo ahora. Ya lo abriré.

La visita al cementerio, había sensibilizado al matrimonio.  El estaba pensativo y,  ella no sabía cómo hacer para levantar su ánimo.  Las calles no estaban en situación de pasear, no obstante le prepuso, para pasar las horas, acudir a unos grandes almacenes a comprar algún regalo para los niños. El aceptó. Necesitaba distraer sus pensamientos.

Tomaron el avión al día siguiente rumbo a Seattle. Antes había dejado encargado a los abogados pusieran una lápida de mármol blanco de la mejor calidad y una inscripción en la que se leyera su nombre y apellido,     así como las fechas de nacimiento y defunción.
                                        
                                                   ELLA DICKINSON
                                                  
                                                   Detroit *1961  -  + 1984

 Después en la mejor floristería de Detroit, dejó encargado que nunca faltasen  flores en su tumba, dejando los datos a donde deberían hacer el cargo de su pedido.  No volvería a tener la tierra seca ó mojada sobre sus huesos.  Merecía una buena sepultura, y su hijo se la dio.


Autora: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones: Internet / Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

lunes, 28 de diciembre de 2020

Los Grey - Capítulo 9 - Un viaje a Detroit

 Abrió un cajón de su estudio para guardar la copia de la llave del cuarto rojo, y al hacerlo vio el sobre marrón  que recibió en su día con la información  de su madre biológica. Se sentó en una butaca y  volvió a leerlo detenidamente. Hacía mucho tiempo que lo había recibido.   Lo leía tan a menudo que se lo sabía de memoria. Y volvió a ver la carta de Lizzy, aquella amiga de su madre biológica. Había fallecido y sus hijos enviaron a los abogados la carta que un día le escribió ELLA.





Detroit, 15 de Abril de 2016

Informe sobre Ella Dickinson,  Detroit  /   At. Mr Welch -  Detective Privado

Apreciado señor Welch:

Poco se ha podido averiguar de la titular de este informe, ya que no dejó descendientes y  no se le conoce familiar alguno, por estar sus padres fallecidos.  A través de distintos medios, por alguna amiga, y del lugar en donde trabajo al abandonar el domicilio paterno,  hemos sabido que tuvo un niño sin padre reconocido, y que cambió de domicilio, viviendo en una zona más céntrica que le facilitase un trabajo...

Al fallecer contaba con aproximadamente  veinte o poco más  años de edad.  Fue enterrada por los Servicios Sociales en el cementerio municipal de Detroit.  Su deceso fue debido a sobredosis de drogas, y se la halló muerta en su propio domicilio al cabo de cuatro días de su fallecimiento.  Un denunciante anónimo dio aviso a la policía que hizo acto de presencia, hallando a un niño de corta edad junto a ella.  Se le practicó autopsia.


El niño, de nombre  Christian, según él mismo informó a través de una nota, pues no tenía la facultad del habla en esos momentos,  Fue trasladado por los servicios sociales a su sede central, en espera de encontrar una casa de acogida. Posteriormente fue adoptado por el matrimonio Grey Trevelyan, con la legalidad vigente, pasando de llamarse Dickinson, el apellido de soltera de su madre, a tomar los apellidos del citado matrimonio adoptante.

Así mismo adjuntamos una carta que nos ha sido aportada por los hijos de la tal Lizzy, fallecida hace un par de meses, y que según nos indican  dejó encargado su madre nos fuera remitida por si pudiera aportar algún dato.  Al venir en sobre cerrado y dirigido a otra persona, no hemos querido abrirla.  Si ustedes al hacerlo vieran algo que aporte luz al asunto que tenemos, les rogamos nos lo hagan saber a la mayor brevedad posible.

Eso es todo lo que hemos podido conocer al día de la fecha..  Si acaso se encontrara otra fuente que aportara más datos, se lo comunicaríamos de inmediato.

                                  Suyo affmo.  Sheridan y Asoc. Abogados

Y volvió a sacar del sobre aquella carta escrita por su madre, poco antes de morir.  Le daba miedo porque la emoción le atenazaba la garganta y muchas veces interrumpió su lectura en el encabezamiento y la había guardado sin leer. Pero hoy si lo haría.  Desdobló el papel, y comenzó a leer. 

Detroit,  19 de Marzo de 1984

Mi querida Lizzy:

Te escribo esta carta en un momento de lucidez y mientras mi hijo juega con un pequeño tren. Sé que mi vida se acorta y no sé lo que será de mi pequeño. Seguramente su destino estará en alguna casa de acogida o cualquier orfanato.. Le quiero muchísimo y lamento profundamente los errores que cometí y de los que él está sufriendo las consecuencias.  No sé qué hacer ni a quién recurrir. Si acaso algún día te localizara, entrégale esta carta y dile que le he amado mucho y que me perdone por todo el daño,  que sin querer,  le he causado. A ti te recuerdo siempre, porque siempre estuviste a mi lado.  Te doy las gracias por ello, y a mi antigua jefa en el bar.  Ambas fuisteis las únicas personas que me ayudaron  y que me demostrasteis afecto.  Os bendigo a ambas, y siempre estaréis en mi recuerdo.   Te adjunto esta foto que me hice en el Instituto, por si le vieras, al menos sepa cómo era. Adiós querida amiga   ELLA 


Grey había vuelto a leer el escueto informe encargado,  tras insistir mucho Anastasia, desde hacía  tiempo, pero hoy, al fin,   conoció el contenido de la carta de su madre moribunda. Y sacó la foto que era igual a la pinchada en su corcho juvenil y que los Grey le dieron cuando le llevaron a su casa.

