CHRISTIAN AND THE SHADES

CHRISTIAN AND THE SHADES
Todo lo relacionado con Cincuenta Sombras de Grey. Basado en la trilogía de E.L. James

martes, 15 de diciembre de 2020

La transformación de Grey - Capítulo 5

Conduciendo su coche, una vez que Lincoln se había marchado y con una excusa pueril ante Ruth, hizo que Christian subiera en el lado del copiloto y se encaminaron hacia un lugar desconocido para el chico. Nunca había frecuentado ese lado de la ciudad.  Estaba algo alejado del entorno por el que se movía.

Nervioso y expectante, Christian iba tras Elena cuando ésta le condujo hasta un lugar que por fuera parecía una especie de pub, en el que algunas parejas charlaban animadamente.  Era un local grande, con mesitas  y divanes cómodos .  Un fondo musical con agradables y suaves melodías, luces ambientales. Era un lugar que incitaba a la conversación.  Relajado y muy agradable. Elena era conocida en el local, y en cuanto entraron les condujeron hasta un rincón en una mesa para dos.



- Pediremos un café - dijo ella- ¿ Qué te parece ?

- Es muy bonito y agradable.  Ni siquiera conocía la existencia de este pub

- Esto no es todo. Por fuera parece más pequeño de lo que en realidad es.  Por aquella puerta - dijo señalando hacia su izquierda-  Entramos a los reservados.  En ellos puedes hacer lo que quieras, que nadie,  ni se extraña, ni hace preguntas

- Eso me va gustando más - replicó picarón Christian

- Espero que así sea.  Si te agrada, lo pasaremos pero que muy bien

- Estoy impaciente por verlo ¿ A qué esperamos ? -dijo nervioso

- Cálmate.  Necesitamos charlar sobre esto.  Ya has probado lo que es el sexo, y te ha gustado, pero... hay otras muchas cosas que anteceden a eso y que hacen que sea diferente cuando lo practiques.  El sexo será una recompensa si con anterioridad, digamos ...,  que castigamos algo al cuerpo.  Se por tu madre que eres bastante peleón, y que has llegado a las manos con frecuencia con tus compañeros de instituto.  Eso no puede ser de ninguna de las maneras.  Por tanto voy a darte un mecanismo para que liberes la rabia contenida, para que la eches fuera y desterrar la agresividad.  Si lo consigues, te daré una recompensa que ni te imaginas, y si por el contrario no cambias, los castigos serán grandes y sin recompensas.
-No te estoy entendiendo- dijo confundido
- Termina el café y te lo enseñaré enseguida



Traspasaron la enigmática puerta y anduvieron por un pasillo elegantemente decorado, hasta el final del mismo.  Elena abrió la puerta con una especie de tarjeta , a todas luces personal.  No era la primera vez que lo visitaba.  Christian miraba su entorno  sin comprender porqué estaban allí, y que clase de lugar era ese.  No era extraño, pero tampoco habitual.  Elena encendió las luces, y ante ellos se mostró una habitación grande con una cama en el centro lujosamente vestida.  Unas cómodas butacas y un mueble de estilo en color caoba. A la derecha de la cama, había otra puerta, que ella le indicó era un cuarto de baño, y frente a ella otra  que abrió lentamente.  El rostro de Christian estaba expectante y al mismo tiempo, en una fracción de segundo, comprendió de que se trataba.  Un montón de artilugios colgaban de su pared.  Enlazó lo que veía con las palabras sueltas que ella le había ido diciendo.  Nunca imaginó que a Elena pudiera gustarle el sexo duro, y comprendió el motivo por el  que su marido no la complacía en ese tema. Giró su cabeza y se la quedó mirando, y al cabo de unos instantes logró articular una palabra

- ¿  Qué significa todo esto ?- la dijo despacio
- Significa que todo esto que te resulta tan extraño,  proporciona un placer  inmenso, que nada tiene que ver con el sexo que hemos tenido hasta ahora.  Pero no te estoy obligando a nada. Sólo quiero advertirte que de ahora en adelante lo nuestro será así.  Esto es lo que deseo.  Si tú no lo quieres, vete, no pasa nada.  Encontraré a otro hombre que no le importe y me proporcione el placer que obtendré con ello.  Es así de sencillo. No volveremos a tener sexo en mi cama. No me arriesgaré a que alguien lo descubra. Si aceptas, vendremos aquí siempre que podamos y mis obligaciones de mujer casada me lo permitan. Tú en el nuevo curso comenzarás a estudiar y serás un chico tranquilo y sosegado. Nada de violencias ni peleas. Si te comportas como quiero, me tendrás como recompensa. Y si no lo haces, seguiremos siendo amigos, pero nunca más nos acostaremos juntos. - le respondió
-  ¿ Y todo ésto ? - dijo señalando todos los elementos de la habitación


- Son parte del juego, que iremos utilizando poco a poco, e iremos averiguando con cuál de ellos sentimos más placer.  Puedo asegurarte que después de usarlos, el sexo no tendrá nada que ver con lo experimentado hasta ahora.  Es enloquecedor. Desearás  que nunca se termine. Los orgasmos serán  intensos y largos, ¡ Increible !
-¿ Me lo estás diciendo en serio ?
- Con estas cosas no se juega. Pruébalo.  Si no te gusta no lo hagas. Ya te lo he explicado con bastante claridad. De ahora en adelante nuestros encuentros tendrán un juego antes de llegar a nada
- Pero nuestro sexo ha sido extraordinario sin necesidad de estimularlo con nada.  No lo entiendo acaso ¿ fingias?
- No querido,  no fingía. Y tienes razón, ha sido fabuloso, pero con todo esto, lo será aún más - y dijo ésto abarcando con su brazo el entorno de la habitación
- Pero yo nunca he hecho nada de esto.  La primera vez fue contigo y no utilizamos nada.  No lo necesitamos, Elena.  Tu me provocas algo que para mi ha sido desconocido hasta hace apenas unos días, y fue extraordinario ¿ Por qué todos estos cachivaches ?  Yo no necesito estimularme, sólo con abrazarte ya estoy excitado
- Pero yo si, Christian. Necesito que mi pareja sea brutal y que me castigue y yo castigarle a él.  En este caso serás tu, si así lo quieres.  No te obligo a nada, ya te lo he dicho,  pero tienes que saber que nuestros contactos serán así, salvajes y siguiendo mis reglas.  Entenderé que no aceptes, no pasa nada, pero...Algún día puedo tener sexo normal, pero al siguiente necesitaré que seas brusco y yo lo seré contigo.  Me pasa como a ti.  Mi vida está frustrada con mi marido y necesito echar fuera eso que siento y que me hace daño emocionalmente.  Tu te sentirás mejor cuando te castigue porque echarás fuera todo lo que te corroe en tu interior, es así de sencillo.  Si quieres lo probamos hoy.  Si te gusta seguiremos adelante, si no cada uno por nuestro lado.  He de advertirte que no podemos venir a diario.  No quiero que nadie se entere ni de lo nuestro, ni de que venimos a este lugar ¿ comprendes ? Por eso tenemos que ser muy cautos.  Aprovecharemos el tiempo que  nos dejen nuestras respectivas obligaciones para estar juntos, y el resto seguiremos con nuestra vida normal.  No nos llamaremos por teléfono, ni nos veremos .  Nuestras vidas seguirán como antes de encontrarnos.  Cuando llegue Septiembre, tu seguirás tus estudios e irás a la universidad. Eres muy inteligente y no permitiré que desperdicies el tiempo. Pero de ello ya hemos hablado ¿ estás conforme con esta parte al menos?


- Pero, entonces ¿ cuándo vamos a vernos? Yo quiero verte Elena, es en lo único  que pienso
- ¿ Crees que yo no ? Pero hazme caso,  será tan relajante y placentero que no necesitarás hacerlo a diario. Yo llevaré la voz cantante.  Te ordenaré y me harás lo que  te indique y cuando yo quiera, y tu  obedecerás al instante, y mi recompensa, si así lo haces, será que me tengas en la forma que quieras y el tiempo que quieras.  Estaré totalmente para ti, pero antes serás mío y seguirás mis mandatos.  Creo que te he hablado claro.  Si no aceptas, lo comprenderé.  Es algo totalmente desconocido,  para ti, Máxime  que hasta hace dos días no habías tenido sexo con nadie.  Te sonará extremo y raro, pero créeme cuando lo pruebes no querrás otra cosa. No tendrás que pensar en nada.  Yo te enseñaré, solo tendrás que estar relajado.

Christian se quedó pensativo por unos instantes mirándola fijamente.  El sólo pensaba que iban hacer el amor sin más complicaciones, como el otro día, pero estaba decidido a tenerla y si para ello tenía que entrar en su juego, entraría. Si no le iba ese rollo, siempre tendría tiempo para dejarlo. Si,  lo probaría.  Quizás Elena tuviera razón. El no había conocido el sexo más que con ella, y fue terriblemente especial, así que si., lo haría

- Muy bien - la dijo - si es así como lo quieres, lo intentaré.  Haremos lo que quieras, pero si no es tan fenomenal como dices, no volverás a verme el pelo, sencillamente lo dejaría. ¿ Estás conforme? Tanto si tu decides no seguir, como si a mi no me convence, ambos tendremos libertad para dejarlo, y el otro no hará reclamaciones nunca.  Será como si nunca hubiéramos  tenido intimidad ¿estás de acuerdo ? Si es asi adelante
- Totalmente de acuerdo - respondió ella - pero te aseguro que te encantará porque de eso me encargaré yo


-Bien, pues hagamos lo que sea.  El tiempo pasa rápido y yo necesito estar contigo urgentemente.  Con tantas charlas y todo esto, estoy muy excitado
- Está bien, por hoy lo haremos a tu aire, será mi recompensa por haber accedido a ello, y porque además no hay mucho tiempo, pero el próximo día, seré yo quien dirija todo ¿ de acuerdo ?
- De acuerdo...  y ahora ...

