CHRISTIAN AND THE SHADES

CHRISTIAN AND THE SHADES
Todo lo relacionado con Cincuenta Sombras de Grey. Basado en la trilogía de E.L. James

viernes, 29 de enero de 2021

Los Grey / Christian - Capítulo 22 - Placer o castigo

 Por fin podemos sentarnos a cenar tranquilamente.  Descorcho una botella de vino y sirvo unas copas, mientras la señora Jones, presenta la cena. El exquisito pastel de pollo que encanta a Anastasia. Noto que hay algo que quiere decirme, pero no se atreve ¿ por qué ?  Creo que se refiere a una llamada que ha recibido de su amigo José el fotógrafo; quiere traer las fotografías que compré y como vive en Portland, ha solicitado le busque algún sitio donde pasar la noche.




¿ Quieres decirme algo ? - le digo al ver que retuerce sus manos nerviosa.  Es un gesto que la delata cada vez que no se atreve a decirme algo. La conozco ¡ tan bien ! que no es necesario me diga con palabras lo que expresa gestualmente.
- Christian, José quiere traer las fotografías, pero no tiene un sitio para pasar la noche
-Que vaya al apartamento, con Ethan

Sería lo justo ¿ no ?.  Ni pizca de gracia me hace verle por aquí.  Ella le defiende a capa y espada, que es exactamente lo mismo que hago yo con Elena.  Pero no está muy conforme con mi solución, y me argumenta que lo que desea es pasar un rato de charla con ella  e ir a tomar unas copas .  Hace tiempo que no se ven; bueno no tanto, desde la exposición. Claro, que mirándolo bien, estuvimos poco tiempo y él estaba ocupado.  Deseo que Ana tenga amistades, que conserve sus amigos, pero no me gustó el comportamiento del fotógrafo, cuando trató de seducirla. No estuvo bien, y reconozco que desde entonces no le veo con buenos ojos.  Acaso sean celos porque sé que él está loco por mi chica, y eso me molesta.  Me molesta la mirada que la dirige cada vez que la ve., aunque reconozco que a mi me ocurre lo mismo, pero es diferente; ella es mia.

- Podría quedarse aquí - me dice al fin tímidamente -. Hay sitio de sobra, y además se irá por la mañana temprano.  No estorbará. Sé que no te gusta, pero es el único amigo que tengo...,   desde hace años, y le aprecio, para mi ha sido como un hermano. Supón que yo te pusiera las mismas objeciones con Elena
- ¿No te gusta que la vea? Sólo lo hago una vez cada cierto tiempo y es sólo para hablar de los negocios que tenemos en común.  No veo el motivo de disgusto. Ella me conoce bien, puedo hablar con ella abiertamente.
- O sea, tú si puedes, pero yo no.  Está bien.  No quiero discutir.  Sabes de sobra lo que opino de ella, así que dejemos el tema. No te gusta que venga José, y no vendrá, despreocúpate. A ver si tú haces lo mismo con tus amistades
- ¿ No quieres que la vea ? ¿ Por que no me lo has dicho antes ?
- Porque no es amiga mia, y sólo tienes esa.  No me corresponde imponer mis deseos en tu vida privada
- Está bien. Supongo que tienes razón
- ¿ Sigues deseando que venga a vivir contigo?


- Desde luego. Aunque muchas veces obro por instinto, suelo analizar muy bien las cosas antes de tomar una decisión, y la mía es que compartas todo conmigo, y no sólo la cama
- Pues si así piensas, analiza que eso conlleva visitar y que me visiten mis amigos. Son muy importantes para mi.  Y aunque ahora eres tú el centro y eje de mi vida, ellos han formado parte de ella durante mucho tiempo y les quiero, además Kate, es mi confidente
-¿ Tú confidente ? ¿ Qué es lo que tienes que confiarla que no puedas hacerlo conmigo ?
- Las chicas tenemos cosas que son eso... de chicas. Sabes que no te oculto nada, entre otras cosas porque mi vida es muy simple, y la conoces al dedillo; ya te lo dije en tu despacho la primera vez.  ¿ Por qué estamos hablando de nuestros amigos ahora ?

Y creo que tiene razón. En nuestra sobremesa, se han mezclado temas, en parte ajenos a nosotros, pero he de reconocer que es comprensible.  Tampoco es tanto lo que me pide y tengo la más absoluta seguridad en ella." No divagues Christian, solamente tú ocupas su vida".  Pero aunque he dado mi aprobación, sigue sin gustarme la idea.

Tengo que resolver algunos asuntos, serán un par de horas como máximo, pero es que mi miedo por su seguridad ha aumentado desde lo de esta tarde.  Me alegro enormemente que Ray la enseñara a defenderse, a pesar de que soy enemigo de ejercer la violencia. Si, si, sé que es un contrasentido, teniendo en cuenta  mi forma de comportarme sexualmente hasta hace poco tiempo.  Pero nunca ejercí la violencia contra las chicas; era algo consensuado y por puro placer y no sufrimiento.  La abrazo fuertemente , la estrecho contra mi pecho.  Ayer y hoy han sido dos días para olvidarlos, aunque gracias a ello he podido, por fin, derribar algunas barreras. La beso antes de irme y ella me acaricia el rostro y me sonríe infundiéndome confianza-  Me asegura que vaya tranquilo que encontrará algo en lo que distraerse hasta que regrese. Y  voy en dirección a mi estudio.



Terminado el trabajo, doy por finalizada mi jornada laboral, ahora llega la de ocio, la sensual, la que más me satisface. Me dirijo a la biblioteca creyendo que estaría disfrutando de su pasatiempos favorito; la lectura, pero no se encuentra allí.  De repente mi corazón late muy deprisa  ¿se ha marchado ?.  La intranquilidad me hace subir las escaleras  después de ir a nuestro dormitorio, en el que tampoco está. Seguro se ha ido. Entro en la habitación, en la que hasta ahora era suya, y tampoco está  ¿Dónde demonios está ? La has asustado Christian; se ha marchado. Sigo recorriendo las habitaciones de huéspedes y en ninguna de ellas la hallo..  Paso , por último, delante de la puerta del cuarto rojo, que encuentro semi abierta. ¿ Cómo está abierta esta habitación cuando debiera estar cerrada herméticamente ?  Un descuido mío imperdonable. Estuve revisando las varas y debí dejármela abierta.
Abro la puerta de par en par, y veo que es Anastasia la que está revisando cada objeto, cada cajón de la cómoda, cada rincón de esa habitación tan temida, pero a la vez tan deseada  por Ana a pesar de todo. Sé que desea estar ahí, porque sus ojos son de sorpresa, cada vez más abiertos a medida que descubre un objeto diferente y que no sabe para qué sirve, ni cómo se utiliza, y si alguna vez los usaré con ella.  Parado en el dintel,  observándola sin que se percate de que estoy allí..  En un momento dado, levanta la vista y  ve que la observo curioso.  Ella interpreta que me ha molestado, y nerviosa comienza a darme explicaciones del motivo de su visita

- Vine a revisar el cuarto de las sumisas .  Pensé que sería el indicado para dejárselo a José.  Tiene unas vistas preciosas, y es seguro que a él le gustará contemplarlas. Y observé que la puerta estaba entornada
-El cuarto de las sumisas ¿ eh ? Y ¿ te picó la curiosidad ?
- Lo siento, no debí entrar. Es imperdonable por mi parte haber invadido tu privacidad
- No Anastasia, no te disculpes.  Quiero que vivas conmigo, y por mucho que ahora te parezca imposible, llegará un día en que todo esto será también tuyo. y hasta puedo asegurar, que cuando pruebes algunos juguetes, serás tu misma quién me pedirá que los use contigo. Estaba pensando en deshacerme de algunas cosas; es algo que vengo haciendo, pero necesito explicarte para que es cada cosa, antes de hacerlo. Y quizá pueda hacerte una demostración para que seas tú los que elijas que se quedan,   y los que no.
- Ni varas, ni látigos, ni cinturones.
- Eso lo doy por supuesto. No hace falta que lo resaltes, porque irán fuera inmediatamente.



Ella comienza a sacar del cajón de la cómoda algún juguete,  y me pregunta, con algo de vergüenza, lo que es y para lo que sirve. No sé porqué a estas alturas aún siente vergüenza conmigo.  Espero que poco a poco la vaya perdiendo y se muestra más natural.  Deseo que tenga confianza , que me pregunte de todo lo que necesite saber.  Nadie mejor que yo para informarla de la verdad , sin que se sienta intimidada.  Espero que a medida que pase el tiempo no ponga tantos obstáculos en preguntar, sin rodeos, tal y como lo sienta.