  Pasó la mano por su frente para alejar tan dolorosos renglones. y volvió al día en que discutió con Anastasia por el nombre de su hija.  Sus hijos eran   pequeños.  La discusión había tenido lugar  porque ella deseaba dar  a la niña,  casi recién nacida,  el nombre de la madre biológica de Christian,

- No insistas. Mi hija no tendrá nada que ver con mi pasado
- Pero ELLA es un nombre muy bonito
- He dicho que no. Phoebe también lo es. Y se llamará Phoebe. Me toca a mi, puesto que a Teddy le pusiste tú el nombre. Y por favor dejemos ya esta conversación.
-Pero al menos, averigüemos qué es lo que pasó
- He dicho que no quiero saber nada.


Pero al día siguiente de esa conversación, encargó a Welch que hiciera ese trámite, a sabiendas de que nada se encontraría. Y Welch contactó con el prestigioso despacho de abogados y con las indagaciones que él mismo pudiera llevar a cabo. Que no fueron muchas por escasez de datos.

Pasó mucho tiempo, hasta que se decidió a leer el  informe, se encerró en su estudio y allí permaneció durante horas.  Cuando salió, Ana vio que tenía los ojos enrojecidos.  Se abrazó a ella, , no hizo ningún comentario. Sólo trago saliva y dijo

- Subamos a dar las buenas noches a los niños.

Ana asintió con la cabeza. Se enlazaron por la cintura y subieron al cuarto de sus hijos. Les leyeron los cuentos hasta que  se durmieron tranquilamente.  Christian acariciaba sus cabezas viéndoles dormir tranquilos, seguros de que estaban protegidos en un hogar caliente y acogedor.  Les besó en la frente, y miró a su mujer. No hubo  palabras.  No hacían falta, ella sabía muy bien lo que esa mirada significaba. Toda la angustia y tristeza de una niñez desoladora.

Ya en su dormitorio,  y acostados, Christian la atrajo hacia sí  y como siempre enterró la cabeza ente sus cabellos, en su refugio.  Ella se volvió hacia él y acarició su rostro suavemente, y se dio cuenta de que unas pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos.

- Por favor no vuelvas a leerlo. No consigues nada torturándote No tuviste la culpa.  Fuiste tan víctima como ella; no te tortures. Creo que deberíamos ir a Detroit
-¿ A Detroit?
- Si. Iremos a las oficinas de los abogados que confeccionaron el informe y tratemos de averiguar dónde está enterrada. Únicamente de esa forma te quedarás tranquilo
- No, ni hablar
-¿ Por qué ? Mira dejamos los niños con Grace e iremos. Sólo serán pocos días. En cuanto lo averigüemos estaremos de regreso.  Creo que se lo debes. Pasaste muchos años pensando que no te quería y que tú no la querías a ella.  Es hora de que ese asunto quede zanjado.
- No seas terca Ana
- No lo seas tú. Iremos
- Ahora hace mucho frio en Detroit. No tienes ni idea como nieva.
-Bien pues así lo sabré.  Mañana mismo dejo todo arreglado en SIP para faltar unos días. Y tú haz lo mismo en tu oficina. No hay más que hablar.


Y partieron a Detroit, con un Christian remolón, pero al mismo tiempo ansioso por saber el lugar en donde reposan los restos de su madre biológica.

La nieve cubría las calles de Detroit y los coches circulaban despacio, con precaución. Dentro de un taxi iba la pareja en silencio. El con el rostro crispado, ella expectante.. Lentamente se encaminaban hacia el cementerio de la ciudad.  Habían llegado en avión hacía dos días, con el tiempo justo de hacer algunas averiguaciones y visitar una vieja tumba olvidada del mundo.  El taxi que les conducía hasta allí, les dejó no muy cerca del lugar al que se dirigían. El sepulcro estaba situado en una zona poco accesible. Pagaron la carrera, y cogidos de la mano buscaron un nombre. 
Apenas podían  leerse  las lápidas borradas por el tiempo y cubiertas por la nieve caída . Hacía muchísimo frio. Con las manos enfundadas en los guantes, apartaban la nieve  para poder ver las inscripciones. El llevaba un plano que le habían  dado en el Ayuntamiento .  Tardarían un buen rato en localizarla, pero al fin lo consiguieron.