Se abalanzo sobre ella besando su boca fuertemente, salvajemente y ella tiraba de su pelo y se pegaba a su cuerpo.  Comenzaron  a desnudarse de tal forma que pareciera les iba la vida en ello.  Nuevamente la pasión se desbocó entre ellos.  Christian ya conocía lo que era el placer y comenzó por recorrer el cuerpo de su amante.  No hubo ni un centímetro de piel, que él no acariciara, y ella gemía  pronunciando su nombre y acariciando el cuerpo de él.  Eran dos  salvajes, desatados de pasión y lujuria irrefrenables.  El la tomó bruscamente, y ella, lejos de quejarse le animaba a seguir. Era el delirio y el placer nunca sentidos, al menos hasta ese día.

Aprovecharían el fin de semana que Linc estaría ausente para iniciar a Christian en el juego de Elena. Y fue un aprendiz aventajado porque ella se encargaba de llevarle por el camino que  la convenía.  Sin a penas darse cuenta se encontró inmerso en el mundo de ella, y era quién lo dirigía.  Se veían a escondidas y con mil excusas, pero nadie sospechaba nada.  Eran muy hábiles en eso.. Aunque sus encuentros eran más espaciados. Cada uno por separado seguía su rutina diaria.  Nadie se percibía de lo que ocurría entre ambos.

Pasó el verano y otro curso se iniciaba.  Otro nuevo instituto en el que a nadie conocía, y lo prefería.  De ese modo evitaría complicaciones, aunque ahora ya no le importaban tanto lo que pensaran otros chicos de él.  Había crecido en estatura y desarrollado su cuerpo, por lo que aparentaba más edad de la que en realidad tenia. Las facciones de su rostro se habían suavizado algo, y su rabia interior iba calmándose poco a poco.  Elena sabía cómo  hacer para que su furia se apaciguara, no obstante, habían días en que se revelaba contra ella.  No le agradaba seguir el juego como siempre quería.  Necesitaba que alguna vez él fuera quién diera instrucciones, y poco a poco se iba planteando de que debiera ser ella la que le obedeciera, al menos en alguna ocasión, y no todo el tiempo.  Por eso, aquel día lo  expuso



-Quero hacer un trato contigo.  Creo que he sido bastante aplicado en tus enseñanzas, y quiero ser yo quién ahora lleve la voz cantante.
- ¿ Cómo te atreves a plantearlo siguiera ?  Expuse mis condiciones desde el principio y tu aceptaste.  No me vengas ahora con esas. Aún no estás preparado.  Deberías ir a una especie de  academia
- ¿ Qué clase de academia? Voy al instituto y saco buenas notas. No, no iré. No lo necesito
- Sigues siendo un crio - rompió en carcajadas ella- La "academia"  a la que me refiero no es para estudiar, sino para practicar lo que hacemos.  Hay cosas que debes aprender y perfeccionar, y únicamente entonces, serás quién imponga  las reglas. Hasta que eso no ocurra, seguiré siendo yo tu dueña y señora
- Quieres decir a una mazmorra.  Elena, soy algo inexperto.  Nunca había estado en un sitio como este, ni practicado estos juegos, pero se lo que significan y este club es una mazmorra

Y tal y como ella le indicó, acudió a un lugar que  Elena conocía, y allí practicó durante un tiempo.


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet

La transformación de Grey - Capítulo 4

Cuando fué la hora, recogio sus bártulos.  No pensaba volver al día siguiente; el no era el juguete de nadie.  Se despidió de Ruth con un simple "hasta mañana".  No tenía ganas de encerrarse en casa y decidió dar una vuelta por ver si encontraba a sus amigos.  Hacía días que no les veia, aunque la verdad es que no les había echado de menos. Todos sus pensamientos los ocupaba un sólo rostro, un sólo cuerpo, y una sola escena: su primer sexo con una mujer.


La sola idea de su rompimiento, le enfurecía aún más. Llegó hasta el solar en donde se reunia la pandilla, y efectivamente, allí estaban.  Tras los saludos de rigor, les informó del porqué no había acudido los días anteriores

- Tengo curro. Un curro de mierda, pero eso me va a permitir tener una tregua con mi familia, bueno con mi madre, porque mi padre está de viaje y mis hermanos en el campamento.  El mismo campamento al que yo debía acudir, y doy gracias al cielo de que eso no ocurrió. Me jorobaba tener que conocer caras nuevas.
- Bien hecho Chris. Y ahora tómate un trago con nosotros. Oye, espero que cuando te paguen nos des un homenaje, que para eso somos tus colegas
-Eso está hecho, y ahora me tengo que ir.  Estoy muy, muy cansado.  El trabajo es duro y pesado. 

Apuró un trago de la botella y se despidió de la pandilla que le vitoreó hasta desaparecer de su vista.  No tenía prisa por llegar a casa.  Estaba de mal humor, y no quería que su madre lo notara. Ella no. Adoraba a Grace y haría cualquier cosa por evitarla un disgusto.  Cuando llegó, aún no había regresado del hospital.  Subió a su habitación, se ducho y se puso ropa limpia.  La ducha fué larga.  Esperaba que eso le aliviará la tensión que tenía, pero no lo consiguió del todo.

Aguardó a que llegara Grace en el salón de la televisión. Puso un programa al azar y se quedó mirando la pantalla fijamente, sin verla.  No hacía más que dar vueltas a si dejaba de acudir a casa de ella o por el contrario acudiría por ver si le daba algún tipo de explicaciones

- Pero tu eres medio gili. ¿ Crees, acaso, que ella te va a decir por qué ha salido con su marido? Chaval, no te debe nada.  Está casada y tú ni siquiera eres su amante.  No eres nada. Sólo una aventura que surgió, quizá porque ella tenía ganas y Linc no la complacía. Entérate, sólo ha sido un polvo y nada más.- Se repetía una y otra vez.

Al fin llegó su madre, se saludaron y al cabo de un rato, mientras le contaba las incidencias,  una del hospital, y el otro de su rudo trabajo, se sentaron a cenar.  Christian no sabía cómo romper el silencio.  No deseaba que trascendiera su malhumor, y a pesar de que lo sabía le preguntó a Grace cuándo llegaba el resto de la familia.


- Papá estará aquí en un día o dos a lo sumo, y tus heramanos en una semana más o menos.

Cosa rara en él, no sentía apetito, así que cubrió el expediente y besando en la frente a su madre, se despidió de ella.  Se acostaría inmediatamente

- ¿ Te ocurre algo, Christian ? - le preguntó Grace
- No ¿ por qué lo dices?
- Te vero muy raro. A penas has comido y estás muy callado. Al contrario que ayer que estabas eufórico
- No me pasa nada, mamá.  Estoy cansado, nada más
- Está bien, hijo. Ve y acuéstate. Que descanses cariño
- Tú también mamá. Hasta mañana.

Se metió en la cama, y antes de apagar la luz, dirigió una mirada, como hacia siempre, hacía el panel que tenía encima de su escritorio.  Allí tenía una pequeña fotografía de su madre biológica, la única que poseía de ella. En silencio día tras día, le daba las buenas noches. Giró su cuerpo mirando en otra dirección y cerró los ojos tratando de que el sueño le invadiera rápidamente.

Se desvelaba con facilidad. Soñaba con miles de cosas que no recordaba, pero sabía que se mezclaban cosas incoherentes con el rostro de Elena.  Apuntaban las primeras luces del día, cuando harto de dar vueltas en la cama decidió levantarse.  Miró el reloj y comprobó la hora.  Demasiado temprano.  Su madre dormía y no quería hacer ruido para no despertarla. Encendió la lamparita de su mesilla y cogió un libro por ver si la lectura le distraía.  Pero no fue así.  No podía concentrarse y entonces supo lo que tenía que hacer para calmar la zozobra: volvería a su casa.  Ella había dicho que tenían que hablar, pues bien escucharía lo que tenía que decirle y entonces sabria qué hacer.

Una vez tomada esa decisión, algo inusitado le ocurrió: su recelo se había disipado con el simple hecho de tener oportunidad de volverla a ver. Era eso lo que le tenía alterado, el saber que no volvería a verla ¿ Qué le ocurría, qué le había hecho para tener ese desasosiego? ¿ Acaso era amor eso que sentía o simplemente lo que le unía a Elena era el sexo, esa clase de sexo que ella le había mostrado?



Se levantó, se duchó y  se volvió a perfumar el cuerpo. Se peinó el rebelde cabello, y con la mejor de sus sonrisas bajó a desayunar.  Grace ya tenía las tortitas preparadas en espera de que él bajara y le acompañara en el desayuno.  Estaba excitado, nervioso. Sabía la causa.  Su madre pensó que había descansado bien y por eso estaba contento.