Como jugando con él y sonriendo, me muestra un dilatador anal, pero no tiene ni idea para lo que sirve.  Es de un gran tamaño, medida que ella no puede permitirse por primera vez.  Se lo explico y la muestro el que usaré con ella algún día.  Es bastante más pequeño, y le hago ver que la primera vez no puede usar el que tiene en la mano porque es excesivo . Tendrás mucho placer, pero antes habrá que ir practicando poco a poco.  Ahora no estás preparada para ello.   Lo suelta rápidamente como si le quemara en la mano. Se le ha borrado la sonrisa y ahora está seria. Siente miedo ante ese "terrible" artilugio, y desconoce el placer que sentirá cuando se lo introduzca y posteriormente la haga mía.  La digo que lo compré pensando en ella, porque sin duda llegará ese día y ella lo aceptará más de una vez, al haber experimentado la satisfacción que proporciona.  Y sigue abriendo cajones y sacando artilugios desconocidos para ella, y continúo con mis explicaciones, y observo la expresión de asombro de su cara cuando detallo para lo que sirven  Me pregunta ingenua si son para ella ó si las he adquirido para las sumisas con las que jugaba

- Algunas si, pero la mayoría son nuevas, tú las estrenarás.  Ahora te parecerán  horribles, pero no son tanto. Asustan al principio, pero cuando los pruebes no sólo no los rechazarás, sino que me pedirás que los use más veces.  Cierra rápidamente ese cajón.  Se ve que no le gustan mucho los juguetes anales.  Lo que mas le ha chocado ha sido el rosario.  Haremos pruebas, pero sin duda rechazará alguno, y ese será anulado de nuestros juegos, al menos de momento.



Pasamos al siguiente cajón y ese parece ser que no le resulta peligroso, porque sonríe cuando le digo que son vibradores.  Pienso que al menos ha oído hablar de ellos. Es un juguete muy normal, pero hay que saberlos usar y elegir el momento adecuado, porque varia mucho cuando los maneja unas manos expertas, como las mías, a otras  que sólo le confieren una sola misión.  Y seguimos analizando y explicando la utilidad de algunos de ellos, y parece ser que ya esta mas tranquila y los va analizando y admitiendo poco a poco. No pone muchos reparos en las pinzas para pezones, una vez que le hago la demostración.

Las correas, la mordaza, las esposas...  todo le causa asombro ante las explicaciones que voy dando sobre la ejecución de cada una de ellas. Se asusta un poco ante la mordaza, pero le hago notar el control que puede ejercer en tu cuerpo si te tapan los ojos y con la mordaza no puedes hablar, ni gritar, ni nada. Terminas por controlar todo tu ser.  Así aprendí yo a controlarme, lo bueno y lo malo. No tiene idea para lo que sirve una barra de la que penden unas esposas. Se lo explico y ella, atrevida,  y resuelta como siempre, me pide una demostración.  Yo siento un escalofrío por todo el cuerpo. Han estado a punto de agredirla, de hacerla daño.  La aprieto contra mi; no me gustaría, esta noche, hacerlo con algún juego.   Esta noche no, pero ella insiste y me dice que es más fuerte de lo que imagino, algo que ya se. Nunca quiero hacerla daño, ni aún en los momentos más álgidos de nuestra pasión.  Es entonces cuando ejerzo el control, máxime después de la experiencia de la última vez que estuvimos aquí.



No deseo permanecer más en este cuarto.  Los recuerdos que me trae son dolorosos y no quiero revivirlos. Pero Anastasia, es persistente y está excitada.  Todo el relato de los juguetes han alterado su imaginación, pero también su instinto primitivo, y el mío que está a punto de estallar. La tomo de la mano y salimos del cuarto rojo cerrando la puerta con llave y asegurándome de que está vez está bien cerrada.  La tomo en brazos y cojo  la barra. Nos cruzamos en el camino con la señora Jones que nos mira sonriendo, pero se hace la despistada.  Yo sigo como si tal cosa, en definitiva, ella conoce perfectamente ese cuarto, porque es quién lo limpia.

Entramos en el dormitorio y tiro la barra sobre la cama. La deseo ardientemente y creo que ella también. La desnudo y ella poco a poco dirige sus manos hacia mi camisa. De repente me asaltan los temores y me tenso; ella lo sabe y me dice dulcemente que no me tocará si no quiero.  Pero quiero que me toque, que me acaricie, y como si leyera mi pensamiento lo hace, suave , lentamente, sin a penas rozarme. Pero es algo superior a mi, y la pido con angustia que pare. Habré de acostumbrarme, y sé que lo lograré, pero poco a poco.  Hemos llegado muy lejos, pero aún nos queda un buen trecho por recorrer.



 De pronto ella se arrodilla ante mi.  Sé lo que va a hacer, y no quiero que lo haga.   No ahora.  Deseo sentirla plenamente, largamente, pero ella se muestra implacable y antes de que  pueda impedírselo realiza una felación. No deseo que siga.  Si lo deseo, lo deseo. No.   Que pare, que pare....  Noto que se acerca  el alivio y no quiero hacerlo en su boca.  La pido que pare, que no siga, pero ella me mira y se sonrie, y no puedo controlarlo, el alivio se acerca,  se acerca, ,y estallo,  pero no dentro de ella como quería, aunque en cierto modo ha sido así, pero no en el mismo lugar. Me asombro de que hace a penas unas semanas, no supiera  siquiera lo que era eso. El deseo ardiente, feroz recorre mis venas, y el placer sentido me hace gemir y pronunciar su nombre.   Es un momento álgido y decido interrumpir ese momento de lujuria y éxtasis. La tumbo en la cama y  esposo sus pies y sus brazos a la barra, nivelando su extensión. Y queda expuesta a mi merced; ha llegado mi momento.
Se muestra bella y excitante ante mi, mostrándome toda ella y toda mía. Y comienzo un camino lento, sensual recorriendo su cuerpo arriba y abajo, sus piernas, sus pies, sus muslos y su sexo. Ella se retuerce pidiéndome la liberación  y repite mi nombre y yo sonrío porque sé el grado de placer al que la estoy llevando.  Pero es tan excitante  verla sólo para mi, y escucharla pronunciar mi nombre cuando el orgasmo la arrasa voraz y jadeante. Pero ahora me toca a mi. La giro poniéndola boca abajo y la hago nuevamente mía. Y por primera vez exploro su interior con el dedo meñique, suave y lentamente para acostumbrarla Y nuevamente ella me responde, y nuevamente ambos nos hundimos en el placer más absoluto de una forma brusca y potente. Y nos pertenecemos  y provocamos, una vez más,  la bendita lujuria de nuestros cuerpos, y ambos al unísono alcanzamos el clímax más avasallador, y placentero que hemos experimentado nunca.  

  

Autoría : Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras más oscuras
Edición:  Año 1997
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
Video: Youtube / Beyonce / Crazy in love
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Los Grey / Christian - Capítulo 21 - Una chica frente a SIP

 Al fin se ha quedado dormida, yo me abrazo a ella y hundo mi cabeza en su espalda, aspirando su perfume, su maravilloso perfume a frutas frescas, a primavera.  Lentamente con la sensación de tener junto a mi el cuerpo de Ana, inconscientemente rodeo su cintura con mi brazo y pongo mi pierna sobre las suyas.  La aprisiono contra mi cuerpo, y dulcemente el sueño me va invadiendo.  Me sumerjo en un sueño dulce, y reparador.


Un grito alterado, desgarrador, sale de la garganta de Anastasia.  La angustia se refleja en él ¿ qué ocurre, que le pasa ?. Enciendo la luz y veo su cara contraída por el miedo, estupor, asombro. La muevo para que despierte.  La llamo insistentemente y la agito con brusquedad, cuando compruebo que la pesadilla no remite.

- Ana, Ana. Despierta, cariño. Despierta.  Es una pesadilla


Para mi desgracia, conozco bien esos terrores nocturnos.  Pero ella ¿ de qué tiene miedo ? ¿ Tiene amenazas de alguien ? Con la imaginación vuelvo al pub y al rostro de su jefe. No él no será; tiene que ser otra cosa lo que la atemorice.  Quizá sea un recuerdo de la noche de nuestra separación. ¿ Fue tan terrible como para producirla pesadillas? ¡ Oh Dios mío, no lo permitas ! Mi Ana no puede tenerlas, nunca le haré daño.  Tras mucho insistir, consigo que despierte. Me mira con los ojos muy abiertos espantados y por fin  me entero qué se lo ha producido.