De pie, uno junto al otro,  enlazaban sus manos para infundirse valor mutuamente.  Había conseguido llevarle hasta allí, aunque llevaba mucho tiempo intentándolo, y él , rechazándolo.  Pero ahora estaban frente a la tumba con una chapa borrosa  que simplemente decía un nombre y una fecha

                                         ELLA  /   Detroit 1984                                             
                                     
Nada más...,  escuetamente. Y esas pocas palabras se clavaban en la retina de Christian como un cuchillo. ¡ Cuánta tristeza encerrada en ellas !

El  permanecía en silencio, con la mirada fija en aquellas líneas, pensando lo que todo aquello encerraba de doloroso. Ella apoyaba su cabeza en el hombro y,  él la atrajo hacía si,  abrazándola

- Vámonos- dijo - ..  Nunca debimos venir
- Es triste, pero  teníamos que hacerlo. Ella vivió su propio infierno y es hora de que la perdones.  Ahora sabes el valor de ser padre y para ella no debió ser fácil recorrer ese camino, sola, sin tener siquiera un rincón en el que refugiarse.  No puedes ser tan cruel. Es hora de pasar página definitivamente, pero no lo conseguirás si sigues guardando en tu interior  rencor hacia ella.

Se giró hacia Ana y la abrazo.   Sin poder remediar un profundo sollozo  atenazó su garganta. Se arrodilló, sin importarle la fría nieve que había en el suelo.  Ella también lo hizo; no le dejaría solo.  El lloraba,  lloraba sin poder parar. Cubrió su cara con las manos y así permanecieron largo rato.  Cuando se calmó un poco, levantó la cabeza y miró a su mujer, con  infinita tristeza . Como suplicando..., como si ella pudiera aplacar el dolor  que sentía

-¿ Quieres que te deje solo ?  Estaré cerca por si me necesitas - dijo ella apenada 
- No, por favor. Permanece a mi lado,  porque sin tu presencia no hubiera sido capaz de estar aquí. Ni siquiera la he traído unas flores...  Seguramente nunca las habrá tenido...
- No te atormentes. Si ella pudiera verte, no la importaría. Tú eres quién importa..., tu presencia aquí. Sabía que la querías, y la cuidabas... ¡ Eras tan pequeño !

Un grito desgarrador salió de los más profundo de su garganta pronunciando su nombre;  Ella, Ella, ¿por qué ?
- Cielo, la vida te presenta,  a veces, cosas  que no puedes controlar y seguro que a ella le ocurrió algo para que su destino fuera tan solitario y tan triste. Salgamos de aquí



Tirando del brazo de su marido, le ayudó a levantarse.  Cuando ya se alejaban, él volvió la cabeza y con su mano enfundada en el guante, tiró un beso al aire en dirección a la tumba que guardaba los secretos y amarguras de ELLA.

Anduvieron el largo camino que les conduciría hasta la salida.  Iban muy juntos, como para darse calor mutuamente.  El,  la enlazó por la cintura  para que no se resbalara con la nieve, Allí tomaron un taxi que les condujo hasta el hotel. Cogerían  el avión a la mañana siguiente que les llevaría de regreso a su casa, a Seattle.  
A su llegada al hotel, en Recepción, les dieron  un sobre grande , de color marrón, que habían dejado para que les fuera entregado a su llegada..  El lo depositó encima de la cama

- ¿ No vas a  abrirlo? - le dijo ella
- No, nena.  Sé lo que dice,  y no me encuentro con ánimo de hacerlo ahora. Ya lo abriré.

La visita al cementerio, había sensibilizado al matrimonio.  El estaba pensativo y,  ella no sabía cómo hacer para levantar su ánimo.  Las calles no estaban en situación de pasear, no obstante le prepuso, para pasar las horas, acudir a unos grandes almacenes a comprar algún regalo para los niños. El aceptó. Necesitaba distraer sus pensamientos.

Tomaron el avión al día siguiente rumbo a Seattle. Antes había dejado encargado a los abogados pusieran una lápida de mármol blanco de la mejor calidad y una inscripción en la que se leyera su nombre y apellido,     así como las fechas de nacimiento y defunción.
                                        
                                                   ELLA DICKINSON
                                                  
                                                   Detroit *1964  -  + 1984

 Después en la mejor floristería de Detroit, dejó encargado que nunca faltasen  flores en su tumba, dejando los datos a donde deberían hacer el cargo de su pedido.  No volvería a tener la tierra seca ó mojada sobre sus huesos.  Merecía una buena sepultura, y su hijo se la dio.


Autora: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones: Internet / Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

jueves, 24 de diciembre de 2020

Los Grey - Capítulo 10 - Un viaje a Nueva York

 Y fiel a su promesa, Christian hacía gestiones para encontrar un apartamento para Elena que la permitiera vivir dignamente. Ella prefería Nueva York, ciudad lejos de todo lo vivido en Seattle, lejos de él. Y  Christian lo prefirió. 