Cuando llegó a casa de los Lincoln, sólo Ruth estaba levantada, así que se dirigió hacia su lugar de trabajo, se cambió de ropa y comenzó a transportar los escombros.

- Maldito Lincoln.  Podía haber contratado la reforma mejor. No me importa trabajar, pero  ésto es demasiado.  Si no fuera por lo que es, anda que iba a estar yo aquí limpiándole la casa. ¡ Ja !

 La mañana pasaba y ella aún no había aparecido. Hasta que  la vio en la puerta de la cocina.  Acababa de levantarse. Cubría su cuerpo con una suave bata de seda, como era su costumbre. Mordisqueaba una tostada de una forma tan sensual, que Christian tuvo que tragar saliva..  Con la mejor de sus sonrisas, se dirigió hacia donde estaba el muchacho.

- Buenos dias
- Buenos días señora
- Ayer no te vi - dijo insinuante
-Lo sé- la respondió lacónico
-Te dije el otro día que tenemos que hablar. Aguardaré a que todo esté despejado y charlaremos tranquilamente. Tengo algo que decirte
-Que no vuelva más ¿ es eso?
- ¿ Por qué lo piensas ? No, en absoluto, sino todo lo contrario. Pero habrás de aguardar hasta que mi marido se vaya y Ruth también. Ten paciencia.  Seguro que va a gustarte.



Y contoneándose, segura de que él la miraba, se dirigió hacia la casa. El siguió con su trabajo, como si tal cosa.  Debían disimular al máximo posible, no fuera a ser que Linc se oliera la tostada y entonces todo se fuera al garete.  Pero, bastaron esas palabras de ella, para que de nuevo la euforia volviese a instalarse en él. Hacía conjeturas, que posiblemente estarían  fuera de la realidad, pero  ¿y si no ?  Si deseara que no volviese, lo hubiera dicho de entrada, sin tantos rodeos, pero ¿ qué será de lo que quiere hablar ? Esta mujer va a volverme loco. Pero aguardó paciente a que ella apareciera nuevamente, o recibiera el mensaje de que el terreno estaba libre.  Siguió trabajado con renovadas energías.

Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet

lunes, 14 de diciembre de 2020

La transformación de Grey - Capítulo 5

Conduciendo su coche, una vez que Lincoln se había marchado y con una excusa pueril ante Ruth, hizo que Christian subiera en el lado del copiloto y se encaminaron hacia un lugar desconocido para el chico. Nunca había frecuentado ese lado de la ciudad.  Estaba algo alejado del entorno por el que se movía.


Nervioso y expectante, Christian iba tras Elena cuando ésta le condujo hasta un lugar que por fuera parecía una especie de pub, en el que algunas parejas charlaban animadamente.  Era un local grande, con mesitas  y divanes cómodos .  Un fondo musical con agradables y suaves melodías, luces ambientales. Era un lugar que incitaba a la conversación.  Relajado y muy agradable. Elena era conocida en el local, y en cuanto entraron les condujeron hasta un rincón en una mesa para dos.

- Pediremos un café - dijo ella- ¿ Qué te parece ?
- Es muy bonito y agradable.  Ni siquiera conocía la existencia de este pub
- Esto no es todo. Por fuera parece más pequeño de lo que en realidad es.  Por aquella puerta - dijo señalando hacia su izquierda-  Entramos a los reservados.  En ellos puedes hacer lo que quieras, que nadie,  ni se extraña, ni hace preguntas
- Eso me va gustando más - replicó picarón Christian
- Espero que así sea.  Si te agrada, lo pasaremos pero que muy bien
- Estoy impaciente por verlo ¿ A qué esperamos ? -dijo nervioso
- Cálmate.  Necesitamos charlar sobre esto.  Ya has probado lo que es el sexo, y te ha gustado, pero... hay otras muchas cosas que anteceden a eso y que hacen que sea diferente cuando lo practicas.  El sexo será una recompensa si con anterioridad, digamos, que castigamos algo al cuerpo.  Se por tu madre que eres bastante peleón, y que has llegado a las manos con frecuencia con tus compañeros de instituto.  Eso no puede ser de ninguna de las maneras.  Por tanto voy a darte un mecanismo para que liberes la rabia contenida, para que la eches fuera y desterrar la agresividad.  Si lo consigues, te daré una recompensa que ni te imaginas, y si por el contrario no cambias, los castigos serán grandes y sin premios.
-No te estoy entendiendo- dijo confundido
- Termina el café y te lo enseñaré enseguida


Traspasaron la enigmática puerta y anduvieron por un pasillo elegantemente decorado, hasta el final del mismo.  Elena abrió la puerta con una especie de tarjeta , a todas luces personal.  No era la primera vez que lo visitaba.  Christian miraba su entorno  sin comprender porqué estaban allí, y que clase de lugar era ese.  No era extraño, pero tampoco habitual.  Elena encendió las luces, y ante ellos se mostró una habitación grande con una cama en el centro lujosamente vestida.  Unas cómodas butacas y un mueble de estilo en color caoba. A la derecha de la cama, había otra puerta, que ella le indicó era un cuarto de baño, y frente a ella otra  que abrió lentamente.  El rostro de Christian estaba expectante y al mismo tiempo, en una fracción de segundo, comprendió de que se trataba.  Un montón de artilugios colgaban de su pared.  Enlazó lo que veía con las palabras sueltas que ella le había ido diciendo.  Nunca imaginó que a Elena pudiera gustarle el sexo duro, y comprendió el motivo por el  que su marido no la complacía en ese tema. Giró su cabeza y se la quedó mirando, y al cabo de unos instantes logró articular una palabra

- ¿  Qué significa todo esto ?- la dijo despacio
- Significa que todo esto que te resulta tan extraño,  proporciona un placer  inmenso, que nada tiene que ver con el sexo que hemos tenido hasta ahora.  Pero no te estoy obligando a nada. Sólo quiero advertirte que de ahora en adelante lo nuestro será así.  Esto es lo que deseo.  Si tú no lo quieres, vete, no pasa nada.  Encontraré a otro hombre que no le importe y me proporcione el placer que obtendré con ello.  Es así de sencillo. No volveremos a tener sexo en mi cama. No me arriesgaré a que alguien lo descubra. Si aceptas, vendremos aquí siempre que podamos y mis obligaciones de mujer casada me lo permitan. Tú en el nuevo curso comenzarás a estudiar y serás un chico tranquilo y sosegado. Nada de violencias ni peleas. Si te comportas como quiero, me tendrás como recompensa. Y si no lo haces, seguiremos siendo amigos, pero nunca más nos acostaremos juntos. - le respondió
-  ¿ Y todo ésto ? - dijo señalando todos los elementos de la habitación
- Son parte del juego, que iremos utilizando poco a poco, e iremos averiguando con cuál de ellos sentimos más placer.  Puedo asegurarte que después de usarlos, el sexo no tendrá nada que ver con lo experimentado hasta ahora.  Es enloquecedor. Desearías que nunca se termine. Los orgasmos son intensos y largos, ¡ Increible !
-¿ Me lo estás diciendo en serio ?
- Con estas cosas no se juega. Pruébalo.  Si no te gusta no lo hagas. Ya te lo he explicado con bastante claridad. De ahora en adelante nuestros encuentros tendrán un juego antes de llegar a nada
- Pero nuestro sexo ha sido extraordinario sin necesidad de estimularlo con nada.  No lo entiendo acaso ¿ fingías?


- No querido no fingía. Y tienes razón, ha sido fabuloso, pero con todo esto, lo será aún más - y dijo ésto abarcando con su brazo el entorno de la habitación
- Pero yo nunca he hecho nada de esto.  La primera vez fue contigo y no utilizamos nada.  No lo necesitamos, Elena.  Tu me provocas algo que para mi ha sido desconocido hasta hace apenas unos días, y fue extraordinario ¿ Por qué todos estos cachivaches ?  Yo no necesito estimularme, sólo con abrazarte ya estoy excitado
- Pero yo si, Christian. Necesito que mi pareja sea brutal y que me castigue y yo castigarle a él.  En este caso serás tu, si así lo quieres.  No te obligo a nada, ya te lo he dicho,  pero tienes que saber que nuestros contactos serán así, salvajes y siguiendo mis reglas.  Entenderé que no aceptes, no pasa nada, pero...Algún día puedo tener sexo normal, pero al siguiente necesitaré que seas brusco y yo lo seré contigo.  Me pasa como a ti.  Mi vida está frustrada con mi marido y necesito echar fuera eso que siento y que me hace daño emocionalmente.  Tu te sentirás mejor cuando te castigue porque echarás fuera todo lo que te corroe en tu interior, es así de sencillo.  Si quieres lo probamos hoy.  Si te gusta seguiremos adelante, si no cada uno por nuestro lado.  He de advertirte que no podemos venir a diario.  No quiero que nadie se entere ni de lo nuestro, ni de que venimos a este lugar ¿ comprendes ? Por eso tenemos que ser muy cautos.  Aprovecharemos el tiempo que  nos dejen nuestras respectivas obligaciones para estar juntos, y el resto seguiremos con nuestra vida normal.  No nos llamaremos por teléfono, ni nos veremos .  Nuestras vidas seguirán como antes de encontrarnos.  Cuando llegue Septiembre, tu seguirás tus estudios e irás a la universidad. Eres muy inteligente y no permitiré que desperdicies el tiempo. Pero de ello ya hemos hablado ¿ estás conforme con esta parte al menos?
- Pero, entonces ¿ cuándo vamos a vernos? Yo quiero verte Elena, es en lo único  que pienso
- ¿ Crees que yo no ? Pero hazme caso,  será tan relajante y placentero que no necesitarás hacerlo a diario. Yo llevaré la voz cantante.  Te ordenaré y me harás lo que  te indique y cuando yo quiera, y tu  obedecerás al instante, y mi recompensa, si así lo haces, será que me tengas en la forma que quieras y el tiempo que quieras.  Estaré totalmente para ti, pero antes serás mío y seguirás mis mandatos.  Creo que te he hablado claro.  Si no aceptas, lo comprenderé.  Es algo totalmente desconocido,  para ti, Máxime  que hasta hace dos días no habías tenido sexo con nadie.  Te sonará extremo y raro, pero créeme cuando lo pruebes no querrás otra cosa. No tendrás que pensar en nada.  Yo te enseñaré, solo tendrás que estar relajado.