- ¡ Ella !
- ¿ Quién Ana ? ¿ Qué te asusta tanto? Dímelo Ana ¿ qué has soñado ?
- Estaba allí delante de mi
- Pero ¿ quién Ana ? ¿ A quién te refieres ?
- Esa chica igual que yo. Me esperaba a la salida... en SIP.  Conocía mi nombre.  Parecía un cadáver. Desastrada. Yo no la he visto en mi vida, pero ella sabía mi nombre y dónde trabajaba ¿ quién es Christian?
- ¿ Te dijo algo ?
- Me dijo ¿ qué tienes tú, que no tenga yo ?. La pregunté quién era y me dijo que no era nadie. ¿ Tiene algo que ver contigo Christian ?
- Me temo que si. Se trata de Leila
-¿ Quién es Leila ?
- Una ex. Por quién volví aceleradamente de Georgia. Está enferma, Ana. Necesita que le ayude, pero ha desaparecido y no dan con ella.
- ¿ Pero por qué yo ? Creo que hay algo que no me cuentas, y necesito saberlo
- No te preocupes. Se solucionará todo. Vuelve a dormir, Esto no va contigo, sino conmigo
- No Christian. Sabe donde trabajo y como me llamo; creo que tengo derecho a saber lo que ocurre.

Tiene razón.  Ha dado con ella y eso me preocupa. Pero... ¿ cómo contarla todo lo que ha antecedido a su aparición ? ¿ Cómo decirla que probablemente sienta celos de ella,, que desea volver conmigo?  Recuerdo a Leila bonita, elegante, atrevida y extraordinaria amante, enamorada de mi y tratando de ser algo más que una compañera de juegos sexuales.  En ningún momento pensé en ella como algo más en mi vida y mi rechazo fue absoluto.  No deseaba ligarme a nada ni a nadie, pero llegaste tú, Ana, y pusiste mi mundo patas arriba.  Entraste en mi mundo y en mi cabeza como elefante en cacharrería, hasta el punto de cuestionarme todo lo que hasta entonces había sido mi vida, disciplinada, con control, amo y señor de mi mundo, de un mundo en el que no permitía entrar a nadie, hasta que te caíste en mi despacho, y en ese preciso instante, ya nada fue lo mismo.

- Christian... - me dice con voz imperiosa, y debo contarle todo o no parará hasta averiguarlo
- Verás Ana.  Mientras yo estaba en Georgia, se presentó en mi apartamento y le dio un susto de muerte a Gail
- ¿ Gail? ¿ Quién es Gail, otra de tus sumisas?
-¡ No !  Es la señora Jones
- Bien.  No conocía su nombre. Perdona, continúa, no volveré a interrumpirte
- Según me contó por teléfono, se dirigió a mi habitación y en el cuarto de baño, buscó mi navaja de afeitar e intentó cortarse las venas
- ¡ Qué horror ! ¿ Por qué hizo tamaño disparate?


- Porque quería más... y yo no. Ante mi negativa a tener otro tipo de relación que no fuera Amo y Sumisa, me abandonó. En un principio sentí que lo hiciera; lo pasábamos bien juntos,..   Ya sabes a lo que me refiero
-Si, si. Ya lo sé y no me interesa.  Sigue
- Supe después que había encontrado a un hombre del que se había enamorado o encaprichado, no lo se muy bien.  El caso es que se casó. Desapareció de mi vida
- ¿ Cuanto hace de esto ?
- No estoy seguro, bastante...  Creo que cerca de tres años.  La señora Jones, al ver lo que había hecho, la llevó al hospital.  Allí la ingresaron en el pabellón de Psiquiatría, pero parece ser que pidió el alta voluntaria y desde entonces anda por ahí.  No está bien, Anastasia, y yo me siento responsable.  Deseo prestarle ayuda; necesita un tratamiento urgente.  Pero ella se escurre como una anguila. Cuando me llamó la señora Jones a Savannah, ordené inmediatamente que los detectives que tengo a mi servicio la buscasen sin descanso hasta encontrarla, pero ella siempre va por delante de nosotros, y aún no sabemos dónde está.

A mi pregunta de por qué no me lo dijo ayer, ella me dice que todo surgió de modo extraño, y se refiere a mi encuentro con Jack Hyde. Sencillamente, se le olvidó.  Es temprano aún e intento, tras calmarla, que volvamos a conciliar el sueño.  Que ella vuelva a dormirse y que me vea despreocupado, algo que estoy muy lejos de estar.. Nos acomodamos en  la cama y nuevamente tratamos de conciliar el sueño. Le hago la cucharita, la abrazo contra mi,  sujetando sus brazos con el mío y sus piernas con las mías.  No quiero perderla; el relato de todo lo  acontecido con Leila, me ha perturbado aún mas, pero debo ocultarlo para la tranquilidad de Ana, que ahora ha recuperado el sueño y duerme tranquila a mi lado.  Percibo su respiración lenta, pausada y tranquila, pero yo no me puedo dormir.  Bien es cierto que me cuesta mucho tener un sueño de más de cuatro horas, sólo consigo alcanzar las seis, cuando estoy con Ana y siento el contacto de su cuerpo con el mío.  Pero mucho me temo que debo dar por terminado mi descanso por esta noche.


A cuestas con mis preocupaciones, cierro los ojos y rememoro la escena posible que se produjo con Gail y con Anastasia; ambas me duelen. Leila era una chica estupenda y siento el desequilibrio que está sufriendo y más aún que sea por mi causa. Acaso ¿ ha abandonado a su marido?. ¿ Por qué insiste conmigo ? ¿ Cómo supo de la existencia de Ana ?  Y a mi memoria viene el día de su graduación y la foto para el periódico.  Seguro que ha sido así.

Ana se remueve en la cama y se pone frente a mi. Yo, con los ojos cerrados, finjo dormir. Intuyo que ella me está mirando, y siento como levanta una de sus manos levemente y la pasea a penas sin rozarme por el pecho.  Trato de no tensarme para que no se de cuenta de que estoy despierto e intuyo lo que va a hacer, pero con la yema del dedo, apenas perceptible, pasea la zona libre, y yo respiro aliviado.   ¿Hubiera resistido si ella hubiera entrado en la zona prohibida ?  Me satisfizo que me acariciara levemente.  En ese momento abro los ojos; ya es suficiente, no tentemos a la suerte.  La miro y sonrío, fingiendo que acabo de despertarme.  Le doy los buenos días y la pregunto lo que estaba haciendo.  Ella me miente y me dice que me miraba. Me levanto y me siento a horcajadas sobre ella. Y de nuevo la excitación se instala entre nosotros

- ¿ Qué prefieres sexo o desayuno ? - Con una sonrisa desperezándose me responde
- ¿ Tú qué crees ?

La beso, la acaricio y a modo de buenos días hacemos el amor nuevamente.




Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras más oscuras

Edición:  Año 2017

Ilustraciones: Cincuenta sombras  más oscuras

Video:  Youtube / Danny Elfman / Ana and Christian

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Los Grey / Christian - Capítulo 20 - Ben y Jerry´s & Ana

 Terminamos el salteado, y sentados en la alfombra lo degustamos. Está exquisito, ella también guisa, como lo hacían las otras; pero inmediatamente borro ese pensamiento.  Ella no es igual que las otras. Le gusta cuidar de todos.  Me dice  que aprendió a cocinar cuando fue a vivir con su padre, ya que él era negado y se alimentaba a base de sandwich y donuts. Me dice que si quiero postre, no tiene más que helado de vainilla


- Busco en el congelador



Se me ocurre algo Sería estupendo si pudiera quedarme toda la noche. Nunca duermo con nadie; quizá es hora de probar a ver qué tal con Anastasia. Se lo propongo y ella acepta. Me levanto y le tiendo mi mano. ¡ Magnífico !, voy a sorprenderla y me sorprenderé a mi mismo.  No es la primera vez que lo hago, pero si es la primera vez con sabor a vainilla. Las otras veces eran de chocolate y alguna fresa que otra que iba depositando en las partes eróticas de la chica de turno.  Pero Ana es distinta y será algo especial creado, inventado por mi para ella.  Creo que la voy a sorprender; al menos ese es mi deseo. Busco únicamente el placer, ese placer que hasta hace poco no sabia que existiera y que lo alcanza de mi mano, sólo de mi mano, porque ella es y será únicamente mia.