A su regreso al apartamento, Christian llamó a su casa y  dijo a Anastasia, que se retrasaría un par de días, como máximo,  en  su regreso.  No sabía que excusa darle; no quería mentirle, pero tampoco podía explicarle todo lo acontecido en esa noche.  Sería mejor en persona y dar todos los detalles.  A pesar de todo, sabía que iba a tener una discusión con ella, pero su deber le dictaba que debía proceder de ese modo.

Al día siguiente, volvió al hotel y llamó a la puerta de la habitación que ocupaba Elena.  Ella ya estaba levantada, cubierta con un albornoz , pues acababa de ducharse.  Christian llevaba una bolsa con ropa nueva para ella.  Lo mismo que hizo con Anastasia la primea vez que durmió en Heathman.  Era su destino, rescatar mujeres en apuros.  Sonrió y entró en la habitación

- Creo que te gustará ponerte ropa limpia-, le dijo mientras le entregaba la bolsa con su contenido
- Ha sido maravilloso volver a años atrás cuando podía hospedarme en sitios como este. En fin, de nada sirven las nostalgias. En definitiva, yo lo elegí
-Elena, hoy me contestan sobre un apartamento que te he comprado. Lo amueblarán en un par de días.   Tengo que regresar, pero desde Seattle haré gestiones para instalarte una peluquería con la que puedas ganarte la vida decentemente, independientemente que sigas tus inclinaciones, pero al menos no te prostituirás.  No debes hacerlo, no es tu estilo.  Si tienes algún inconveniente con la vivienda o con el local, llámame al número que voy a darte.  Es un teléfono de tarjeta, de modo que cuando hayas resuelto todo, lo anularé. No volverás a ponerte en contacto conmigo. ¿ De acuerdo ?
- ¿ Tienes miedo de que se entere tu mujer ?
- No Elena, porque yo mismo le contaré todo esto, peo quiero vivir mi vida tranquilo y vosotras sois incompatibles

- Está bien, me parece lógico. Ella es tu mujer y tu familia. Te agradezco todo cuanto estás haciendo por mi, y tranquilo, no perturbaré la paz de tu hogar.

Se encaminaron a casa de Elena y recogieron la poca ropa que tenía. Después la instaló en su apartamento hasta que el que le  había comprado estuviera listo.  En la mirada de Taylor había reproche, pero no dijo ni una palabra, no era quién para criticar lo que estaba haciendo, y por otro lado sabía de su buen corazón y su comportamiento con  las otras personas que habían pasado por su vida.  Conocía  la galería que había instalado a Leila, con la diferencia de que Ana lo sabía y dio su conformidad, pero ésto...  Sabía que tendrían problemas si llegaba a enterarse. Una vez instalada, Christian  y Taylor se dirigieron al aeropuerto para regresar a Seattle.  Elena recorrió el apartamento sonriendo satisfactoriamente. Y a su cabeza volvieron los buenos tiempos

Christian,  cuando iban a embarcar en el avión, le miro y con un dedo en los labios le indicó, que no dijera ni palabra.  Vería cómo lo solucionaba con Ana. Tendría que explicárselo  pero ¿cómo ? sabiendo el odio existente  ente ellas dos.  Sería difícil que lo comprendiera, pero creía haber obrado bien.

Mientas esperaban el embarque, en las tiendas del aeropuerto, compró alguna chuchería para Anastasia, como hacía siempre, pero esta vez se sentía culpable de algo, que de tener calma, seguro que lo comprendería ¿ o no ? Posiblemente estuviera cometiendo un gran error, pero cuando la vio buscando unos dólares a cambio de entregarse a los placeres de un hombre adinerado, pensó que no era justo vivir de ese modo,  No ella,  que siempre había sido dueña y señora de su propia vida.

 Le vino a la memoria lo que hacía muchos años, Ana le preguntó en una ocasión ¿ la querías ? No sabría responder a esa pregunta, estaba seguro de que no la amaba, ni la había amado, eso fijo, pero sin embargo albergaba un sentimiento de algo vivido muy intensamente con esa mujer  ¿Estuvo enamorado de ella ? No, pero si tuvo una atracción sexual, muy diferente a la que tiene con su mujer,  una atracción distinta pero en aquellos momentos arrebatadora en su vida.

- Señor, tenemos que embarcar

La voz de Taylor, le sacó de sus pensamientos , de esos pensamientos tan perturbadores, y es que algo no terminaba de encajar en su vida y en su pensamiento.  Se dirigieron al avión.  Tenían por delante varias horas para organizar su cabeza y ver el mejor modo de que Ana comprendiera exactamente lo que le había movido a proteger a Elena. ¿ Se lo debía ? Pagó con creces su deuda, tanto sexual como económicamente, pero no obstante, no le gustó verla mendigando por las mesas una compañía no deseada, pero que la proporcionaría unos dólares para ir tirando. ¿ Merecía aquél tipo de vida? ¿ Por qué vendió un negocio floreciente que la permitía llevar los lujos a los que estaba acostumbrada?ella podía vivir a lo grande, de hecho vivía, sin necesidad de tirarlo todo por la borda.  Algo no estaba bien en esa historia. Trataría de averiguarlo.  Pero ahora lo primero era tratar con Anastasia de ese tema.