Christian se quedó pensativo por unos instantes mirándola fijamente.  El sólo pensaba que iban hacer el amor sin más complicaciones, como el otro día, pero estaba decidido a tenerla y si para ello tenía que entrar en su juego, entraría. Si no le iba ese rollo, siempre tendría tiempo para dejarlo. Si,  lo probaría.  Quizás Elena tuviera razón. El no había conocido el sexo más que con ella, y fue terriblemente especial, así que si., lo haría

- Muy bien - la dijo - si es así como lo quieres, lo intentaré.  Haremos lo que quieras, pero si no es tan fenomenal como dices, no volverás a verme el pelo, sencillamente lo dejaría. ¿ Estás conforme? Tanto si tu decides no seguir, como si a mi no me convence, ambos tendremos libertad para dejarlo, y el otro no hará reclamaciones nunca.  Será como si nunca hubiéramos  tenido intimidad ¿estás de acuerdo ? Si es asi adelante
- Totalmente de acuerdo - respondió ella - pero te aseguro que te encantará porque de eso me encargaré yo
-Bien, pues hagamos lo que sea.  El tiempo pasa rápido y yo necesito estar contigo urgentemente.  Con tantas charlas y todo esto, estoy muy excitado
- Está bien, por hoy lo haremos a tu aire, será mi recompensa por haber accedido a ello, y porque además no hay mucho tiempo, pero el próximo día, seré yo quien dirija todo ¿ de acuerdo ?
- De acuerdo...  y ahora ...

Se abalanzo sobre ella besando su boca fuertemente, salvajemente y ella tiraba de su pelo y se pegaba a su cuerpo.  Comenzaron  a desnudarse de tal forma que pareciera les iba la vida en ello.  Nuevamente la pasión se desbocó entre ellos.  Christian ya conocía lo que era el placer y comenzó por recorrer el cuerpo de su amante.  No hubo ni un centímetro de piel, que él no acariciara, y ella gemía  pronunciando su nombre y acariciando el cuerpo de él.  Eran dos  salvajes, desatados de pasión y lujuria irrefrenables.  El la tomó bruscamente, y ella, lejos de quejarse le animaba a seguir. Era el delirio y el placer nunca sentidos, al menos hasta ese día.



Aprovecharían el fin de semana que Linc estaría ausente para iniciar a Christian en el juego de Elena. Y fue un aprendiz aventajado porque ella se encargaba de llevarle por el camino que  la convenía.  Sin a penas darse cuenta se encontró inmerso en el mundo de ella, y era quién lo dirigía.  Se veían a escondidas y con mil excusas, pero nadie sospechaba nada.  Eran muy hábiles en eso.. Aunque sus encuentros eran más espaciados. Cada uno por separado seguía su rutina diaria.  Nadie se percibía de lo que ocurría entre ambos.

Pasó el verano y otro curso se iniciaba.  Otro nuevo instituto en el que a nadie conocía, y lo prefería.  De ese modo evitaría complicaciones, aunque ahora ya no le importaban tanto lo que pensaran otros chicos de él.  Había crecido en estatura y desarrollado su cuerpo, por lo que aparentaba más edad de la que en realidad tenia. Las facciones de su rostro se habían suavizado algo, y su rabia interior iba calmándose poco a poco.  Elena sabía cómo  hacer para que su furia se apaciguara, no obstante, habían días en que se revelaba contra ella.  No le agradaba seguir el juego como siempre quería.  Necesitaba que alguna vez él fuera quién diera instrucciones, y poco a poco se iba planteando de que debiera ser ella la que le obedeciera, al menos en alguna ocasión, y no todo el tiempo.  Por eso, aquel día lo  expuso

-Quiero hacer un trato contigo.  Creo que he sido bastante aplicado en tus enseñanzas, y quiero ser yo quién ahora lleve la voz cantante.
- ¿ Cómo te atreves a plantearlo siguiera ?  Expuse mis condiciones desde el principio y tu aceptaste.  No me vengas ahora con esas. Aún no estás preparado.  Deberías ir a una especie de  academia
- ¿ Qué clase de academia? Voy al instituto y saco buenas notas. No, no iré. No lo necesito
- Sigues siendo un crío - rompió en carcajadas ella- La "academia"  a la que me refiero no es para estudiar, sino para practicar lo que hacemos.  Hay cosas que debes aprender y perfeccionar, y únicamente entonces, serás quién imponga  las reglas. Hasta que eso no ocurra, seguiré siendo yo tu dueña y señora
- Quieres decir a una mazmorra.  Elena, soy algo inexperto.  Nunca había estado en un sitio como este, ni practicado estos juegos, pero se lo que significan y este club es una mazmorra

Y tal y como ella le indicó, acudió a un lugar que  Elena conocía, y allí practicó durante un tiempo.





Autor: 1996rosafermu. Basado en la novela de E.L. James Cincuenta  sombras de  Grey
Fotografías:  Archivo de Internet
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

jueves, 10 de diciembre de 2020

La transformación de Grey - Capítulo 3

Christian no podía esperar. Le susurraba al oído palabras que reflejaban su exuberante estado de ánimo. Ella sonreía constantemente satisfecha porque había conseguido que aquel muchacho de quince años recién cumplidos, hubiera dejado de ser virgen, y fuese ella quién  lo consiguió.  Bien es cierto, que su éxtasis había sido en grado sumo.  Nunca había sentido nada igual cuando hacía el amor con su marido.



El señor Lincoln, era frio , rutinario.  La monotonía imperaba en ese acto tan íntimo.  Cada vez que la poseia, era sin tener en cuenta las necesidades que ella pudiera tener o las caricias que pudieran agradarla..  Que el hecho de ser mujer no significaba que no pudiera tener algunos deseos concretos, y que cuando a veces se lo había pedido, éste había liquidado la situación en menos que canta un gallo, quedándose ella como si nada hubiera pasado entre ellos.

Por eso, al descubrir el deseo de posesión de aquel adolescente, aprovechó la ocasión para guiarle en los suyos propios, y así lo haría en lo sucesivo.  Tenía la suerte de que era novato, y al menos hasta que tuviera más experiencia, ella llevaría la voz cantante.

Christian volvió a sus caricias, a sus besos y nuevamente, se entregaron uno al otro.  El placer inundaba sus cuerpos y sus pensamientos.  Nada ni nadie lograría que se rompiera aquel vínculo que acababan de crear.

- Por favor, Christian, ya vale.  No puedo más- decía ella entre jadeos
- Elena...  te deseo tanto...
-Lo entiendo.  Yo también te deseo.  Ha sido increíble, pero hemos de terminar...  al menos por hoy.  Por cierto ¿ qué hora es?
- ¡ Dios mío ! son las seis de la tarde - dijo un asombrado y perplejo Christian ¿ Cómo hemos podido estar todo este tiempo ?
-Tienes que vestirte ya. Mi marido llegará en un momento
- ¿ Lo repetiremos otra vez?
- Ya veremos.  Tenemos que hablar, pero ahora... ¡ vamos, muévete de una vez!  Si nos pilla aquí, nos mata


Ambos se vistieron rápidamente y arreglaron la cama totalmente revuelta.   Hecho esto, Elena echó un vistazo a la habitación, mientras Christian terminaba de ponerse las deportivas.  Todo estaba en orden, como si nada hubiera ocurrido

- Hemos de ser muy prudentes - repitió ella- no pueden pillarnos, de lo contrario tendríamos que romper
- Por mi de acuerdo.  Tendremos cuidado-.  La atrajo hacia si y la beso fuerte en la boca
- Me voy ¿ vuelvo mañana?
- Claro, pero no se si tendremos la suerte de hoy.  No puedo mandar a Ruth todos los días al supermercado.  Pero ya me inventaré algo.  Pero antes de que lo hagamos otra vez, tenemos que hablar
- Pero... ¿ de qué ? - preguntó él algo inquieto
-De muchas cosas que nos harán extremadamente felices.  Lo de hoy ha sido una pequeña muestra, para lo que  tengo pensado. Y ahora vete, por favor. Estoy nerviosa
- Adiós Elena

Salió de la casa mientras ella terminaba de arreglarse. Se maquilló y peinó su cabello.  Cuando su marido llegó, la encontró cocinando , preparando la cena .  En su actitud y en su rostro, nada hacía presumir que había tenido una tarde tormentosa.