Busca en su armario una toalla grande que la he pedido, la extiendo sobre la cama, quedando cubierta en su totalidad.  Ella me deja hacer, pero no tiene ni idea de lo que estoy pensando.  Sonrie, la muy pícara espera algo, pero no lo que voy a hacerla.  Nunca ha tenido una experiencia semejante y yo también me regocijo al pensarlo.  La quito la bata que lleva puesta, y ante mi se queda desnuda. Me recreo en la contemplación de su cuerpo.  Tiene unas formas perfectas: ni grandes ni pequeñas, justas para mi mano. Su piel suave incita a las caricias. Es perfecta, hermosa. Posiblemente dejo traslucir mi pensamiento, porque ella sonrìe y baja la vista.

-Túmbate boca arriba- la ordeno, mientras con un cinturón ato sus manos al cabezal de su cama. De esta manera no podrá tocarme, porque presiento que querrá hacerlo y eso es un límite infranqueable.También me desnudo frente a ella, y me doy cuenta que observa mi cuerpo mitad admiración, mitad deseo.  De vez en cuando encoge una pierna, la estira, y con la punta del pie recorre la cama hasta doblar la rodilla. Sonrío al comprobar que ella espera mi posesión, que aún no llegará.. Su boca se abre ligeramente, suspira de una manera muy ténue, y yo la beso suavemente, pero intensifico mi beso, tomando posesión de su boca.  Comienzo el ritual, me siento a horcajadas sobre ella. Destapo la tarrina y hundo la cuchara en ella recogiendo un buen trozo de helado. Lo lamo deleitándome;  ella me mira sin parpadear.  Seguro que se pregunta qué voy a hacer . Se lo doy a probar, y antes de que se acerque a lamerlo, lo retiro y lo vuelvo a lamer yo.


- Aún está muy duro.  No seas impaciente.  Espera que se caliente un poco
- Christian...-exclama a modo de súplica. Se lo que quiere, lo que desea, porque es lo mismo que yo. Entonces  vuelvo a introducir la cuchara y extraigo un trozo que deposito sobre su garganta.  Al contacto con su cuerpo, comienza a derretirse y a gotear por los lados de su cuello.  No quiero que llegue hasta la cama y lamo suavemente, el helado que gotea.  Ella arquea un poco el cuerpo y jadea suavemente.  Su temperatura   ha subido, haciendo que el helado se haga líquido rápidamente.  Sigo con la "tortura", y deposito una porción en cada uno de sus pechos, otra en el estómago, ombligo, y vuelta a empezar, lamiendo cada gota del helado que se derrite a lo largo del bello cuerpo de Anastasia.  Y sigo bajando desde el ombligo y utilizo el último trozo en su parte más íntima, en la más deliciosa, para mi deleite y su placer.

Ella grita y jadea a un mismo tiempo. No quiero que se corra aún, pero lo hace al sentir mis caricias. Pero no es suficiente para mi. La deseo febril de lujuria, de placer y nuevamente la excito volviendo a lamer su parte más sensible. Date prisa Grey, está a punto de nuevo.  Me pongo mi protección y la penetro, la hago mia a un ritmo lento, suave, dulce, arrebatador. Yo, normalmente silencioso, no puedo evitar jadeos y susurros junto a su oido.  Ella me pide fuerza y rapidez, y yo la sigo, la sigo, la acompaño en el éxtasis y el deseo. El placer nos llega a ambos al mismo tiempo y me abrazo a ella cuando el clímax me invade totalmente.

Necesitamos calmarnos y recuperar el ritmo cardiaco.  Ha sido increíble; no podría compararlo con nada ni con nadie.  Ha sido  único, quizá porque es ella, porque es Ana.  De pronto he descubierto que ha sido la primera vez que le hago el amor de forma tranquila suave, pero con infinita ternura, pero al mismo tiempo, y como sospechaba, en el último tramo del acto, es ella la que me pide que sea duro y rápido, y yo la sigo,  acompasando nuestro ritmo.  Necesito hacerla saber que es importante para mi, y no sólo por el sexo, es por ella misma.  Por su inocencia, dulzura y candidez, por su ternura y que nunca dejaré que se marche.

Me ha gustado el sexo vainilla. Lo practicaremos más veces. Para nada es rutinario, sino todo lo contrario. Ni el chocolate, ni las fresas, ni el champán, nada es comparable como tomar el helado del cuerpo de Ana.  Y desde hoy esa forma de poseerla tendrá un nombre: Ben & Jerry's & Ana. Creo que ella estará conforme. Ha sido algo muy, muy especial, placentero y largo.  Pese a ello, hubiera dado cualquier cosa, porque fuese eterno.  Estar dentro del cuerpo de Ana no tiene comparación con nada.




- No te dejaré marchar nunca, Anastasia
- No quiero irme. Pero ¿ y si te cansas ?
- Nunca me cansaré de ti. Nunca había sentido tanta angustia como cuando me dejaste.Haría cualquier cosa para  no volver  a sentirme así.

Ella me besa con ternura.  De repente recuerdo que al día siguiente mis padres celebran la anual velada benéfica de "Afrontarlo juntos ". Quiero que Ana venga conmigo, y así se lo expreso.  Ella me dice que no tiene nada que ponerse. Ignora que todo su guardarropa está intacto, con trajes maravillosos encargados especialmente para ella, y aunque me dijo que los devolviera, me negué a ello, quizás esperando un milagro para su retorno.  Se lo hago saber, temiendo una negativa, pero no se si es porque está cansada  o se ha dado cuenta de que nos necesitamos, ella no dice nada., Solo sale de la cama en dirección al cuarto de baño para darse una ducha.  Yo la veo marchar admirando su cuerpo desnudo, una vez mas.





Auditoría: Relato de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras más oscuras
Edición:  Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
Video: Youtube /Earned it / The weekend
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

jueves, 28 de enero de 2021

Los Grey / Christian - Capítulo 19 - Cara a cara con el enemigo

 Expresé mis sentimientos, la tortura de los días vividos, y es mi forma de pedirle perdón y de solicitar una nueva oportunidad.  No sabe lo que representa para mí.  La esperanza que me hace concebir y la alegría de disfrutar un posible futuro junto a ella-  He grabado varias canciones, y espero que las escuche con atención. También los libros que ella adora, y otros muchos programas más.


" Anastasia...  esto es para ti.  Sé lo que quieres oír.  La música que hay aquí, lo dice por mi.  Christian  "


Y sonrió imaginando su rostro emocionado comprendiendo lo que quiero expresar. Pidiendo un perdón que necesito, y que mi propósito es firme y sincero.  No volveremos a hacer nada que ella no me pida y no me explique con detenimiento qué es lo que desea hacer conmigo.  Yo haría cualquier cosa para tenerla, pero no deseo volver a cometer un error; de esta forma sabré a ciencia cierta hasta dónde puedo llegar, y qué grado de placer soportará.  Aunque creo que lo que más le preocupa son los castigos físicos, y esos tengo previsto borrarlos del cuarto y de nuestras vidas.  Le gusta el sexo pervertido, y a mi me encanta, en ello no habrá problema.  No lo ha rechazado nunca, al contrario, yo diría que me lo pedirá.  Este fin de semana será diferente al horrible pasado.  Estaremos juntos y gozaremos de nuestra unión.  Seremos uno del otro y por fin, la normalidad volverá a nuestras vidas.

Me acaba de entrar un correo: es de ella . ¡ Cómo los he echado de menos ! Es para darme las gracias por el regalo.  Esta vez no ha rechazado nada, al contrario me dice está emocionada por todo el contenido, y muy especialmente por la música.  Creo que ha comprendido la intención con la que la grabé.  Hemos vivido muchas emociones en el día de hoy, y presiento que estará agotada; yo también siento cansancio, pero lo mío no es en realidad agotamiento, sino relajación.  Mis músculos se han relajado.  No están tensos como estos días atrás. No me duele la cabeza y tengo apetito, algo que, sorprendentemente, me ha faltado en estos cinco días. Me despido de ella; quiero que descanse que esté tranquila y relajada, porque presiento que tampoco ella ha estado muy tranquila

- Sueña conmigo, Anastasia
- Siempre sueño contigo, Christian. Siempre. Dormida, despierta y en sueños. Siempre has estado y estarás presente en mi vida.