 Y por fin ya estaba en casa. Anastasia no tardaría mucho en llegar de SIP, pero él seguía sin encontrar la forma de decírselo a ella. Sabía que era un tema espinoso, que no le iba a gustar. Dejaría pasar ese día.  Ahora quería pasar una velada tranquilo con su mujer.  Hacía tres días que no la veía y la había echado de menos mucho, muchísimo. Seguía queriéndola más que el primer día.  Habían encontrado el equilibrio perfecto, y deseaba que no se perturbara la paz conyugal de la que disfrutaban.  Phoebe le recibió con los brazos abiertos. Adoraba a su padre, sin embargo Teddy, se compenetraba más con su madre, pero ambos chicos se desvivían por él,  y Christian les adoraba.  Se sentó en el salón junto a su hija, y ésta le puso al corriente de que Teddy, se había desmadrado un poco los días que él había faltado.  

- Mamá le abroncó de qué manera. Pero él no hizo ni caso y al día siguiente llegó a la misma hora

- ¿ Y que hora fue esa , Phoebe?
- Pasadas las doce.  Mamá estaba histérica no sabía qué hacer. Estaba nerviosa por si le había pasado algo.  Al final fue que acudió a un cine con sus amigos y no se dio cuenta de la hora que era
- ¿ Y al día siguiente por qué fue ?
- Dio una excusa pueril que nadie se creyó. La realidad es que anda algo enamorado de una chica y con el pretexto de ir a su casa a estudiar llega cuando quiere
- Hablaré con él. Mamá ¿ está bien ?
- Está preocupada por Teddy, pero por lo demás tan guapa como siempre. Y tú ¿ que has hecho en Nueva York? ¿ Cuando vas a llevarme ?
- En el primer fin de semana que vayamos mamá y yo ¿ quieres ir ?
- Naturalmente que quiero. Me muero de ganas por ir
- Está bien, cielo. Lo tendré en cuenta.

 En ese momento, llegó Ana.  Ambos esposos se fundieron en un abrazo y un beso largo y profundo. Era la primera vez que se habían separado en mucho tiempo y se habían echado de menos.




Autoría: Relato de 1996rosafermu,  basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de grey
Editada : Noviembre de  2016
Ilustraciones: Internet / Cincuenta sombras
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

martes, 22 de diciembre de 2020

Los Grey - Capítulo 8 - Un desacuerdo con Ana

 Consultó su reloj, y comprobó que era casi la hora de almorzar. A Taylor le dio la dirección de SIP.  Se había convertido en una gran editorial bajo la batuta de Anastasia.  Siempre había presumido de tener buen ojo para elegir a sus empleados, y aunque Ana no lo era, cuando le propuso que fuera la directora, sabía que sería capaz de reflotar la empresa, como así lo hizo, y además en tiempo récord. Conservó los mismos empleados, ya que ellos no estaban contaminados por Hyde.  Roach, siguió en su puesto, y todo marchaba bien, sin problemas, con buenos autores que les habían dado fama y dinero.  Ahora era una editorial solicitada por los escritores, y Grey se sentía muy orgulloso de su mujer.




Comerían juntos.  Irían a un buen restaurante, siempre, claro, que ella no tuviera alguna comida de trabajo o esperase alguna visita.  Por fin Hannah y ella tenían la agenda organizada, que en un principio les costó bastante ponerse de acuerdo, bien es verdad que Ana no estaba acostumbrada y se hacía un poco de lio.  Quería un terreno neutral para hablar sobre el cuarto rojo, que pronto sería un recuerdo, y tenía la impresión de que a su mujer no le iba a hacer ninguna gracia su desaparición.

Llamó suavemente a la puerta, después de indicar a Hannah que no la avisara: sería una sorpresa.

- ¡ Entra Hannah ! - dijo Anastasia, sin esperar la visita de su marido.  Levantó la vista del manuscrito que estaba revisando, y se sorprendió de ver a Christian allí

- ¿ Qué haces aquí, ocurre algo ? - dijo inquieta
- No, no pasa nada. No te alarmes.  He salido a solucionar algunos asuntos y como casi es la hora de comer, he pensado que podíamos hacerlo juntos, en algún restaurante.
- Christian ¿ por qué no me avisas?  Creo que tengo cita con un autor
- ¡ Claro,!  ¿ Cómo no se me había ocurrido antes?.  Demonios Ana, siempre tienes alguna cita con alguien
- Oye. Tu me hiciste directora, así que ahora no te quejes.  Además  ¿ no te ocurre a ti lo mismo ?
- Tienes razón, como siempre ¿ Es muy urgente lo del autor? Llama a Hannah y anula la cita.  Es así de sencillo
- No es tan sencillo.  Da el efecto de informalidad.  Tu nunca lo haces
- Eso no es cierto.  Recuerdo en cierta ocasión que suspendí una importante reunión, porque una chica insulsa, vestida con ropa barata y poco conjuntada, me preguntaba cosas incómodas, en lugar de hacerme una entrevista.