Lincoln depositó sin apenas rozarla, un ligero beso en la mejilla.  Abrió el frigorífico y cogió una cerveza dispuesto a bebérsela mientras veía por televisión un partido de rugby.  Ella pensaba " nada que ver con Christian.  Dios mío qué muchacho.  Ha sido increíble. Es un auténtico volcán , y será solito para mi".

Christian, cubrió la distancia desde la casa de Elena, a la suya, corriendo.  No sabía muy bien porqué corría.  Quizá necesitaba quemar adrenalina.  El día se había presentado interesante y no digamos el resto...  hasta llegar a la tarde y su despedida hasta el día siguiente.

- Creo que me he enamorado de ella. ¡ Ha sido fabuloso ! Ni en mil años, hubiera imaginado algo semejante.  Si alguien me hubiera dicho que mi primera vez iba a ser tan excitante, no me lo hubiera creido.  Peter siempre alardeaba de su primera vez, pero luego resultó que ni siquiera se había corrído. ¡Menudo fantoche !  Esta mujer es...Tiene un cuerpo  que te hace vibrar aunque no quieras. Es perfecta.  Todo en ella es fabuloso, sus piernas, su rostro, sus pechos...  Me ha vuelto loco. Si me dice que me tire de cabeza a un pozo, lo haré sin dudar.  Quiero que sea mi maestra en los placeres del amor, del sexo y de la vida. Y yo le prometo ser un alumno aventajado.  Y ahora he de calmarme, o de lo contrario mi madre me notará algo raro.   Porque estoy raro.  Puedo decir que soy un hombre, aunque tenga la edad de un crio.  Y se lo debo a ella, a mi ángel, mi amada Elena.

Cuando llegó a casa, no encontró a nadie más que a la señora que ayudaba en las faenas caseras

- Mejor, así cuando llegue mi madre, ya me habré duchado y tranquilizado un poco.  Volvería hacer el amor de nuevo, ahora mismo. Santo cielo ¡ qué mujer !


Se dio cuenta que no había comido nada en todo el día, y ella tampoco. Se habían alimentado de amor.  Pero de repente sintió un hambre espantosa, y decidió bajar a la cocina a prepararse algo, u olisquear lo que estaban cocinando.

- Hola - saludo a  Marta que así se llamaba la buena mujer- ¿ Podría comer algo de lo que estás preparando ? huele de maravilla
- Claro que si.  Para eso lo estoy haciendo. Ala, siéntate que ya mismo te lo sirvo
- Es que hoy he trabajado muchísimo y me siento hambriento
- ¡ Cómo no..., a tu edad !
-¿ Qué tiene que ver mi edad para tener hambre?
- Mucho... te estás criando.  Te estás haciendo mayor y tu organismo necesita que comas para que seas un muchachote fuerte
-Ya soy mayor, Marta - replicó Christian todo ofendido

De repente, su cabeza se llenó de las imágenes de lo vivido en casa de los Lincoln y sonrió levemente

- ¡ Ay Marta, si tu supieras! Me ves como un niño y sin embargo hoy he sido un hombre apenas sin pensarlo.  Y me lo han servido en bandeja.- pensaba en voz queda para que no pudiera escucharle

Marta como si leyera en lo que estaba pensando, continuó:

- Vas a ser un joven muy guapo, bueno ya lo eres.  Seguro que las chicas de tu instituto andaran detrás de ti, y quizá las no tan chicas-.  Alarmado preguntó a la mujer

- ¿ Por qué dices eso ?  No creo que ninguna mujer,  mayor que yo, se fije en mi
- Qué inocente eres, Christian.  ¡ Hay cada lagarta por ahí suelta, que ya lo creo que darían algo por que tú les dieras,  aunque solo fuera una mirada !
- ¡ Vamos Marta !. Me conoces desde pequeño y eso te hace hablar de esa forma
- Si, si...  Yo se porqué lo digo.  Hay algunas miradas que taladran
- ¿De qué estáis hablando?- la voz de Grace se oyó en ese momento- ¿ Qué le estás contando a mi hijo, Marta?
-¡ Hola mamá !

Grace se quedó maravillada, del chico que tenía frente a ella. Sonriente y relajado.  Había abandonado ese rictus amargo que marcaba su entrecejo, y ahora sus hermosos ojos grises, destacaban con un brillo inusitado.  No quiso hacer ningún comentario para no sembrar dudas en él.  Pero notó a su hijo muy diferente.  ¿ Será por el trabajo ?, se preguntaba, e interiormente bendijo el momento en que su amiga le pidió que la ayudase.

 Al día siguiente, impaciente como nunca, comenzó su jornada descargando cascotes. Miraba impaciente una y otra vez al lugar por donde siempre aparecía Elena. Pero ella no apareció.

- Es muy temprano. Quizás esté durmiendo todavía- se dijo

Pero la mujer de sus sueños no se dejó ver.  De mala gana, hizo un alto en el camino para comer el sandwich que le habían preparado en casa.  Ni siquiera el consabido zumo de limón estaba presente ese día.  Se acercó hasta la cocina y pidió  a Ruth que le diera algo de agua, para calmar la sed.  La mujer solícita le ofreció el vaso de zumo y le puso una jarra de agua con hielo  para más tarde.  Sabía que no debía preguntar por ella, pero no pudo contenerse y, aunque disimuladamente, averiguó el porqué Elena aún no había hecho acto de presencia.



- Se levantaron esta mañana y se fue con su marido. Tenía que ir a la peluquería, así que decidió pasar el día en la ciudad y comer con el señor.
- Se me hacía raro no verla por aquí- fue todo lo que se le ocurrió decir.

Pero en su interior, sintió como un latigazo al comprender que ella tenía su vida, que estaba casada y se debía a su marido y no a él.  Una rabia incontenible le hacía que cargara los escombros con más furia que de costumbre.  No soportaba imaginar a Elena en brazos de él.  Unos celos irracionales se apoderaban del chico.  Todo rastro de humor se había esfumado y la alegría del día anterior, simplemente había desaparecido

- Si se cree que me va a tener como un juguete, está muy equivocada.  No volveré a verla, eso es.  Pondré cualquier excusa y no apareceré más por aquí-  mascullaba malhumorado

Pero la idea de no volver a estar más con ella, le volvía loco.  No entendía el por qué  de esa repentina pasión por Elena. Era imposible  que se hubiera enamorado, pero...

 - Ha sido el sexo increíble que experimenté ayer.  Fue la primera vez en mi vida, y... ¿ será siempre igual, o es porque es ella ?.   Dijo que antes de nada teníamos que hablar. ¿ De qué, por qué ?  Nunca entenderé a las mujeres. Podemos estar juntos o no, punto. Se resume todo a eso, y lo entiendo.  No quiero ni pensar si su marido llega a enterarse que estuvimos en su cama revolcándonos como dos salvajes.  No estuvo bien, no señor.  Es posible que, pasado el calentón, a ella le remordiera la conciencia, y por eso ha querido estar con él.  Bueno, tiene su lógica.  Me pensaré si quiero volver mañana.


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
DERECHOSDE AUTOR RESERVADOS

La transformación de Grey - Capítulo 2

 A Grace  le extrañó que llegase tan contento y sonriendo, cosa que ocurría muy de tarde en tarde. Todos los días anteriores, volvía a casa a penas sin dirigir la palabra, que achacó al duro trabajo;  sin embargo hoy estaba diferente. Seguro que alguna palabra de estímulo recibiría y por eso estaba eufórico. No se lo explicaba, después de haber tenido una jornada agotadora y de no haber parado más que para  almorzar, no estuviese derrumbado .


- Cuéntame hijo, ¿ qué tal te ha ido? Vendrás cansadísimo ¿ no?
- Si lo estoy, pero lo cierto es que se me ha dado bien.  Me ha dicho la señora, que vuelva hasta terminar.  Creo que tendré para bastantes días.  Ese contenedor es un pozo sin fin. Voy a darme una ducha y ahora bajo para cenar
- Muy bien, cariño.  Me alegro mucho de que estés tan... tan... ¿ puedo decir contento?
- Si lo puedes decir con todas las letras.  Quizá  lo que necesitaba  era un trabajo y no tanto instituto. Me hace sentir útil, y al estar yo sólo, no tengo roces con nadie; voy a mi aire.Ahora vuelvo.
- Christian... sabes que tienes que estudiar.  Que ésto es sólo provisional. No tienes más remedio. Anda  ve a  ducharte..   Estarás muerto de hambre
- Voy- y subió las escaleras de dos en dos, algo que dejó sorprendida a Grace, que sonrió satisfecha.