No he tenido pesadillas y he dormido de un tirón.  Me despierto descansado y por qué no decirlo: feliz.  Ana ha vuelto a mi vida ¿ La protejo yo o es ella la que me protege  ?  Creo que nos cuidamos mutuamente, nos necesitamos mutuamente. Me desperezo y salto de la cama hacia la ducha. Mientras cumplo con mi aseo personal, sonrío satisfecho y comienzo a canturrear una canción; una de las que le grabé  Witchcraft, y digo en voz alta como si ella me escuchara " no hay más bruja que tú , Anastasia Steele ". Una bruja que ha traído la luz a mi vida y me ha convertido en polilla que quema sus alas cada vez que se acerca a la luz.  Tu eres mi luz, y aún a sabiendas, quiero quemarme en ti "

Y nuevamente el aviso de que me ha entrado un correo... de ella.  Corro lo mismo que un chiquillo ilusionado ante un nuevo juguete. Mi Anastasia ha vuelto, y es mía nuevamente. Me lo repito una y mil veces como si no terminara de creérmelo, pero es cierto.  Ahí está en la pantalla de mi ordenador , ocurrente y vivaracha como siempre.  Me dice que está desayunando un plátano ¿ sólo un plátano ?  ¡Por Dios!  esta chica tiene una guerra personal con la comida. Claro,  me dice que ya es algo, porque durante estos días no ha probado bocado. Me tranquilizo algo, pero la insisto en que debe comer., y ella me devuelve otro correo " regañándome " porque dice que interrumpo su trabajo, y me amenaza con que seré yo quién la suplique, algo que haré encantado porque sé a qué súplica se refiere.  Me río abiertamente ante la ocurrencia. Mucho tiempo he permanecido con cara de ajo; hasta en el trabajo me miraban de reojo, e interrumpían temerosos,  sus conversaciones cuando yo hacia entrada en alguna dependencia.

Me dice que su jefe desea celebrar su buen trabajo durante la primera semana de la incorporación a la editorial, y que para ello van a ir a un pub a tomar unas cervezas al final de la jornada.  Es viernes; me dice que si quiero ir. ¡ Claro que quiero ir ! No deseo nada más que permanecer a su lado el máximo de tiempo posible, pero además conoceré a su enigmático jefe, que no sé por qué no me cae muy bien.  ¿Serán celos ? Confío plenamente en ella, pero ¿ en él ?  Una señal de alerta se enciende en mi cerebro, pero no hago caso de ella y espero impaciente que sea la hora para reunirme con Ana.  No sabe todavía el nombre del lugar del encuentro.   Dice me enviará un correo cuando lo averigüe.  Y yo esperaré impaciente.  Cumple su promesa y me río al conocer el nombre " Fifty ".  Paradojas del destino. ¡ Ni hecho a propósito !.  Indico a Taylor la dirección y me encamino a encontrarme con Anastasia.  Nervioso como un adolescente, el corazón me golpea en el pecho.  Entro en el local, y al fondo del mismo, en un rincón , localizo a un grupo de personas desconocido para mi, excepto una: Anastasia.  Me acerco lentamente; no me gusta la cercanía con Anastasia de un tipo con coleta de pelo largo.    ¿Será su jefe ? Pues mal lo lleva si no cambia de actitud, habrá que ponerle en su lugar.  Estoy junto a ella.  Se gira y me sonríe ¿ aliviada ?.  Creo que también  ella se siente incómoda con el pinchaúvas ese, La beso en el pelo y paso  mi brazo por su cintura atrayéndola hacia mí.  Ana hace las presentaciones, y los dos nos miramos frente a frente con hostilidad, que ella percibe inmediatamente.

- Mi novio, mi jefe- dice señalándonos. Pero el cretino sonriendo de medio lado, hace un comentario que no me gusta nada

- Creí que era su ex
- Pues ya ve que no.   Soy su novio. Aquello fue pasajero.  Ahora todo está bien

Hemos de salir de allí cuanto antes.  No me gusta nada este tío y tomaré drásticas medidas el próximo lunes.  Estaré alerta con él, y a la menor muestra  le despediré sin contemplaciones..  Cualquier cosa para mantener segura a mi Anastasia..  Rechazo de plano su invitación a que tomemos una copa todos. No ni hablar  ni agua con este. Así que con una excusa de que tenemos planes,  nos despedimos y salimos de allí,  afortunadamente.  Compruebo que Anastasia  desea preguntarme algo, y con su increíble sinceridad, lo hace sin rodeos

- ¿ Ya sabes quién mea más lejos ? Porque eso es lo que ha sido, un ataque de testosterona. Los hombres sois todos iguales.  Te diré que no me gusta lo que habéis tenido los dos., Esas miradas retadoras.  Es sólo mi jefe, y  llevo una semana, así que por favor no arruines mi trabajo, que es lo que siempre he deseado.
- Así lo haré nena: no interferiré, pero si se sobrepasa, no me temblará la mano
- ¿ Qué quieres decir? Por favor, deja que yo solucione mis problemas. Si eso ocurriera yo le pondría en su lugar-
-Más le vale, porque de lo contrario...
¿ Qué quieres decir ? ¿ Tienes algo que ver en la editorial ?

Yo no respondo y me sonrío levemente, algo que ella comprende al momento y averigua que soy el jefe, del jefe, de su jefe.. Hoy he conocido a  ¿ cómo ha dicho que se llama ?. Si Jack Hyde.  El caso es que no se por qué pero su nombre es como si lo hubiera escuchado en alguna parte.  Lo olvido inmediatamente y me centro en Ana. Olvidemos todo.  Pero ella está enfadada , otra vez. Ha entendido que he adquirido SIP y se ha puesto furiosa; interpreta que quiero influir en su trabajo, y no es cierto.  Sólo deseo que esté segura y ese es el mejor modo de poder controlar que está a salvo de cualquier contingencia.  Me reprocha que lo he hecho porque me la estoy tirando.  Mi paciencia toca a su fin, pero me controlo,.  He de acostumbrarme a compartir las cosas con ella, sobre todo cuando a ella conciernen.  Le aviso de que no puede comentar nada durante un espacio de tiempo, ya que todo está en tramitación, y nadie debe enterarse.




- Lo he hecho para protegerte.  No comentes que estamos saliendo, y así nadie sabrá lo nuestro. Además, era una oportunidad única y no la iba a desperdiciar para que tu no te enfadaras. Y ahora dime ¿ En tu casa o en la mía ?

Ella responde aún airada, que por el momento será mejor en su casa y doy órdenes a Taylor para que se dirija hacia allí.  Y llegamos,  y antes de que podamos reaccionar, Anastasia sale como una exhalación, y rápidamente se dirige a la entrada.  Le hago una seña a Taylor para que espere, porque no sé cómo va a resultar la velada.  Al final ella me da autorización para que entre, y Taylor se marcha.

Me recreo en contemplar el lugar en donde vive Ana.  Se me hace pequeño, en comparación con mi apartamento, pero me siento cómodo. Todo tiene su sello personal, o quizás es que todo huele a Ana. Me ofrece algo de beber y abro el frigorífico y me asombro de que esté totalmente desprovisto de alimentos.  ¿Qué es lo que vamos a cenar ? Observo que hay un yogur a medio tomar,,, ¡ nada más !.

Me vuelvo hacia ella y la pregunto con extrañeza ¿ qué es lo que ha comido durante estos días ?  Ella guarda silencio, y en él obtengo la respuesta.

- Vamos a comprar





Es la primera vez que acompaño a alguien a un supermercado.  Se me hace raro, pero al mismo tiempo me divierte. Deseo ayudar a Anastasia; llevo la cesta  en donde depositamos lo comprado.  Ella me mira y sonríe. ; También le parece extraño. Compramos vino, verduras  y poca cosa más  Llegamos a casa y nos disponemos a preparar la cena: salteado.  Nos gusta a los dos; observo la destreza de Anastasia en el arte culinario, y ella me confiesa que lo ha hecho desde que se fue a vivir con su padre.  Nada que ver con mi torpeza: nunca he hecho nada en la cocina.