Anastasia rio acordándose de aquella vez en la que sus vidas cambiaron. Era cierto, podría suspenderla. Diría que lo sentía mucho pero la reunión que tenía con anterioridad se alargaría más de la cuenta


- Listo, suspendida. ¿ Te has quedado a gusto ?
- Si, ciertamente.  Tenemos que hablar de algo
-¿ Mientras comemos ?
- Exacto, mientas comemos
- Y ¿ por qué, si puede saberse?
- Siempre tan curiosa, señorita Steel
- Es que me extraña. Lo de comer, bien.  Pero hablar ... Siempre lo hacemos en casa.  Eso es lo que me extraña
-Necesito decirte algo, y mucho me temo que no estarás de acuerdo, por eso necesito un terreno neutral.
- Me estás preocupando.
- No hay porqué, pero creo que debo decírtelo
- Está bien déjame que subraye esto y nos vamos.  Así tomamos un aperitivo antes de comer
- ¡ Vaya, esa si que es una novedad! No sólo no hemos discutido, sino que me invitas a un aperitivo. Pagas tú
- Eso no es justo. Eres un caballeo así que te toca pagar a ti.
- ¿ Sabes ? eres una tacaña. Adorable, pero tacaña- La atrajo hacia si y la beso apasionadamente.

Fueron al restaurante de uno de los clubes a los que pertenecía. A ese le tenían especial cariño y buenos recuerdos: era su preferido.  Se sentaron en el reservado  de Grey  y como siempre fue él quién eligió menú.   Ana tomaría,  un Cosmopolitan y Christian un Martini blanco con ginebra.  Anastasia notaba que algo le inquietaba y no hacía más que dar rodeos. ¿ Qué sería  ? ¿Algún viaje inesperado?  ¿Algo del instituto de los chicos?  Y por un momento se le pasó por la cabeza la aparición de Elena. No lo creía, porque hacía muchos años que no sabían nada de ella, al menos es lo que le hacía notar su marido.

- Pero ¿ quién sabe ? Estaba claro que algo le tenía intranquilo- Apuró un sorbo del combinado y decidió abordar el tema.
- Está bien, Christian. ¿ Vas a decirme lo que te inquieta ? Vas a conseguir que me preocupe de verdad
- He dado orden de desmantelar el cuarto rojo - Se lo dijo de golpe, escudriñando la reacción de Anastasia.  Ella se quedó perpleja; era lo que menos podía imaginar.  Ni siquiera se le había pasado por la cabeza que eso pudiera ocurrir algún día.
-¿ Qué dices ? ¿ El cuarto rojo ? ¿ Mi cuarto rojo ? ¿ Por qué ?
- Ana, los chicos son mayores y en cualquier descuido que tengamos pueden descubrirlo.  No quiero correr riesgos. Aún son muy jóvenes


-  Pero ¿ no crees que debías haberme consultado ?
- Posiblemente si, pero esta mañana me he dado cuenta de que Phoebe se está haciendo mayor muy aprisa, y Teddy, tiene relaciones con las chicas..., además no quiero que sepan la clase de experiencias sexuales que tenemos.  No les interesa  Ni que tampoco conozcan mi pasado.
- ¿ Me lo estás diciendo en serio ?  Yo también era muy joven cuando me llevaste allí por primera vez
- Es cierto, pero no tenías la edad de Phoebe ni la de Teddy, aunque emocionalmente, quizá fueses menor que ellos
- A mi me gusta ese cuarto, y lo sabes
- Nunca te ha gustado realmente.  Íbamos porque pensabas que yo necesitaba eso.  Pero ahora no, ni antes tampoco.
- Pero ahora soy yo la que disfruto con los juegos que hacemos.  Con los aparatos que usamos.
- ¿ Me estás diciendo que necesitas ese cuarto ?  No lo creo.  Sabes muy bien que no necesito ni esa habitación, ni los artilugios que usamos. Sólo necesito ingenio.  Creo que no puedes quejarte de las cosas que se me han ocurrido sin necesidad de tener juguetes,  ni estar allí.
- No obstante debiste consultarme- le contesta Anastasia algo airada
- Ya está bien, Ana.  Nunca imaginé que fueras defensora a ultranza de eso. Y ahora, por favor, comamos en paz.
- ¿Puedes decirme a quién le has encargado esa tarea?
- A una persona que conozco bien, no te preocupes por eso
- A una ex ¿ verdad ?
- Si, a una ex. La conozco hace muchos años y es formal y de confianza.  No se sabrá nada
- ¿ Sigues viéndola ?
- Naturalmente que no.  Eso se acabó y lo sabes
- ¿ Y se acordaba de ti ?
 -Si, se acordaba
- ¡ Cómo no ! ¿ Qué lugar ocupó de la lista ?
- Ana, ¿es necesario sacar todo esto a relucir? No la he visto desde que lo dejamos, y punto
- Es muy fácil para ti decir " y punto "
- Sabes que no ha vuelto a haber nadie más que tú desde que te conozco, y a ella no la he visto desde hace una eternidad. Y si te quedas tranquila, te diré que corrí con los gastos de su carrera de locutora, por ese motivo es de mi entera confianza. Y fue de las  primeras. ¿ Ya estás a gusto?
 Bien pues comamos, o vas a hacer que me arrepienta de haberte dicho nada. Yo te quiero sólo a ti, Ana, sólo te deseo a ti, y no estoy más que contigo.
- Lo siento Christian, pero es que a veces...Me sacas de quicio
-¿ Te saco de quicio ? ¿ De verdad ? Pues más tarde veremos si eso es cierto
- ¡ Christian ! Todo lo arreglas así