-¡ Dios mio ! ¿ por qué no será siempre así ? - suspiró  mirando al techo como si de allí pudiera bajar la respuesta. Se metió en la ducha sonriendo

- ¡ Qué cándida es mi madre ! - se repetía, mientras se enjabonaba el cuerpo sudoroso y sucio por el polvillo de los escombros.- La quiero muchísimo.  Ella siempre está a mi lado.  Creo que sería hora de llamarla mamá, como hacen Elliot y Mia. ¿ Debo proponérselo, o hacer como que me ha salido espontáneamente? Lo cierto es que la debo mucho, pero si ella supiera... ¿ Acaso era lo que necesitaba? No lo sé, pero ha sido espectacular. Jamás me he sentido tan bien como lo estoy ahora.

Cenaron los dos solos Carrick aún no había regresado de su viaje, y lo haría en breves días.  Y con él también regresarían sus hijos;   estará la familia al completo

- Mamá ¿ me pasas la mayonesa ?- dijo Christian, dejando caer la frase
- ¿ Cómo has dicho ? Perdona estaba distraída

Sabía muy bien que no era distracción, sino la extrañeza de oírle pronunciar la palabra mamá, tanto tiempo deseada, y por fin pronunciada

- Mamá ¿ estás bien ?

Grace emocionada, apretó la mano de Christian, es todo lo que podía rozarle.  Esperaba que el segundo dique a romper, vendría por si solo y en algún momento le podría abrazar.  El primer paso ya lo había dado y esa bendita palabra, había sido igual que un coro celestial para ella.



No hablaron más del tema, pasaron de puntillas por él, como si hubiera sido la cosa más natural del mundo aunque no lo hubiera sido.  Sentados en el salón no charlaban, inmersos cada uno en sus pensamientos.  Al cabo de un rato, Christian comenzó a sentir que sus músculos pedían descanso, y dando un beso a su madre en la mejilla, se despidió de ella hasta el día siguiente.

No sabría decir si fue el cansancio, o lo inesperado de su encuentro con Elena, pero el caso es que durmió a trompicones, entremezclado con sueños inconexos.  Se despertó con las primeras luces del día.  No sabía por qué lo hacía, pero se esmeró más en su aseo personal.  No faltó el desodorante, siempre arrinconado,    sin usar.   Pasó su mano por la mejilla y comprobó que la pelusa comenzaba a convertirse en una prematura barba.

- Bah... todavía paso sin afeitarme -.  Echo en su mano un poco de perfume y se frotó el pelo con ello. Dio un último vistazo en el espejo y pasó a su habitación. Se vistió, y bajó las escaleras que le separaban del resto de la casa.  Grace ya estaba preparando el desayuno.  Su turno comenzaba a las ocho de la mañana, y tenía el tiempo justo de tomarse un café con él, como así hizo.

-¿ Qué tal has dormido, hijo ?
-Pues la verdad no muy bien. Debió ser por el cansancio.  Me di el gran palizón, pero me sentí a gusto haciéndolo.  Me sentí útil.

No podía decirle a Grace a qué se debia su euforia: era su despertar sexual.  Por primera vez había contemplado un cuerpo de mujer hecha y derecha , y no el de las adolescentes de su instituto que simplemente buscaban un "morreo" y algún "refregón" con él. Y a pesar de que eso no le desagradaba, tampoco le satisfacía,  porque la excitación que le provocaban no obtenía compensación.  No imaginaba tenerla con Elena, pero se sentía como si estuviera en un museo contemplando una obra maestra. Por el camino, iba nervioso y no se explicaba el motivo de su ansiedad

- Seguramente  hoy no la veré.  No  seas bobo Christian ¿ qué estás forjando en tu cabeza?  ¿Acaso crees que se va a repetir lo de ayer? Eres un gili niñato. Está casada.  Vuelve a la tierra. Eres un crío para ella.  Despierta chaval



Durante el trayecto, iba haciéndose esas reflexiones, y por muchas vueltas que daba,  no encontraba el motivo del que pensase de esa forma tan absurda, tan sólo por un buen bofetón y una cita para trabajar al día siguiente.

- Basta ya Christian. Basta ya.- se dijo malhumorado, y lentamente llegó hasta la casa

Llamó a la puerta como hacía siempre, y como siempre volvió a recibirle Ruth.  Le preguntó si quería desayunar,  y ante su negativa, se excusó con que debía comenzar el trabajo rápidamente.

A media mañana apareció Elena como si tal cosa. Acababa de levantarse y todavía llevaba puesta la bata.  Sostenía entre sus manos, una taza de café recién hecho, y como de costumbre sonrió al chico que no paró de trabajar, ni cuando ella inició una ligera conversación.

- En el frigorífico tienes una jarra de zumo, que Ruth ha dejado hecho antes de irse
-¿ Se va ? - preguntó extrañado Christian
- Si tiene que hacer unas compras en el centro comercial para que las traigan mañana, y ya no regresará.  Irá a su casa después- comentó ella
- ¿ Asunto de qué me está contando este rollo.  A mi ¿ qué me importa ? - dijo para sí Christian
- Voy a ducharme - es todo lo que ella dijo

Al cabo de media hora, estaba nuevamente ante él. Christian no podía abrir más los ojos de asombro. Allí estaba otra vez a medio vestir, sólo con una combinación de fina tela que se ceñía a su cuerpo como otra piel, y dejaba entrever las armoniosas formas de la mujer.  Al verla, no pudo por menos que detenerse un momento en el camino al contenedor. Era una visión espectacular la que tenía ante sus ojos, pero era consciente que la estaba mirando fijamente, y es muy posible que volviera a enfadarse como el día anterior

-Christian - dijo de pronto - ¿ cuántos años tienes ?
- Acabo de cumplir,  hace unos días,  quince, señora.
- ¿ Por qué me llamas señora? ¿ Te parezco muy mayor ?
- No..., y si me lo permite...  me parece un ángel
- ¿ Nunca has estado con una chica? ...  bueno.-.. ya sabes.  Besándote y eso... o algo más

Christian tragó saliva, sin saber qué decir.  No entendía muy bien el jueguecito que se traía.  ¿ A qué venían esas preguntas, a ella qué le importaba lo que hacía con las chicas?  Cortó en seco sus reflexiones, cuando comprobó que ella avanzaba sonriente hasta donde él estaba

- Ven conmigo.  Hace mucho calor aquí fuera.  Descansa durante un rato, y asi luego rendirás más y mejor- dijo una insinuante Elena
- No gracias, estoy bien.  No hace falta que se moleste por mi
-Puedo asegurarte que no es ninguna molestia, muy al contrario todo un placer-.  Dijo las últimas palabras  como arrastrando las letras, al tiempo que le tendía una mano-. - Vamos no seas crio. Yo te veo ya muy mayor.


Fue acercándose a él y su brazo extendido subió hasta su cabeza, aproximando su cuerpo al del muchacho, que perplejo no alcanzaba a comprender el juego de ella.

No le tocaba, sólo su nuca, pero aproximó sus labios a los de Christian, que sin poderlo evitar respondió abrazándola fuertemente y juntando su cuerpo al de ella.  Fue un beso intenso.  Nunca le habían besado, ni él tampoco lo había hecho de  esa forma, y¡ con esa mujer tan bella!.  No importaba nada , sólo la excitación que sentía.  Al cabo de unos instantes, ella se separó de él. Sudaba como nunca lo había hecho, y ella reía.  Y cuanto más reía, él más se excitaba.  Al fin, Elena le agarró de la mano y le condujo hasta el dormitorio.

Al entrar , comprobó que era el de matrimonio, y por un momento, pensó que no estaba bien lo que iban hacer, que se veía bien a las claras, cual era el objetivo de ella

- Pero... es tu cama y. . .
- Si es mi cama de matrimonio, pero ahora él no está, así que vamos a disfrutarla nosotros. ¿ Te has acostado con alguien?
- No. Ya te lo he dicho
- Muy bien.  ¡ Un regalito !
-¿ Qué quieres decir con un regalito?
- Ya lo sabrás. Acércate

Cristian hizo lo que le pedía y fue hasta donde estaba ella, que lentamente comenzó a despojarse de su ropa. e  hizo lo mismo con Christian  Estaba como paralizado.  No sabía muy bien lo que estaba ocurriendo, pero fuera lo que fuese, le gustaba.  Sentía algo en su cuerpo nunca antes vivido.      Dejó de pensar si estaba bien o mal , y  dio  paso a sus instintos.  Sus manos acariciaban la suave piel de la mujer recorriendo su cuerpo.   También ella se deleitaba  rozando suavemente   sus brazos,  con cuidado de no tocar ni su pecho ni su espalda.  Al fin,  juntos se tumbaron en la cama.

Elena besaba a Christian y él respondía de inmediato. Paseó insistentemente  sus manos por el cuerpo desnudo de ella  y recibía las caricias de la mujer, pero no en todo él ¿ Cómo ella sabía dónde no podía tocarle? .



Christian estaba totalmente desatado.  Su juvenil cuerpo respondía a las caricias que ella  le dedicaba. Elena, igualmente, sentía  la misma excitación.  Ni una sola vez mencionó querer tocarle .  Se limitaba a acariciar su cabeza y sus muslos tensos, musculosos.  Llegó a un punto, que a pesar de su inexperiencia, supo lo que su cuerpo reclamaba y obtuvo sin ningún impedimento por parte de ella.  En un principio se mostró algo torpe, pero siguiendo algunas instrucciones de Elena llegó a un clímax placentero como nunca había sentido, y por la respiración agitada de ella, se daba cuenta de que también había disfrutado de su placer.  Sus gemidos se unieron. Su respiración era cada vez más rápida. Christian recitaba el nombre de Elena como una letanía, no entendiendo si era por el placer que le daba o por el agradecimiento de haber perdido su virginidad con aquella fabulosa mujer, tan experimentada y tan bella.