Es atrevida y muy sensual; me incita con un roce aquí, otro allá, y poco a poco siento que me voy excitando por momentos.  Hace muchos días, desde que me abandonó, que no he tenido relación sexual con nadie.  Ya no podría ser si no es con ella.  Le gusta el jueguecito, y yo difícilmente aguanto la excitación y decido que es hora del sexo.  Pero no la tocaré hasta que ella me indique con toda claridad qué es lo que desea de mi.

- Dejemos la cena para más tarde.  Vamos a tu dormitorio.

La llevo en brazos hasta él.  Me encanta esta Anastasia atrevida, valiente, sin rubores.  Ambos estamos excitados, lo noto, lo siento.  La pregunto que es lo que desea, y ella me señala cada parte de su cuerpo que yo he de acariciar, de besar, de poseer. Me pide que la desnude, y yo lo hago encantado y en sus ojos, en su rostro, en su comportamiento, me está pidiendo que le haga el amor.. Yo la indico que sigo vestido, y decidida comienza por agarrar el borde de la camiseta con intención de quitármela

- Hum hum-. Y sabe que esa parte está vetada, pero no así mis pantalones.



Se arrodilla frente a mi, e inmediatamente sé lo que va a hacer.  Todavía no, nena, repito mentalmente, Aún no.   Siii...Adelante,... Más.., Más  No quiero que siga; deseo disfrutarla lentamente, saborearla.  Cogiéndola por los hombros la levanto y la tumbo en la cama.  Deseo estar dentro de ella y ella lo desea también. Nuestra excitación va pareja. Me pide que acelere y nuevamente me transporta a las alturas, hacia ese lugar exquisito al que sólo ella me lleva. Sólo una palabra mitad admiración, mitad jadeo, sale de mi boca ¡ Ana !. cuando alcanzamos el clímax. Y ambos caemos rendidos abrazados uno al otro.



Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Edición: Año 2017
Ilustraciones:  Cincuenta sombras más oscuras
Video: Youtube - Sting-Police / Every breath you take
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Los Grey / Christian - Capítulo 18 - La propuesta

 Anastasia está enfadada; no le ha gustado nada que saliéramos tan rápido de la exposición de su amigo.  Yo también lo estoy.  La llevo hasta el restaurante, nos llevan a un reservado para dos. Es un lugar ..., no diría horrible, pero... A ella le ha gustado. Lo sé por su expresión, aunque inmediatamente le cambia el gesto: sigue de mal humor.  El camarero se acerca solícito y pido la cena indicándole que tenemos poco tiempo. Solomillo con guarnición, la que sea, la que tengan.  Al distanciarse el camarero, Anastasia no puede aguantar más y comienza otra nueva discusión: Porque he pedido solomillo, que si a ella no le gusta, que si la tomo por una niña...Yo también protesto.


- No te comportes como una niña. Has querido darme celos con tu amigo, sin importarte sus sentimientos.


Ella se calla, y baja la cabeza; reflexiona sobre lo que la he dicho. Tomo su mano, deposito un beso en ella, y la miro a los ojos;  ella me mira también. Comienzo a explicarle lo difícil que han sido estos días para mi.  Lo que la he echado de menos y que haré todo lo posible por que no se repita. A penas prueba bocado, y por fin acepta que el solomillo le gusta y que está tierno y jugoso. La miro, y en ese instante la desavenencia entre ambos se desvanece. Miro el reloj y me doy cuenta que Taylor debe llevar un buen rato aguardándonos.  Abono la cuenta y la ofrezco mi mano, que ella acepta.

 Nuestra conversación ha de ser íntima e importante. Deseo trazar nuestra futura relación, pero,  que solamente nosotros dos debemos redefinir.  Hablo con Taylor que se ha puesto los auriculares para escuchar sólo música; a nadie le interesa el tipo de relación que vayamos a llevar.

Siento la calidez de su mirada, de su cuerpo cerca del mío. Me vuelvo hacia ella, la observo buscando un rastro de esperanza en él., y lo encuentro; me acomodo de lado y con sus manos entre las mías, comienzo a exponer mi propuesta.




-Quiero que vuelvas, Anastasia. Para ello voy a hacerte una proposición, algunas pautas por las que guiarnos en el futuro.  Estoy dispuesto a hacer concesiones, pero has de ser sincera conmigo y aclararme que es lo que te gusta y lo que no.  Estos días, han sido un infierno para mi.
- Pareces estar bien- me responde
- No lo creas.  Es sólo apariencia. Tu marcha fue como un puñal clavado en mi alma oscura. No salió el sol en cinco días, Vivía en absoluta oscuridad.
- Hay cosas que me gustan, Christian. Por ejemplo tu perversión sexual.  Siguiendo tu expresión cuando " me follas duro". Pero lo que me aterroriza son esas horribles varas y los látigos, y los cinturones.  Me dan un miedo espantoso.  No puedo soportarlos
- Bien, vamos avanzando.  Nada de látigos, ni varas, ni cinturones. Me queda claro ¿ Hay algo más?
- No me importa que me des unos azotes, eso puedo soportarlo, porque además..., después ...

Se detiene y baja el rostro ocultando nuevamente su sonrojo. Mi dulce Anastasia, está aquí, ha vuelto. La cojo de la barbilla levantando la cara y mirándola a los ojos

- Y después... te follo ¿ es eso a lo que te refieres?
-Si Christian a eso me refiero. Lo que no comprendo es por qué te produce placer el darme esos castigos, que ni siquiera puedo imaginar. ¿ Qué pretendes con todo esto, con este interrogatorio ?
- Quiero saber lo que puedes soportar.  Empecemos de cero, por lo más convencional, y a medida que vayamos tomando la medida, que vayas tomando la medida del placer, iremos incrementando y suprimiendo cosas.  Nada de castigos. Nada de látigos, nada de nada


- Pero lo necesitas, Christian, y eso es lo que me preocupa
-A ti es a quién necesito, Anastasia
-Cuando me fui sentí un shock . No esperaba irme por ese motivo, pero en la soledad del apartamento, me di cuenta que el dolor que me infringiste, no tenia punto de comparación con el dolor que sentí al abandonarte.

La abrazo al escuchar sus palabras. Ambos hemos pasado unos días horribles; añorándonos el uno al otro. Y entonces una  pregunta surge  en mi cabeza y la formulo en voz alta

- ¿ Por qué no dijiste las palabras de seguridad ?
- ¿ Hubieras parado si las hubiera dicho?
-¡ Naturalmente !
- ¡ Oh Christian ! Me sentí desbordada, abrumada y...  las olvidé
-¿ Las olvidaste ?  ¡No me ,lo puedo creer!. Tanto sufrimiento por una simple palabra. Anastasia .  ¿Cómo podré estar tranquilo y conocer tus límites si olvidas las palabras de seguridad ?. Empecemos de cero.  Hay algo que debo dejar claro: no puedes tocarme.  Sé que no lo entenderás pero es algo insufrible para mi.  Me viene de lejos de mi infancia
-¿ Maltrato ? ¿ Tu madre te maltrataba ?
-No que yo recuerde. No se ocupó de mi, no me defendió.  Creo que fui yo quién se ocupaba de ella, y quién trataba de defenderla

 Presiento que Anastasia comienza a comprender algunas de mis sombras, aunque ni siquiera imagina la profundidad de ellas y por qué mi alma esta en la más absoluta oscuridad.  Sólo ella podría sacarme hasta la luz.  Pero ¿ podrá hacerlo ? ¿ seré capaz de seguirla ?



Ella se abraza a mi y se sienta en mi regazo. La abrazo fuerte contra mi pecho, inhalando su perfume, su cabello, besando su rostro cubierto de lágrimas...,  por mi.  Y la ternura me invade. La he recuperado y doy  gracias al cielo,  mirando al techo del coche, porque nuevamente ha salido el sol en mi existencia.

Al cabo de un rato, su llanto cesa y poco a poco se queda dormida entre mis brazos. Y yo, sin ser observado por nadie, me emociono, y sonrío con pena por todo:.  Por haber sufrido indeciblemente durante cinco días, por tener un alma oscura, por haberla perdido y recuperado... por todo, porque es emoción lo que experimento al contemplar su cara relajada, durmiendo sobre mi pecho.

Suavemente, la despierto con un beso.  Ella entre abre los ojos y su primera mirada es para mi rostro junto a una maravillosa sonrisa, tranquila, relajada

- Cariño, ya hemos llegado -. Algo aturdida, me mira y recupera la situación
- Perdona por haberme quedado dormida
- Estás perdonada. Salgo del coche y me dirijo al porta equipajes, mientras Anastasia sale también. Extraigo una caja envuelta para regalo y ambos nos dirigimos a su apartamento.