- ¿ Conoces alguna forma mejor de arreglar los desacuerdos?  Porque yo no. Esta noche seguiremos esta conversación
- Creo que hemos puesto punto y final. Siempre se hace lo que tu dices
- ¿ Seguro ? Repítemelo luego
- ¿ Qué quieres decir ?

  Christian no dijo nada.  Firmó la factura y salieron, pero esta vez, el ascensor estaba repleto de gente y ellos fueron los últimos que entraron. Ambos se miraron y sonrieron, acordándose de aquello.  La dejó en SIP, y él se dirigió a la oficina.  Al despedirse, dijo a su mujer
- No salgas tarde . Tenemos algo que hacer esta noche.

Aquella noche  Teddy iba al cine con unos amigos, y Phoebe pidió permiso para dormir en casa de  Alice, su mejor amiga.  Tendrían la noche para ellos solos y lo celebrarían como sólo ellos sabían hacerlo.

 Y comenzaron en la ducha, siguieron en el dormitorio, y Christian se las arregló para tener sexo marca de la casa sin necesidad de juguetes ni de cuarto rojo.  Sabía muy bien cómo contentar a su mujer y hacerla olvidar  las discusiones. No quería que acabara la noche sin una reconciliación, y la tuvieron ¡ Vaya si la tuvieron !

A la mañana siguiente, durante el desayuno, se miraban y sonreían con esa risa cómplice de algo bueno. Y Ana,  con su mirada,  le dio a entender,, que posiblemente no era necesario el cuarto rojo, que todo había estado muy bien.  Quizá más que bien.








Autora:  Versión libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones: Cincuenta sombras de Grey / Oscuras / Liberadas
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Los Grey - Capítulo 7 - Taylor

 Taylor pidió permiso a Grey para ausentarse durante un rato, con el fin de recoger algunas cosas de la tintorería, que Gail había dejado.  Por supuesto Christian se lo concedió.  Recordaba la conversación que acababa de tener con su jefe mientras llegaban a la oficina, y a su memoria vino el día en que conoció a Christian Grey.


Por aquél entonces se empezaba  a hablar de un joven empresario que a sus  veintiún años estaba formando una colosal empresa.   El nombre de Grey comenzaba a oírse en los círculos financieros. Salió en el Times como hombre del año, porque en poco tiempo había formado una sociedad con treinta y cinco empleados, algo insólito en los círculos empresariales.  Tenía un ojo especial para los negocios y mucha habilidad para reconvertir en útil lo que no lo era



Había sido recibido por el propio Grey. 

" Me hizo sentar frente a él en un despacho muy distinto al que ahora tiene en uno de los edificios más altos de Seattle.  En aquella época era una nave industrial en un polígono. Su despacho era austero, por decirlo suavemente. Una mesa de madera fría y vieja, Un sillón de cuero desgastado y una silla simple para las visitas.  Su diploma en Economía y Finanzas y un pequeño ordenador de sobremesa."

"Efectivamente era muy joven, pero su resolución al hablar conmigo, me decía que sabía muy bien lo que quería y que era una persona segura de si misma.  El contrato sería como chófer y acompañante, es decir guardaespaldas.  Había sembrado envidias y recibido algún que otro anónimo."

"Hablamos  del sueldo y la disponibilidad del tiempo, que debería ser prácticamente las veinticuatro horas del día.  Tendría alojamiento en su casa, cuando estuviera listo el apartamento que había comprado y en el que estaban haciendo algunos cambios  Quedamos de acuerdo y con un apretón de manos, sellamos el trato.  Comenzaría mi trabajo pasado ese fin de semana"

"Tardaría unos meses en vivir en el apartamento nuevo, una vez que hubieron  terminado las reformas.  Era enorme, con dos plantas.  En la planta baja  tendríamos la vivienda del personal y la sala de seguridad, al lado del estudio de Grey..  Un gran salón, la biblioteca, la sala de juegos, el dormitorio de Grey , el comedor enorme y la cocina. Por unas escaleras subiríamos a la otra planta en la que todo eran dormitorios, exceptuando una puerta siempre cerrada, a la que no tenia acceso nadie más que él. Pensé que sería un archivo de documentos, y nunca le di mayor importancia"