Agotados por el intenso orgasmo, Christian  se dejó caer sobre  el pecho de Elena, que era acariciado por sus manos.  Era la primera vez que estaba con una mujer. Hasta entonces , sólo habían sido ligeras caricias con las chicas del instituto, pero lo ocurrido entre ellos había sido el éxtasis en su máxima potencia.  Tardaron un rato en acompasar sus respiraciones.  El se incorporó  y vio que Elena sonreía feliz y extasiada, y nuevamente unieron sus labios en un apasionado beso.

No deseaba que aquello terminase nunca.  Deseaba a aquella mujer.  Necesitaba volver a tenerla una y otra vez.  Ella reía a carcajadas y con ello expresaba que estaba dispuesta a repetir la experiencia, una vez se hubieran calmado.



Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

La transformación de Grey - Capítulo 1

NOTA:  Autoría del presente relato 1996rosafermu, basado en la novela de E.L. James: Cincuenta Sombras de Grey.



Cerró el portátil, y se quedó pensativo.  Hacía un día gris y amenazaba lluvia. Había terminado su reunión y tenía un rato para descansar, hasta su nueva visita. El entrenador le había dado una buena zurra en el entrenamiento, y eso le molestaba. Ni una sola vez había podido tumbarle en el kick boxing.  Era demasiado bueno, no en vano había sido campeón olímpico.  El buscaba siempre lo mejor.  Se lo podía permitir.

  Una frase pronunciada mientras charlaban,  le trajo a su memoria el comienzo de su adolescencia descontrolada, hasta que empezó a frecuentar la casa de ella.  Elena le había hecho un hombre, en todos los sentidos, y siempre estaría agradecido.  Llamó por el interfono interior a su secretaria



- Andrea, ¿ a qué hora tengo la próxima cita, por favor?
- Señor. Grey, será exactamente dentro de una hora
-Será la señorita Kavanagh  ¿cierto?
- Si señor Grey
- Está bien. En ese intermedio que nadie me moleste, a no ser que sea algo de vida o muerte. Necesito hacer un planning de trabajo y quiero  concentración. Atienda usted lo que sea , por favor
- Descuide señor Grey. Cuando llegue la señorita Kavanagh, le avisaré
- Está bien

Se levantó de su sillón y frente a la cristalera contemplaba, sin ver, el panorama que tenía frente a sí. Era una metáfora. Su compañía estaba situada en uno de los edificios más altos de Seattle, y su despacho en la última planta.  Le hacía sentirse fuerte, lejos de todo el mundanal ruido.  Era el dueño y señor de su destino, que él había forjado con sus propias manos, sin ayuda de nadie

- Bueno, no es del todo cierto - se repitió para si -. Si no hubiera sido por Elena y el préstamo que me hizo, hoy seguramente no estaría aquí.  Ni sería el empresario más joven e importante de Estados Unidos.

Sonrió evocando el rostro de Elena.  Había quedado con ella el fin de semana  en una cena amistosa.  Nada más.  Su fuerte vínculo erótico, quedaba ya muy lejano.  Ella tenía otro rumbo y él,   lo que deseaba: una cita los fines de semana con la chica de turno.  Había despedido a Susanah porque se tomaba demasiadas confianzas con uno de los guardaespaldas.  Elena había recibido el encargo de siempre. alguien menuda, morena, y que no hiciese preguntas, pero que estuviese informada de lo que harían si ella aceptaba acudir a su apartamento. " No olvides la firma del contrato", le había recalcado


Y poco a poco su imaginación voló hacía el día  en que fue  a casa de ella, Acababa de ser su cumpleaños.. Tenía quince, pero no hubo  una fiesta como las dadas a sus hermanos. Christian no dejaba en buen lugar a la familia. Iba de pelea en pelea, y para el próximo curso un nuevo instituto, todo igual, menos las ganas irrefrenables de poder ser mayor  y establecido por su cuenta, no depender de nadie, nada más que de él mismo.  Pero tenía por delante todo el verano y si las cosas no mejoraban tendría problemas para reunirse con sus amigos, ya que Grace estaba seria con él, y a buen seguro que no le dejaría salir de casa, hasta no comprobar que su conducta era diferente. Sus hermanos en el campamento y él castigado muchos días. ¡ Qué bien, menudo panorama !

Recordó el día en que por una llamada telefónica ,  Grace le anunció que tendría que ir a casa de los Lincoln para ayudar a desescombrar los restos de la reforma que habían  hecho en su casa.  Los obreros que debían hacerlo, habían dado la espantada.  Elena llamó a su íntima amiga, la doctora Trevelyan, por ver si ella conocía a alguien.

Te ayudará Christian. Anda de broncas todo el día, y ahora en vacaciones veraniegas es difícil controlarle. No me gustan nada los amigos que tiene.  Algunas veces creo que huele a vino. No te preocupes, mañana te lo envio.

Y así fue como  al día siguiente se vió llamando a la puerta de los amigos de su madre, y que él conocía, ya que frecuentaban la casa desde siempre.  Hacía un día caluroso y pesado por la humedad.  No tenía muchas ganas de trabajar. Había hecho planes con sus amigos. Irían al puerto.   Ahora,  ahí estaba frente a un contenedor repleto de cascotes aguardando que unos brazos fuertes comenzasen a vaciarlo.


Era alto y musculoso, aunque quizá un poco  delgado.  Decidido a terminar cuanto antes, se puso manos a la obra.  Era un trabajo pesado,  para el que no estaba acostumbrado, pero sólo pensar que le darían un dinerito, para invitar a sus amigos, le daba ánimos para emplearse a fondo.

¡ Y vaya si tenía que hacerlo ! Así transcurrió una semana. Siete días en los que terminaba agotado,no sólo por el esfuerzo realizado, sino por el calor sofocante  y húmedo que tenía que soportar a la intemperie. La señora Lincoln tenía la deferencia de enviar a Ruth, su sirvienta, con una jarra bien fresca de limonada, que él tomaba para refrescarse.

Y los días iban transcurriendo , y la montaña de escombros no parecía rebajarse. Una mañana, cuando llevaba una hora aproximadamente trabajando,  y  sudaba  por el esfuerzo y trabajo duro,  saco del bolsillo del pantalón, un pañuelo para secarse el sudor que resbalaba por su rostro, cuando apareció ella, portando una bandeja con una jarra de refresco y un vaso.  Paró durante unos instantes y contempló a aquella mujer rubia, bonita y sonriente que se le acercaba.  Nunca se había fijado en ella, hasta aquel día, y le pareció algo angelical. Le extrañó que no fuese Ruth como todos los días, pero la verdad es que el cambió le gustó y mucho.

- Buenos días Christian . ¿ Tienes calor ? Pues bebe un vaso de este zumo de limón buenísimo que ha preparado Ruth. Toma - y llenó un vaso del refresco recién hecho y se lo acercó mirándole fijamente.

Se detuvo  en la silueta de ella.  Era perfecta. Vestía con una falda ceñida y una blusa demasiado desabrochada, que dejaba al descubierto su bien formado escote.  Para el joven no pasó desapercibido y recorrió lentamente el cuerpo de la mujer que tenía frente a sí.  Ella se percató del examen y sonriendo, fingió estar enfadada



- ¿ Qué miras con tanto interés, es que no has visto nunca a una mujer ?
- Con esas curvas, la verdad es que no.  Tiene un cuerpo perfecto señora Lincoln

Ella no replicó , no dijo nada, pero de golpe un fuerte bofetón resonó en la mejilla de Christian, que en acto reflejo se llevó la mano a ella  No sabía qué decir ante esa embarazosa situación. No le pegaba nadie desde que entrara a formar parte de la familia Grey, exceptuando claro, las palizas dadas y recibidas de los chicos del colegio..., pero eso no cuenta

- Eres muy atrevido, ¿ lo sabes ?- fue todo lo que ella dijo, y dando media vuelta desapareció de su vista

Lentamente bebió un sorbo de zumo y mirando el lugar por el que Elena había marchado, retomo el trabajo interrumpido.

- Posiblemente ya no volveré.- pensó - Pero lo que más me preocupa es que vaya con el cuento a Grace. No debíera  vestirse de esa forma. Es muy provocativa, y con ese cuerpo ¿ cómo no mirarla?

 Sentía su íntima excitación, algo que no había experimentado con ninguna otra chica, ni con Amanda ni con June, con nadie, sólo con ella. No volvió a verla en el resto del día.  Fue al concluir la tarea , y  se disponía a marchar, cuando apareció en el dintel de la cocina

- Mañana a la misma hora ¿ vale ?- le dijo Elena
- Vale, como usted diga.  Hasta mañana

De camino a casa sentía que estaba contento no sabía muy bien porqué, pero sólo pensaba en que la noche fuera breve para poder verla al día siguiente.