- Anastasia, esto es para ti.  No lo abras hasta que estés dentro. Recíbelo y escucha atentamente lo que te digo en ello
- ¿ No vas a entrar  ?- me dice quejumbrosa
- No cielo. Hemos de serenarnos. Mañana nos vemos

Le doy un beso y permanezco allí hasta que ella abre la puerta y se pierde en su interior.  Mi rostro ha cambiado de expresión. Estoy decidido a cumplir con la propuesta; todo con tal de no volver a pasar por lo vivido durante el fin de semana, todo con tal de no perder a Anastasia














Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Edición: Año 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
Video: Youtube / Skyler Grey / I know you / Cincuenta sombras de Grey
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS.

miércoles, 27 de enero de 2021

Los Grey / Christian - Capítulo 17 - Sólo mía

 Anastasia está enfadada y comienza una discusión en la calle, que corto inmediatamente. No me gustan los espectáculos fuera de la intimidad. La digo que estamos allí porque ella lo deseaba y yo quería complacerla, además de verla,  porque necesitaba sentirla a mi lado.


Es un recinto habilitado para exposiciones en un edificio de moderna construcción.  Una señorita, muy arreglada para el evento,  nos recibe con una amable sonrisa, ofreciéndonos un catálogo  de lo que allí se expone.  En la cubierta, una fotografía de Anastasia, es lo que me sorprende.  Se la ve alegre, feliz, preciosa mordisqueándose una uña con sonrisa picarona.



Siento algo parecido a una punzada en el estómago.  Creo que ella está tan sorprendida como yo. A medida que avanzamos, vemos grupos de gentes que comentan entre si, y hasta en alguno de ellos, hay miradas que se dirigen hacia nosotros.  Ana dice que no conoce a nadie, e insinúa que seguramente sea yo el motivo de su curiosidad, pero no estoy tan seguro de ello.

La dejo durante unos instantes mientras voy a por algo de bebida, que en estos actos suele ser bastante corriente, pero que al menos aliviará la sequedad de boca que tengo.  Estoy empezando a impacientarme; veo que Anastasia busca con la mirada algo, o a alguien.  Sin duda buscará al fotógrafo, como es natural.  Él también la ve y se acerca rápido hacia ella. La abraza.  " Aparta tus sucias manos de ella. No fuiste capaz de ayudarla cuando lo necesitaba y preferiste que un desconocido se la llevara.  ¿ Qué clase de amigo eres.  Y dices quererla ?  "  Cálmate Grey, la noche no ha hecho más que empezar.

  La chica que nos recibió va en busca de él y se lo lleva, seguramente para que atienda a otros visitantes.  Anastasia se queda sola mirando tímidamente ¿ me busca ? Yo la observo complacido.  ¡Cómo la he añorado ! He de hacer cuanto esté en mi mano por volverla a tener; por hacer que volvamos a ser lo que fuimos ¿ y qué fuisteis Grey ?  Ella pedía una pareja normal y tú la dijiste que de halagos y obsequios nada de nada: sólo los fines de semana.  Ahora te das cuenta de que no es así, que la deseas de lunes a domingo y cada mes del año, pero...  Ella tiene la última palabra.  Tendrás que desplegar todas tus dotes de seducción para reconquistarla.  No sólo mostrarla lo que de verdad siento, lo que de verdad la necesito.  Estos días pasados ha sido un infierno, y no estoy dispuesto a repetirlo.


La tomo de la mano, al tiempo que la ofrezco la copa de vino blanco, seguramente barato y caliente, pero todo eso es secundario.  Lo importante es la mano de Anastasia entrelazada con la mía.  Damos una vuelta por la sala y en un apartado, pero muy destacados, veo retratos de ella en distintas posturas y en distintos momentos.  Creo que la sangre ha huido de mis venas. No daba crédito, y ella se sorprende también; se nota que han sido improvisados. La reflejan feliz y relajada, hermosa y sencilla, como yo quisiera verla siempre y que no consigo. ¿ La seguiré intimidando?  Por lo que veo, si.  Pero no debiera ser; hemos tenido intimidad y debería relajarse y saber que nunca le haría daño, para que se encuentre siempre en guardia.

- Ahora vuelvo - la digo al tiempo que deposito mi copa sobre una mesita.  Ella no dice nada.  Quizá piense que voy al servicio. Se da la vuelta, y yo me dirijo hacia la muchacha recepcionista y trato con ella la compra de todos los retratos de Anastasia.



 La chica no puede abrir más los ojos y a penas acierta a pronunciar algunas palabras junto a una amplia sonrisa.  Toma nota de mis datos y dirección y da órdenes a otro ayudante a que ponga un circulo rojo al lado de cada fotografía, indicando que está vendida.  La entrego mi tarjeta, y aún se sorprende más al ver mi nombre inscrito en ella.  Yo permanezco serio sin perder de vista a Anastasia, que en un momento dado, gira su cabeza hacia mi.  ¿Qué les pasa a todos hoy que se sorprenden?  Ultimada la operación, vuelvo con ella, que se sigue mostrando algo agresiva, aunque alguna respuesta mía la hacen sonreír.

La digo que ya hemos estado el tiempo suficiente y que hemos de irnos. Tenemos poco tiempo, pero en realidad lo que quiero es salir de allí cuanto antes.  Estoy expectante ante la conversación  que deseo mantener con ella; me tiene nervioso ante mi propuesta y su respuesta.


- A penas hemos estado media hora - me replica
- Tenemos poco tiempo. Él está atendiendo otros compromisos. Tenemos que irnos
-¿ De qué hablabas con la chica de los catálogos? Parecía estar encantada
- Si lo estaba
- ¿ Por qué ?
-Cosas de negocios
- ¿ No habrás comprado una fotografía ?
- No Anastasia, las he comprado todas
-¿ Todas ? ¡ Estás loco !
- Posiblemente, pero prefiero tenerlas en casa que no en el salón de algún baboso que se te coma con la mirada
- ¿ Prefieres ser tú ?
- Exacto nena.  Prefiero ser yo. Despídete de tu amigo.   Nos vamos
- Espera un poco, por favor
- He dicho que nos vamos.   Tenemos poco tiempo, hemos de hablar y comer, sobre todo tú..  Parece que vas a desmayarte. Ve y despídete
- No ha cambiado nada ¿ eh ? Sigues siendo ordeno y mando
- Eso mismo. Ve y despídete.  No me hagas que pierda la paciencia


Veo ir a Anastasia a regañadientes en busca de José, creo recordar que se llama así. Él la dice unas palabras y ella sonríe y se abrazan cuchicheando.  Ella le abraza más de la cuenta y me pongo furioso. ¿ Me está dando celos ?¡ No me lo puedo creer ! ¡ Acaba de decirme que lo ha pasado mal... y ahora se cuelga al cuello del chico !  Creo que me va a dar algo. No lo puedo soportar.  Acabo de pasar un infierno por su ausencia, y ella ¿ me da  celos ?.  Me mira y por un instante se le borra la sonrisa de los labios; creo que ha comprendido la situación. La tomo fuertemente de la mano y salimos a la calle.  Necesito tenerla cerca de mi, estrecharla contra mi cuerpo, aquí y ahora. Miro calle arriba y abajo, y no lejos de allí observo que a mano derecha hay una especie de callejón. Rápidamente, trastabillando con sus tacones, Anastasia me sigue sin pronunciar palabra. Me conoce y sabe que no me ha gustado nada la despedida del chico.  debo tener la cara contraída, y me mira de reojo.  Efectivamente, es un callejón de salida lateral de algunos de los establecimientos circundantes. Me dirijo hacia él con paso firme, y allí la empujo contra la pared, la sujeto con mi propio cuerpo, sintiéndola, sintiéndome. Con las manos sujeto su cara y la beso brutalmente, descargando en ese beso toda la angustia de los días vividos y de los últimos instantes en la exposición. La suelto de un lado, porque ella también responde a mi explosión de sentimientos y recorro su cuerpo de arriba a abajo, me detengo en sus curvas por detrás y por delante, tan añoradas y deseadas, y al final vuelvo a su cara.  Interrumpo bruscamente el abrazo y me inclino hacia adelante: he de controlar mis instintos.  Estamos en la calle. Jadeo y ella también





- Siempre he procurado no tener sentimientos que, hasta ahora me han sido ajenos, con otra persona, con otras mujeres. Pero contigo Anastasia, no valen controles, sencillamente mi fuerza interior se desmorona ante ti.. El control se evapora.   Eres mía, recuérdalo.

Espero un momento más hasta recuperarnos y la vuelvo a tomar de la mano.  Ella no dice nada, aunque creo percibir una sonrisa.  Yo por el contrario estoy tenso.  Nuestro encuentro de ahora ha sido breve pero de una intensidad que me demuestra  que la necesito hasta para respirar.  Por fin, acierto a pronunciar algunas palabras, aún enfadado con ella

- Vamos. Busquemos un restaurante por aquí cerca. Tienes que comer y hemos de hablar.  tengo que proponerte algo.  Taylor vendrá a buscarnos.  Iremos por carretera. Tendré más tiempo de estar contigo y podremos hablar tranquilamente.

La miro y compruebo que mi enfado se va desvaneciendo al contemplar el rostro querido, añorado, pero temeroso y vacilante.  Creo que el encuentro ha sido muy revelador para ambos. Dócilmente, se deja conducir hasta Le Picotin. Un restaurante medio, pero bien servido y cerca de nuestra cita con Taylor,   para nuestra  vuelta a Seattle.







Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Edición: 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras más oscuras
Video:  Youtube / Iám on fire / Bruce Springsteen
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

Loa Grey / Christian - Capítulo 16 - Un vago rayo de luz

 La tengo a mi lado.  Aspiro su perfume tan familiar para mi. A penas me mira, recelosa, y tomo su mano.  Siento la suavidad de su piel y el tibio calor que desprende.  Me la llevo a los labios y la beso, y sé que ella entorna sus ojos, sus maravillosos ojos ¿ para no mirarme, o para saborear el contacto de nuevo?  Pero al mismo tiempo me enfada su delgadez, y entonces sale el Christian mandón y posesivo  de esa maravillosa criatura que es Ana

- ¿ Cuándo has comido por última vez ?

- Creo no debe importarte- me responde retadora

-¡ Claro que me importa ! Sabes bien que todo lo tuyo me interesa - Hago una pausa y calmo mi estado de ansiedad.  Me tortura que el estado de Ana se deba a lo ocurrido entre nosotros .

Mi conciencia me replica al instante "Naturalmente que ha sido por ti ". Y entonces la pregunto cómo se encuentra, y ella en un rosario de quejas manifiesta que no está bien.  Que lo está pasando mal y que nuestra separación ha sido como un cuchillo clavado en su alma. La expreso  mis mismos sentimientos ; " me siento igual" ,  Y entonces ella, no puede reprimir un sollozo, y eso es una tortura más para mi.  No puedo verla llorar por algo que he sido yo quién lo ha provocado. Tiro de ella y la siento sobre mi. Hundo mi rostro entre su cabello y lo beso una y otra vez.  ¡ Lo estoy viviendo, lo estoy viviendo !  Mi luz cegadora está conmigo; ha vuelto la luz a mi vida.  Y entonces decido que he de expresar lo que llevo en mi interior:

- No llores cariño, no puedo soportarlo.

-Lo he pasado mal, Christian

-Shsss... ya pasó, ya pasó.  Estamos aquí de nuevo.  Tenemos que hablar Ana, pero tendremos que aplazarlo: hemos llegado

-¿Dónde?

- Al helipuerto, cielo.  Iremos en el Charlie Tango,

Aguardamos al ascensor que nos llevará a la terraza; ambos miramos al frente, pero cuando se detiene, giramos a un tiempo la cabeza recordando lo ocurrido en el Heathman, y sonreímos abiertamente.  Yo aprieto su mano ligeramente, y ella baja su cabeza.  Y la susurro algo que ella interpreta al instante: "sólo son dos pisos ".  Salimos al exterior y hace viento.  La aprieto contra mi cuerpo para protegerla del viento , pero en realidad es mi abrazo.  Necesito el calor de su cuerpo en el mío, y mi cabeza se llena de imágenes de nuestros cuerpos uno sobre el otro, infundiéndonos calor, vida, luz, deseo y...  sexo.


 Si también el sexo lo he echado de menos, porque con ella es diferente; no se parece a ninguno de los anteriores con otras mujeres.  Con Ana es especial,,, todo con ella es especial y extraordinario.  Siento que mi excitación aumenta al sentirla tan cerca. " Has de esperar Grey... Aún no sabes el resultado final.  Ten calma, no lo eches todo a perder por tu precipitación. Ejerce el control de una puñetera vez", me digo a mi mismo .Entramos en el helicóptero y me aseguro bien de que el arnés la sujete fuertemente como si fuera a escaparse.  La tengo cerca, muy cerca y la sonrío

-Ya perseguimos el amanecer. Hoy perseguiremos el anochecer

Y Anastasia me mira y yo creo adivinar ternura en esa mirada profunda que me cautiva, que me cautivó no hace mucho cuando la vi por vez primera.  No dice nada, sólo mira hacia adelante. Y después de dar las órdenes para el despegue, Ana vuelve a maravillarse por el fabuloso espectáculo que se ve desde arriba.  La indico los lugares más señalados para que ella disfrute de cada vista, de cada detalle.  Quiero percibir lo mismo que ella percibe, y quiero ser yo quien se lo muestre..
Por unos instantes, quedamos ambos en silencio. Y lo corto interesándome por su trabajo-  Su respuesta es vaga, da pocas pistas, pero intuyo que algo la preocupa, y abordo abiertamente el tema

-¿ Qué significa interesante?

- Pues eso.  Lo que he dicho

-¿Pasa algo ?

- Aparte de lo obvio, nada más

- ¿ Y qué es lo obvio ?

- A veces me extraño de la enorme inteligencia que tienes. Déjalo estar

-¡ Cuánto he echado de menos esa lengua viperina que tienes!

Sonríe y quisiera decirla que no sólo la lengua viperina ha sido lo que he echado de menos; toda ella , sus gestos, su pelo, sus ojos y su forma de ser al completo es lo que más he echado en falta. Todo lo que abarca su persona, su sólo nombre que es un compendio de todas mis inquietudes: Anastasia Rose Steele.

La maravilla crepuscular, hace que nuestros sentimientos afloren más. Ignoro si ha sido por la separación, por el drama vivido en estos días, o por lo fuerte de  nuestra atracción mutua que respiramos por todos los poros de nuestra piel.  Nos necesitamos ambos, el uno al otro, y espero y deseo que todo vuelva a lo anterior; hablaremos largo y tendido de todo ello, primero hemos de ir a ver la exposición, y después uno frente al otro, planearemos el futuro, que pretendo sea el de ambos.

Doy las instrucciones para la recogida del aparato y la tomo de la mano.  Lleva unos tacones muy altos; me gustan los tacones y sus fabulosas piernas, pero no quiero que se lastime y pueda caer por las escaleras.  La tomo de la cintura y ella no me rechaza, se pega a mi, y me mira de soslayo y esboza una ligera sonrisa.  A veces percibo una suave expresión en su rostro, de alivio, o  ¿es el mío el que se siente aliviado?

Taylor nos espera para recogernos y trasladarnos hasta donde su amigo celebra la exposición.  Dentro del coche,  reitero que hemos de hablar.  Ella me mira fijamente y entre abre los labios como para decirme algo, pero la interrumpo al anunciarle que hemos llegado.  Entonces su ceño se acentúa más y se suelta de mi mano enfadada.

- ¿ Qué te ocurre?- la digo sorprendido por su reacción

- ¿ Por qué lo haces?- me pregunta. Yo estoy desconcertado ¿ qué he hecho ahora ?

- No sé a que te refieres

-Me dices algo y te callas sin aclarar nada ¿ Qué es lo que quieres decir ?

- Te lo he dicho: tenemos que hablar.  pero será luego, porque ahora hemos llegado y no quiero que me montes el numerito en plena calle,  Así que entremos a ver la exposición de tu amigo.

La tomo de la mano fuertemente. No quiero ni pensar, si todas las ilusiones que me he hecho, se vienen abajo por alguna mala interpretación.








Autoría: Relato libre de 1996rosafermu, basado en la trilogía de EL James, Cincuenta sombras de Grey
Edición: 2017
Ilustraciones: Cincuenta sombras de Grey
Video: Youtube -I know you / Skylar Grey
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