- Taylor - me dijo una tarde - Acabo de contratar a una señora para que atienda la casa y haga las veces de cocinera.  Se llama Gail Jones.  Encárgate de sus referencias y confecciona el informe.  Ya es fin de semana, te lo puedes tomar libre. Yo voy a estar fuera , así que no te necesitaré. Hasta el lunes

"Y el lunes Gail Jones comenzó su trabajo en el apartamento de Grey, y así fue como nos conocimos.  Desde entonces estamos juntos, y  poco a poco me fui enamorando de ella, aunque guardaba silencio.  Hasta que un día la estaba ayudando  a coger algo de un armario, estaba subida en una pequeña escalera, perdió el equilibrio y tuve que sujetarla para que no cayera.  Ahí, ante la proximidad de ambos, la besé por primea vez y ella correspondió a mi beso.  Aquella noche nos acostamos juntos por primera vez"



"Transcurrían los meses y con ellos algunos años. Grey ya era un empresario modelo que tenía su propio edificio y su apartamento en uno de los edificios más altos de la ciudad .  Gail y yo, ya teníamos  una relación consolidada,. Disponíamos  de nuestro propio apartamento con dos habitaciones y un salón, aunque sólo ocupábamos un dormitorio.  Grey nunca dijo nada. Hubo una ocasión en que le quise hablar de ello, pero él con un gesto con la mano me dijo:

- Taylor eso es cosa vuestra, pertenece a vuestra vida privada - Y con esas palabras di por hecho que daba su permiso .

" Llegó a intrigarme esa habitación siempre cerrada . Me extrañaba, pero recordé las palabras de .  él " eso pertenece a la vida privada". No indagué más.  Era algo que no me importaba.  Todos los fines de semana, los pasaba fuera; no sabíamos donde.  Pero llegó un tiempo en que me avisó":

- El próximo  viernes, por la tarde,  vendrá a casa una señorita y permanecerá todo el fin de semana.. Gail ya sabe que ha de preparar comida sólo para el viernes por la noche. El resto de los días nos encargaremos nosotros de ello.  Tomaros el fin de semana libre, no voy a necesitaros.



"Aprovechamos ese fin de semana para estar en el campo.  Alquilé un bungalow y estuvimos de regreso el domingo por la tarde, justo cuando marchaba la señorita anunciada. Todo seguía en orden.  No cabía duda de que tenía un jefe un tanto extraño, pero era algo que a mi no me importaba."

"Por las mañanas muy temprano salíamos a correr, yo como guardaespaldas, siempre guardando las distancias.  Algún día que otro, salía a navegar él solo. Qué extraño; nunca salía entre  semana, pero eso sí puntuales a su cita, todos los viernes por la tarde acudía la señorita, cuyo nombre era Leila.  Una mujer joven, preciosa, simpática."

"No recuerdo por qué motivo hube de subir al piso de arriba mientras estaba la señorita Leila.  Al pasar por la habitación cerrada, escuché unos ruidos extraños y unas voces, que en realidad no eran tales, sino grandes jadeos, pero no la voz de Grey. Pensé " esa chica se lo está pasando en grande".

"Meses después el mismo Grey , me habló de sus peculiares gustos sexuales.  Al principio quedé sorprendido, pero fue algo que olvidé, puesto que la señorita Leila salía resplandeciente de esa habitación"

- Debe ser un fenómeno- pensé

"Se fue Leila, vino Susannah, y anteriormente Norma, Daisy... y que sé yo. Quince muchachas conté, pero nunca les hizo daño.  Ellos sabrían lo que se traían entre manos.   Un día viajamos a Portland a la Universidad de la que es benefactor, y de regreso al hotel, pasamos por una ferretería"

- ¿ Qué demonios tiene que comprar ? - me pregunté.  "Supe que había sido un pretexto, porque cuando salimos me dijo que hiciera con el contenido de la bolsa, lo que quisiera.  Estaba claro que andaba detrás de algo.  Ese algo fue la que hoy es su mujer, la encantadora Anastasia, o Ana, como él la llama."

"Unos días después, volví a la ferretería a buscar a la citada señorita:. Grey la llevaría  a Seattle en el helicóptero.- Creo que él se enamoró de ella desde un principio y ella de él. Fue un romance extraño, pero se amaron y se aman profundamente. Hoy, tienen dos hijos y han formado una familia estupenda, no sin pasar por cincuenta mil peripecias que  han sabido resolver.  No hemos vuelto a separarnos de ellos, y creo que nuestro destino es envejecer juntos.  Nunca tendría un jefe como Grey. Si por alguna razón él me despidiera, tramitaría mi jubilación. Nunca más podré trabajar para otro patrón ni estar lejos de Christian Grey.. Ahora vivimos en la misma propiedad de él. Una mansión en una elegante urbanización. Nos hizo un apartamento para que viviéramos Gail y yo con Sophie, mi hija, cuando viene a visitarnos. Vivimos bien y plácidamente. Tengo un gran cariño a esta familia.

Autora: Versión libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de E L James, Cincuenta Sombras de Grey
Editada:  Noviembre de 2016
Ilustraciones:  Intenet / Cincuenta Sombras
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