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James )
Fotografías: Internet
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martes, 3 de diciembre de 2019

Los Grey - Capítulo 5 - Decisión en rojo

Los Grey - Capítulo 5 - Decisión en rojo

El claxon sonaba  una y otra vez, y su ocupante se impacientaba. Un joven sentado a su lado protestaba sin parar, temiendo llegar tarde a sus clases.  El chófer sonreía ante las protestas de ellos.

- No entiendo que demonios hace todos los días. Se levanta tempano, pero siempre entra de las últimas en el instituto- gruñia malhumorado Christian Grey

- Yo no voy a esperaría más. Vamos a perder los dos el autobús, así que me voy- dijo el joven
- Teddy, aguarda un momento, parece que ya sale.  - Efectivamente una muchacha se dirigía corriendo hacia el coche que la esperaba

- Vamos hija que ya está bien. Todos los días lo mismo. Vamos a llegar todos tarde  por tu culpa.
- No me regañes, papi. Es que han surgido cosas a ultima hora
- Eres estúpida Phoebe, eso es lo que ocurre.  Por tu culpa todos los días tenemos el mismo tema - dijo su hermano

A la puerta de la casa , para despedirlos,  Anastasia, les veía partir a toda prisa.  Por los pelos llegaron a tiempo de coger el autobús que les llevaría hasta el instituto.  Teddy, refunfuñaba, y Phoebe sonreía a las compañeras que se  cruzaban en su camino

- ¿ Lo ves ? hemos llegado a tiempo- sonreía a su hermano.  Éste le dirigía una mirada como para crucificarla.

A solas ya en el coche, Grey comentaba con Taylor el incidente, que con su hija se repetía mañana tras mañana.

-Es cosa de la edad, señor Grey.  Ya se acostumbrará.  Está empezando a volar sola.  Ya no son esos pequeños
que correteaban en casa.   Ya no,  señor Grey

Estas palabras calaron hondo en la cabeza de Grey.  Tenía razón, sólo que él la seguía viendo como una pequeña.  Lo mismo que a Teddy, y sabía que ya andaba tonteando con una chica del instituto.  El tiempo había pasado rápido. El ya pasaba de los cuarenta y Anastasia los estaba pisando.  Entre charla y charla, llegaron al edificio de las oficinas Grey Enterprises Holdings Co.

Solo,  en el despacho,  Christian Grey jugueteaba con un lapicero que llevaba su marca.  Tamboriileaba sobre el escritorio: algo le preocupaba.  Su conversación con Taylor de esa  mañana,  mientras se dirigían a la oficina,  sobre Phoebe, le había dejado pensativo.

Llevaba madurando esa decisión desde hacía tiempo.  Lo había hablado con Ana muy de pasada, pero ella no le había dado una respuesta efectiva, por tanto debía ser él, quién tomara la decisión. Pulso el teléfono interior para hablar con Andrea


- ¿ Señor Grey ?
-Andrea ¿ Hay algo para hoy ?
- De momento ninguna reunión, ni se esperan visitas.  Todo lo que hay son firmas de documentos y de alguna carta.
 -Está bien. Páseme las firmas.  Tengo que salir - Firmó todo lo pendiente. Averiguó si Taylor estaba de regreso de hacer unos encargos y supo que no

- Por favor, búsqueme un taxi - Y en taxi se dirigió al Escala.

El silencio reinante en el apartamento le resultó extraño. Paseó la mirada por las paredes y los cuadros que allí permanecían,  parecía que le miraban. La mesa de centro del vestíbulo seguía  en su sitio, con el gran jarrón con flores secas y marchitas. En la cocina sacó una botella del frigorífico y se echó una copa de vino, y con ella en la mano se dirigió a su estudio.  Manipuló en una caja fuerte, y extrajo una pequeña caja de la que sacó unas llaves, que guardo en un bolsillo de su pantalón. Después  se adentró por el pasillo.  Se detuvo a la puerta de   su dormitorio y sonrió al venir a la memoria los episodios vividos en ella y que todos fueron con Ana.  Ninguna otra mujer había estado en aquella habitación, excepto Leila en una desgraciada vez. Fue a la biblioteca  y acarició la mesa de billar recordando una partida muy especial. En la sala de televisión recordó Expediente X. Todos sus mejores recuerdos estaban entre aquellas paredes.  Lentamente subió las escaleras hasta el piso de arriba. . Sacó una de las  llaves de su bolsillo , y abrió la puerta lentamente.

Encendió la luz y paseó la mirada por aquella habitación con tantos recuerdos.  Estaba decidido.  Desde allí mismo, pulsó un número y conecto con alguien que conocía bien, aunque hiciera años que no se vieran.

-  Por favor ¿ Norma ?- pidió a quién atendió su llamada
- ¿ Quién la llama?
- Dígale que es un amigo C. Ella sabrá quién soy

Tardo menos de un minuto en responder. Era una voz amable y armónica.  Había sido locutora de radio, pero el negocio que ahora tenía le producía más ganancias, y optó por dejar las ondas.

- ¡ C ! ¡ Cuanto tiempo sin saber nada de ti! Bueno saber, sé por los periódicos. ¿ Cuánto hace que no nos vemos ?
- Mucho Norma, mucho. Entonces, ya sabrás por ellos  que me casé, tengo dos hijos y soy absolutamente feliz
- Lo sé, lo sé. Y mereces serlo. Bien ¿ necesitas algo de mi ?
- Si a eso debo esta llamada. Verás, quiero desmontar la habitación, y he pensado que pudiera interesarte algo de lo que en ella tengo
- ¿ Me lo estás diciendo en serio ?

-Absolutamente
-¿ Toda ?
- Toda
- Pues claro que la quiero. Toda ella.  Me pareció una maravilla cuando la vi por primea vez.  Siempre has tenido un gusto exquisito. ¿ Puedo preguntarte algo?
- Dime.  Preguntarme, puedes hacerlo. Otra cosa es que te responda
-Sigues siendo C. En eso no has cambiado. ¿ Por qué te  deshaces de ella ? ¿ Es que a tu mujer no le gusta?
- No Norma, a ella no le gusta
- Bien pues tu me dirás cuándo quieres desmontarla
- Cuanto antes. Te enviaré la llave con una persona de mi confianza.  Te agradecería que fuera cuanto antes
- Mañana mismo hago las gestiones.  Ya sabes que por lo delicado de todo, no puedo mandar a cualquier operario, pero será totalmente anónimo. He de darte las gracias por haber confiado en mi
- Sabía a quién se lo decía. Gracias a ti por hacerme el favor
- Hay algo más que quiero preguntarte
-Adelante, continúas  siendo muy curiosa
- ¿ Sigues viéndote con Elena ?

Al escuchar ese nombre, dió un respingo.   En todos estos años no  se había vuelto a acordar de ella, pero allí, precisamente en esa habitación, al oír su nombre, le vinieron a la memoria muchos recuerdos. Era como si en una película pasasen las secuencias de su vida anterior.

- Hace mucho tiempo que rompimos nuestra relación.  No he vuelto a verla, ni a saber de ella
- Yo tampoco.  Estuvo viniendo durante una temporada con un chico más joven que ella, pero dejaron de venir de repente.  Pensé que seguiríais siendo socios
- No, hace, como te he dicho,  mucho tiempo que nos perdimos de vista.  Y ahora si me disculpas, tengo al chófer esperando.  He de irme. Te mandare las llaves, como te he dicho. Sin nombres, por favor. Cuando hayas terminado, llámame a mi número particular, e iremos a recogerlas.  Toma nota ... - Le dio un  número  de un teléfono de usar y tirar.  No quería problemas ni interferencias, . y colgó .

Paseó la mirada por última vez ,  recogió algunos juguetes de la cómoda,  y cerró la puerta, y al igual que había subido las escaleras, lentamente las bajó.  Fue hasta su estudio y en la caja fuerte, cuya combinación sólo él sabía,  guardó una llave, y se quedó con un duplicado, que guardó de nuevo en su bolsillo.  Guardó también los juguetes que había apartado ;  los recogería otro día.. Ya en el  salón, dio una última mirada y salió, en el ascensor,  del apartamento.



¿ Cómo se sentía ? Aliviado, y cuando salió a la calle aspiró una bocanada de aire. Pero también sabía que Ana, quizá no se lo tomaría tan alegremente, pero bueno, ya se arreglaría con ella.  Pensó que los chicos estaban en edad difícil, Phoebe más que Teddy, y habían de tener mucho cuidado. No quería que ellos supieran de su pasado, ni que la curiosidad , algún día les hiciera descubrir aquel cuarto. No sabía qué poner en aquella inmensa habitación, pero una vez que estuviera desmantelada, llamaría a algún decorador y seguro que le darían ideas. A Teddy le faltaba poco para  entrar en la Universidad, y Phoebe aún en el bachillerato

- ¡ Dios mio, cómo ha corrido el tiempo ! - Y recordó sus nacimientos, de cuando eran bebes, de sus juegos con Teddy y de la llegada de Phoebe, tan distinta a la de Teddy, . en la que el mundo se detuvo en un quirofano.


Capítulo original en LA ENCRUCIJADA DE GREY  EN LA MISMA FECHA: archivo del Blog Año 2016 /14 de Noviembre. 
Este capitulo se ha dividido en dos partes y publicado en fecha 3 de Marzo de 2019 en el grupo FIFTY OFFICIAL FACEBOOK GROUP, DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS.

c  o  p  i  a

Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet